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36 Madrid MIÉRCOLES 2 11 2005 ABC Familiares y amigos de los difuntos se acercaban ayer, con los ramos de flores, al cementerio de La Almudena y a los de toda la región Las necrópolis volvieron a vivir una intensa jornada de Todos los Santos. La Almudena, el cementerio más grande de Europa, se convirtió en el punto de peregrinaje de una tradición que va perdiendo fuerza con el paso de los años Menos visitas y flores en los cementerios TEXTO: JOSÉ M. CAMARERO FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. Cumpliendo con una larga tradición religiosa, unos 90.000 madrileños se acercaron ayer a los cementerios de la Comunidad para recordar a sus muertos, aunque ya nada es lo que era. El descenso en las ventas de flores, la menor aglomeración en las necrópolis aunque, sorprendentemente, una mayor afluencia de vehículos, marcaron una nueva jornada de Todos los Santos. Los 22 cementerios que existen sólo en Madrid- -13 de ellos municipales- -acogían desde primeras horas de la mañana un continuo goteo de familiares y amigos, que tuvo su mayor presencia hacia mediodía, y que comenzaba a decaer tras la comida. Música y fútbol. Una tumba con el escudo del Real Madrid, tras una guitarra de mármol Más grande que Segovia o Teruel Y, como todos los años, el cementerio de La Almudena volvió a convertirse en punto de referencia para los madrileños que todavía tienen apego a esta festividad. Y no es por casualidad, ya que La Almudena ocupa ya más de 111 hectáreas, o lo que es lo mismo, unos 1.110 kilómetros cuadrados plagados de carreteras, caminos, panteones, tumbas, criptas, jardines y gente. De hecho, sus cifras asustan pues se trata de un terreno que se extiende sobre una superficie que ocupa diez veces el campo de fútbol del Real Madrid; que supera, en muchas ocasiones, a la extensión de capitales de provincia como Segovia, Teruel o Soria; y que se ha convertido en el mayor cementerio, no ya de Madrid, ni de España, sino de toda Europa. Pero, a pesar de estas cifras y del número de muertos enterrados en este territorio- -unos seis millones de personas desde finales del siglo XIX- -La Almudena fue ayer un centro de peregrinaje venido a menos, como el resto de cementerios de la región. Así lo confirman los propietarios de puestos de flores que llevan instalados varios días en los alrededores de necrópolis como ésta o la de San Isidro y que constituyen un buen baremo para averiguar si aumenta o disminuye la afluencia de familiares a los cementerios por estas fechas. Las ventas están siendo flojitas este año comenta Cintia, una de las encargadas de la floristería más cercana a la puerta principal de San Isidro. ¿Las causas? Principalmente, porque es una tradición que va perdiendo fuelle, aunque las floristas consideran que este largo puente ha influido mucho en las ventas, porque son muchos días en los que la gente sale de Madrid subraya Cintia. Esta misma interpretación hace Gloria, otra florista instalada desde el jueves en la puerta de La Almudena, aunque puntualiza que la asistencia de madrileños a los cementerios ya no sólo se produce este día concreto, sino que viene siendo más escalonada que otros años trasladándose a los cementerios a lo largo de toda la semana. Pero a pesar de esta disminución, la mayor parte de los tenderos trabajaron desde las siete de la mañana y hasta bien entrada la noche. Incluso, algunos hicieron guardia la noche del lunes para evitar robos y que desbaraten todo el chiringuito reconoce Ángel Gómez, en La Almudena. Aprovechando esta circunstancia,