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58 Cultura MIÉRCOLES 2 11 2005 ABC Un libro de coleccionista, El álbum. 1956- 1966 airea documentos y fotografías inéditos sobre la vida y obra del músico Dylan hace limpia TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Está que lo tira, está que lo regala. Como cualquier híper de barrio, como cualquier caprabo del rock and roll- -mientras, por cierto, continúa su gira interminable: treinta y dos citas en Europa desde el pasado día 17 de octubre, gira sin final en la que se reinventa a sí mismo cada noche- Bob Dylan ha decidido a sus sesenta y cuatro testarudos y rockeros añazos empezar a mostrar retales de su vida, retales enjundiosos para el vestido de los aficionados, en dosis más o menos creíbles y en dosis también más o menos comerciales. Como todos, Bobby no le hace ascos a la pasta. Y si llega con poco curro, pues mejor que mejor, evidentemente. Además de su inaudito primer tomo de memorias, Chronicles (no es frecuente oír a los rockeros hablar de Baudelaire, Nietzsche, Dostoyevski... libro literariamente fabuloso, de fábula, pues no se sabe, como en cualquier buena obra que se precie, dónde empieza la historia y dónde empieza la leyenda, a finales de agosto apareció No direction home: the soundtrack más o menos la banda sonora del documental homónimo que ha rodado Martin Scorsese sobre los primeros días, un pelín antes de que los tiempos estuviesen cambiando, del trovador de Minnessotta. Está meridiana y dylanianamente claro que ese doble CD es una magnífica pieza para entender muchos de los entresijos de la música y la personalidad artística de Bob, que se completa con Bob Dylan: el álbum 1956- 1966 (Global Rhythm) cuyo valor musical y literario no es especialmente relevante, pero que tiene, desde luego, un valor sentimental y bibliográfico notable, ya que, aunque en pequeñas y muy elegidas porciones, ofrece y pone a la vista una serie de objetos (fotos, entradas, curiosidades varias, letras autógrafas... bella, original y contraculturalmente presentadas (el libro tiene cierto airecillo a revista underground del Village neoyorquino) para hacer las delicias de todo tipo de fetichistas, mitómanos y demás especies que también pueblan el mundo de los aficionados al rock. Letra autógrafa de Like a rolling stone la mejor canción del rock and roll gunas curiosidades realmente disparatadas que nada tienen que ver con la vida y milagros del pop y, probablemente, tampoco con la posterior vida de Dylan, como un anuncio publicitario de la tienda de muebles de sus padres en Hibbing, Minnessotta, o la foto de su graduación en el instituto, en 1959, tocado con un llamativo tupé pelín rockabilly y haciendo una declaración de principios y de deseos en el anuario de ese curso: Tocar con Little Richard Desde luego, el chaval apuntaba maneras. Perlas fotografiadas La portada de un ejemplar de Bound for Glory las memorias de Woody Guthrie (su gurú artístico de juventud) y una firma y una fecha por detrás (21 abril de 1961, Bob Dylan) varias imágenes de la sesión fotográfica de la portada de su álbum de debut, Bob Dylan y octavillas publicitarias de sus primeras actuaciones en diversos garitos de Nueva York son algunas de las perlas mitomaníacas que aquí encontraremos. Otras sí guardan un importante y estimulante valor testimonial, como un pase de invitado (un pase que daba acceso a la tribuna de oradores y de artistas) de la Gran Marcha sobre Washington del 28 de agosto de 1963, en defensa y reivindicación de los derechos civiles. Aquel día, un líder negro acababa así su discurso: Ayer tuve un sueño. Cuando repique la liber- ¡Felicidades, espero que te guste! Es, sin ir más lejos, un precioso regalo de cumpleaños, de aniversario o de sábado sabadete, un capricho, además, cuyo precio (33 euros) no es ni mucho menos una cifra elevada para un libro de sus características y teniendo en cuenta que si el material que se presenta fuera original (y no magníficamente fotocopiado y reproducido) estaríamos hablando de un objeto cuya venta alegraría la vida del supuesto vendedor y de unos cuantos de sus descen- Tres fotos de portada alternativas de su disco de debut: Bob Dylan (1961) dientes. El libro se acompaña también de un CD con varias entrevistas radiofónicas con Bob Dylan, tanto de jovencito, como muy recientes, y evidentemente tiene la cualidad de que refleja al menos en imágenes un período irrepetible y tremendamente significativo en la historia de la música popular de los últimos cien años. Podemos, pues, encontrarnos con al- Pase de artista invitado en la histórica Marcha sobre Washington, 1963 tad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin! Era