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34 MIÉRCOLES 2 11 2005 ABC Madrid Asesinan a navajazos a una traficante y queman el cadáver en su casa de Vallecas Un hombre muere acuchillado en pleno centro de Móstoles tras una reyerta con magrebíes dos homicidios son siete las muertes violentas registradas en la región en los últimos 18 días; en lo que va de año suman un total de 48 asesinatos CARLOS HIDALGO MARIO DÍAZ MADRID MÓSTOLES. A navajazo limpio. Así fue cómo la muerte sorprendió a dos personas en otros tantos puntos diferentes de la geografía madrileña. El primer suceso tuvo lugar a las 22.30 del pasado lunes. Un hombre resultó muerto por arma blanca, y otro, herido en pleno centro de Móstoles. Horas después, en torno a las tres de la tarde, una mujer aparecía parcialmente carbonizada en el dormitorio de su piso de Puente de Vallecas. La habían matado a puñaladas. Con estas dos muertes son ya siete los asesinatos cometidos en la región desde el pasado 14 de octubre. Y 48 los de este año. Nos encontramos en el número 93 de la avenida de San Diego, una zona deprimida del distrito de Puente de Vallecas. Allí, los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid llegaron alertados por una vecina, que advierte que una de las viviendas del bloque está en llamas. Se trata del cuarto piso, letra 4. No tardan en sofocar las llamas, pero lo peor lo descubren sobre la cama del dormitorio: el cuerpo sin vida y parcialmente carbonizado de una mujer. Está irreconocible y su boca se encuentra amordazada con esparadrapo. Los sanitarios del Samur sólo pudieron certificar su defunción, según informaron fuentes de Emergencias Madrid. El DNI hallado por la Policía no deja lugar a dudas: se trata de Manuela M. L. guipuzcoana de 42 años. La han matado de varias puñaladas en el pecho. El testimonio de los vecinos es claro: en torno a las 12.45 comenzó a oírse una discusión entre la víctima y un hombre. Pronto llegaron los golpes, que se combinaban con los gritos: José, vete, que no tengo nada para ti! ¡Que te vayas! gritaba Manuela a b Con estos su agresor. Poco después se hizo el silencio. Presuntamente, la muerte ya se había producido. Sólo quedó el sonido del movimiento de muebles y de cajas. Un par de horas después, un fuerte olor a humo alertó a los residentes; muchos de ellos salieron corriendo del inmueble, temiendo que las llamas alcanzaran alguna bombona de butano y se produjera una explosión de gas. En la inspección ocular de la Policía Científica en el piso, de 40 metros cuadrados, no se hallaron restos de drogas, y la casa estaba bastante revuelta, según ha podido saber ABC. Se da la circunstancia de que Manuela contaba con dos antecedentes por tráfico de estupefacientes y uno por resistencia. Algunas personas del barrio apuntaron que la mujer podría trapichear. Antes subía mucha gente al piso, pero últimamente era ella quien bajaba al bloque En un principio parece que el caso no se trata de un caso de violencia doméstica. Nadie vio salir al asesino por la puerta, por lo que cabe la posibilidad que saltara desde una de las ventanas traseras. Manuela llevaba algo más de tres años como inquilina del bloque. Sus vecinos la definieron como una mujer muy guapa, simpática, servicial y con carácter. Aunque la víctima era enfermera, no ejercía y cobraba una pensión por enfermedad. Las pesquisas se decantan por un ajuste de cuentas relacionado con las drogas. La mujer asesinada tenía un hijo, militar de unos 25 años, que reside en el País Vasco. Hasta hace unos meses, convivía con su pareja, Vicente, del que, según los testimonios recogidos, se había separado. Miembros de la funeraria trasladan el cadáver de la mujer asesinada en Vallecas Sin mediar palabra La noche de Halloween terminó de manera violenta en la localidad mostoleña. Luis Miguel L. M. de 35 años, y Ricardo M. P. de 37, ambos residentes en Madrid, habían pasado las últimas horas con un amigo según declaró el segundo. Se disponían a volver a la capital en tren, pero, antes de llegar a la estación de Móstoles Central, cuando transitaban por la calle de Fortuny, un grupo de etnia magrebí según su relato, les asaltó sin mediar palabra y la emprendieron a navajazos. Fue un desconocido quien les atendió y les subió en su propio vehículo, Los agentes de la Policía Científica, durante la inspección ocular del piso una furgoneta blanca, y les trasladó al Hospital de Móstoles. Luego, desapareció. Luis Miguel moría en el centro sanitario poco después. El Grupo VI de Homicidios se ha hecho cargo del caso y trata de averiguar la identidad del conductor de la furgoneta. Los datos sobre lo ocurrido son inconexos. Algunas fuentes apuntan a que las víctimas, mientras se dirigían a la estación, se fueron hacia una joven de aspecto suramericano y le espetaron una frase de mal gusto. Entonces, el grupo de agresores medió, y fue cuando se produjo la reyerta. Eso sí, la Policía no cierra la puerta a un ajuste de cuentas, puesto que los agredidos contaban con antecedentes por coacciones, detención ilegal, robo y lesiones. La mayor parte de los vecinos no conocía ayer por la mañana el suceso, aunque algunos rumiaban que se esperaba. Hay trapicheo de drogas y de todo; esto va a ser como el Bronx como ¡José, que yo no tengo nada para ti! ¡Vete! le gritó la mujer a su asesino antes de que la matara a sangre fría