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ABC MIÉRCOLES 2 11 2005 Economía 87 CÁNDIDO MÉNDEZ Secretario general de UGT La patronal plantea una revolución islámica de la normativa laboral El líder ugetista elude pronunciarse sobre las propuestas del Gobierno y de la CEOE, aunque ya advierte que los sindicatos no van a aceptar la desaparición del contrato indefinido ordinario TEXTO: MAITE VÁZQUEZ DEL RÍO FOTOGRAFÍA: JAIME GARCÍA MADRID. Cándido Méndez admite que la negociación está muy difícil, como era previsible una vez conocidas todas las propuestas de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ¿Se esperaba la propuesta del Gobierno? -No me planteo expectativas. Lo importante es que puede ser una referencia para la negociación, porque habla de todo lo que queremos hablar. A partir de ahí, las cosas están muy difíciles, indudablemente. -Pero se aproxima más a los postulados de la CEOE. Hay quien asegura que le ha dado alas a los empresarios para formular sus medidas... -Mientras siga sirviendo de referencia no la identifico fácilmente en la propuesta de la patronal. No pretendo comparar una con la otra. Además, la patronal no necesita alas. La diferencia es que por primera vez aporta una propuesta por escrito con la que pretende un vuelco general en toda la arquitectura de la legislación laboral: contratos, despido, rebaja exagerada de las cotizaciones... El propio Cuevas la ha considerado como revolucionaria Es sintomático, cuando se sabe que cualquier cambio que se haga en la legislación tiene que observar el principio de gradualidad. Hay que ser gradualista no revolucionario. Además, se aleja del objetivo de la declaración del 8 de julio: competitividad, empleo estable y cohesión social. ¿No encuentra ningún elemento positivo? -Por reconocer alguno, reconozcamos que por primera vez hay una propuesta encima de la mesa y ya sabemos a qué atenernos. Pese a las dificultades y diferencias, no vamos a tirar la toalla. Hay una diferencia abismal. La lógica que planteamos son medidas graduales, y la patronal lo que plantea es un ataque general a la arquitectura de la normativa laboral. Pero lo que tenemos que hacer ahora es negociar y no prejuzgar el resultado. Estamos en el periodo de negociación, pese a todas las dificultades. ¿Está de acuerdo con el Gobierno en extender el contrato de fomento del empleo (el de 33 días) -No voy a entrar a valorar ninguna Hay una diferencia abismal entre la propuesta de la CEOE y la nuestra, pero no vamos a tirar la toalla Sería una barbaridad, que en ningún caso aceptaríamos, suprimir el contrato ordinario por el de fomento del empleo propuesta. Lo importante es acreditar nuestra voluntad de negociar en un contexto muy difícil y que nuestro interés va a ser la búsqueda de un acuerdo, pese a todas las dificultades. Tiene que haber una coherencia entre los contenidos y la declaración del 8 de julio. -Pero todo apunta a que el contrato de 33 días se va a generalizar. -Se ha utilizado indistintamente el de fomento y el ordinario. Sería una barbaridad, que nosotros en ningún caso aceptaríamos, suprimir el contrato ordinario, como plantea la patronal. Se produciría un agravio comparativo entre las empresas. Que se mantenga el de fomento, puede ser acertado, pero manteniendo el ordinario. En la actualidad entre el 35 y el 40 de los contratos se hacen con la fórmula del ordinario. ¿Se quedaría con alguna medida del Gobierno? -Hay elementos en el apartado de protección de desempleo, de la inspección, y de políticas de igualdad que sólo necesitan ser reforzadas en la negociación. El apartado de mercado laboral, lo que haríamos sería corregirlo, porque no refleja la mejora de la estabilidad y la calidad del empleo. No se puede dejar todo en el factor costo, porque ése no es el problema del mercado laboral. Lo que hace falta es una regulación del contrato de obra y servicio y pautas de actuación en las contratas y subcontratas. ¿Esta gestionando bien el Gobierno este proceso de diálogo? -Nunca un Gobierno ha adquirido un compromiso tan ambicioso. Esto supo- Cándido Méndez, en la sede de la Unión General de Trabajadores ne que tiene que autolimitar su capacidad de iniciativa para establecer una coherencia con los objetivos de la declaración del 8 de julio. Es un proceso ambicioso y complejo y en algunos momentos, como en el apartado del salario mínimo interprofesional, ha habido descoordinación por parte del Gobierno. La negociación es difícil porque hay menos margen que en las anteriores. ¿Cree que el Gobierno ha ido más allá que el PP en la reforma, y que le costó una huelga general? -No se puede comparar ni en los contenidos. El PP actuó por decretazo. La posición definitiva del Gobierno se plantearía si tuviera que tomar una decisión en el caso de que no haya acuerdo, aunque el presidente del Gobierno ya ha dicho que no tomará ninguna decisión salvo que haya consenso. ¿Qué medidas de la patronal en ningún caso serían asumibles? -El problema es de planteamiento general, que supone un cambio revolucionario pero sin respetar los principios de igualdad... Si hubiera que poner un calificativo a su propuesta, sería la de revolución islámica, fundamentalista De lo que se trata es de un ataque global a toda la arquitectura del Derecho del Trabajo y de la legislación laboral. -Pero aseguran que con sus medidas más de cinco millones de trabajadores pasarán a ser fijos... -Dicen que podría bajar un 12 %l a temporalidad. Dos propuestas de los sindicatos la rebajan más del 14 limitar los encadenamientos de los contratos de obra o servicio y continuar con la conversión de temporales a fijos. Y con ello no se produce una modificación drástica de la legislación laboral. Además de que junto a ese nuevo contrato se plantea la supresión administrativa del despido colectivo. La patronal plantea una descausalización y eliminación de cualquier tutela para despedir. No es cierto que con el contrato que ofrecen se garantiza la estabilidad al trabajador. Su planteamiento es seguridad total al empresario para que pueda disponer de un puesto de trabajo, e inseguridad total para el trabajador. Esta propuesta ya surgió en 1997 y fue descartada porque sólo consolida la precariedad. ¿Se han puesto algún plazo para acabar la negociación? -No es bueno fijar plazos. El proceso de negociación traerá el desenlace.