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ABC MIÉRCOLES 2 11 2005 27 Bashar al- Assad, ante el dilema de entregar a su guardia pretoriana o afrontar las amenazas de la ONU La visita de Bush a Argentina, con motivo de la Cumbre de las Américas, levanta una ola de protestas populares La socialdemocracia digiere mal su derrota Mathias Platzeck, jefe del gobierno de Brandenburgo, relevará a Müntefering R. VILLAPADIERNA BERLÍN. En el Día de Difuntos el SPD parecía más alborotado de lo que ha estado en años de declive: En el partido reina espanto y rabia ciega decía el dirigente parlamentario Joachim Poss. Mientras los más no salían de su asombro, otros echaban espuma, unos llamaban a una remodelación completa de la cúpula, mientras aún otros suplicaban por dejar de lado las cuestiones personales y cerrar las negociaciones de gobierno. Pero con Schröder, y su fiel Müntefering, al frente de la Willy Brandt Haus pocas veces la política del SPD había sido tan personal y las consecuencias se vieron en la ejecutiva del lunes: Müntefering echó un confiado órdago personal y se jugó en ello su puesto. El Tageszeitung de Berlín critica la penosa situación creada por Müntefering en el SPD tras la ego- política practicada por Schröder El Financial Times Deutschland califica todo como grotesco espectáculo Die Welt ve el voto en la ejecutiva como botón de muestra del grado de división EPA Mathias Platzeck AFP Condenadamente difícil El sucesor de Müntefering, según acuerdo alcanzado ayer en sesión de crisis por los líderes regionales, será el jefe de gobierno regional de Brandenburgo, Mathias Platzeck, y su homólogo y posible rival en Renania- Palatinado dijo ofrecerle todo su apoyo. Ayer un influyente líder parlamentario, Ludwig Stiegler, advertía que va a ser condenadamente difícil dirigir el SPD en los próximos años, después de grandes figuras como Schröder y Müntefering Tanto que militantes del SPD han lanzado un sitio en internet- Wir- wollen- Franz. de -para suplicar a éste que reconsidere su marcha, mientras se sabía que la vicepresidenta Wiezorek- Comentaristas y análisis se plantean ya el propio proyecto con el que Merkel había sorteado su pobre victoria en septiembre. En distintas emisoras, las preguntas giraban sobre la capacidad de la tenaz líder democristiana para mantener en pie la compleja alianza con los rivales socialdemócratas sin Müntefering, al que se había llamado el jefe del SPD con más poder en el partido en décadas. El Süddeutsche Zeitung ve vacilar la gran coalición y anota que, además de las diferencias personales, las hay también sobre dónde encontrar los 35.000 millones que faltan hasta 2007. Una radio local se pregunta si un nuevo SPD puede siquiera estar interesado en tomar asiento en tal Gobierno, toda vez que preferiría asentar su dirección interna a que las negociaciones de coalición concluyeran con éxito. Éstas, sin Müntefering, parecen estar en el alambre y el propio Partido Socialdemócrata, para el que el presidente ha sido la gran figura integradora, también. Una vez que el largo malestar interno ha tomado su Bastilla en la ejecutiva del pasado lunes, cualquier curso en los acontecimientos parece posible. No parece improbable que ganasen quienes precisamente avisaron contra intentar siquiera una gran coalición con los democristianos. Zeul, acusada por la operación, tampoco se presentará. Los análisis lamentan la pérdida de un peso político negociador como Müntefering y al tiempo fustigan su arrogante trato a la ejecutiva y lógica pérdida de autoridad El presidente no calculó el estado de ánimo en la cúpula, pasillos y filas del SPD, a los que innecesariamente habría obligado a una prueba de fuerza. Müntefering quería tener a cualquier precio, al frente del partido, a su amigo Kajo Wasserhövel; si él se convertía en segundo del Gobierno de Merkel. Pero no explicó y no encajó la crítica del partido, ni percibió el fastidio del SPD en torno a ese puesto: la simple selección de un nombre se convirtió, según fuentes internas, en una crítica a la política de Müntefering- Schröder. Y la elección de Andrea Nahles era la guillotina que haría justicia al enojado SPD. Nadie podrá decir que los 45 miembros de la ejecutiva no sabían lo que hacían.