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54 Madrid MARTES 1 11 2005 ABC MADRID AL DÍA DIFUNTOS IGNACIO RUIZ QUINTANO LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es Madrid diseña e muere uno un poco en cada amigo que nos deja, dice Ruano: La vida no es mucho más que eso: la fe de ella que dan quienes nos conocen. El día que nadie nos pudiera conocer seríamos como muertos sin enterrar. Vivimos en tanto que vivimos en alguien. Tiene sólo sentido la vida en tanto que alguien nos ama o nos estima. La muerte es el desconocimiento, la indiferencia. A los muertos los han querido, pero ya no los quiere nadie. Si alguien los siguiera queriendo en todo el vigor de la actualidad, de la realidad del amor, resucitarían Sí, pero ¿cómo? Sabemos cómo se marchan los muertos. Fernández Flórez describe la marcha reposada del carro fúnebre por la calle de Alcalá que une la plaza de la Alegría con las Ventas: la exhibición del ataúd donde el interesado va tendido, tan largo como es, sin hacer nada, ofrece contraste tan agudo con la actividad, con el ajetreo circundante, que para el muerto tiene que resultar vejatorio. La prisa de los demás- -reveladora de vida- -produce, sin duda, una especie de humillación en el difunto. A nadie le puede gustar- -por lo menos en los primeros días- -que le recuerden que no existe, y pasar inactivo, tumbado, entre la riada de apresurados chóferes que hacen sonar las bocinas, de vendedores clamorosos, de transeúntes diligentes, parece que es ir diciendo: ¡Fastidiarse, amigos, que yo me he asegurado ya la holganza! Por otra parte, cuando la lentitud del carruaje fúnebre es grande, el parroquiano está expuesto a llegar al cementerio al anochecer. Fernández Flórez supone el miedo del difunto a llegar al camposanto en sombras ya, cuando todo es allí más extraño y temible. Si a uno lo dejan en su nicho con sol, parece que la instalación es menos impresionante; pero el difunto mejor bragado no puede menos de sentir terror, si toma posesión de su tumba entre tinieblas. Dígase lo que se quiera, la primera noche que se pasa en un cementerio- -aunque se disponga de un buen panteón- -no tiene nada de agradable. No es posible el descanso, se extraña todo y a cada instante se espera que ocurra algo tremendo. Sabemos, ciertamente, cómo se marchan los muertos. Lo que todavía no sabemos es cómo regresan. S Como ciudadano madrileño que soy, y harto de ver como están deteriorando estéticamente algunas de las calles más bonitas y emblemáticas de Madrid con elementos vanguardistas y modernos que nada tiene que ver con el entorno en el que están situados, por más que nos intenten convencer que son de lo más moderno Un ejemplo es la calle Gran Vía, con esas barandillas y farolas de diseño moderno que se da de bofetadas con la línea arquitectónica que en ella hay. Me interesé por este tema y busqué más información acerca de este movimiento llamado Madrid Diseña. Según informan, aseguran que el Ayuntamiento de Ma- CHEMA BARROSO Deterioro en los cementerios. He leído el reportaje de ABC sobre el deterioro de los cementerios y constato el mal estado de algunas zonas de La Almudena. ¿No pueden mantenerse las tumbas con un mínimo de dignidad? Es lamentable. Juan G. Andrade drid va a homologar dichos elementos de mobiliario urbano y DAE será la encargada de su fabricación. Con todo esto, quiero manifestar el malestar que siento al pensar que mi dinero, así como el del resto de los madrileños, recaudado mediante impuestos, va a invertirse en este vanguardista y moderno mobiliario urbano, y que para colmo, y dados los tiempos que corren, va a estar fabricado en exclusiva por una empresa catalana. Y yo me pregunto: ¿Es que no existen empresas madrileñas que puedan hacerlo? ¿No se fomentaría así el desarrollo empresarial de nuestra Comunidad? Está claro que no debe haberlas y que en estos días lo que está de moda es lo catalán. Amador Ruibal DIMES Y DIRETES LA CORTE DE LEONOR padres cuando decidieron cao lo verá, todavía. Es sarse porque lo querían, pormuy pequeña. Ha nacique se querían. No tendrá cordo Leonor. Digo que no te, esa corte convencional que verá aún el paisaje que le roya no existe. No tendrá más podea. El paisaje frío del sanatoder que el de su personalidad y rio, la sonrisa franca y feliz de el de su nombre. Y ahí y aquí le sus padres. No verá el paisaje ANTONIO espera la Sierra de Guadarramontañoso que se adivina tras SÁENZ DE ma, y todos los que la querelas ventanas de la clínica RuMIERA mos tanto. Esperamos mucho ber. Pero ya tendrá tiempo de de su nombre, ese nombre meconocerlo, de apreciarlo, de dieval y rompedor, y de su personalidisfrutarlo, desde la ventana de su cadad, al menos tanto como lo que recibisa en el monte del Pardo. Quiero hamos de sus padres. No es oro y lujo lo cer una fotografía de ese paisaje, para que necesita la Sierra, sino todo lo conque se acuerde, para que todos nos trario. Queremos que Leonor camine, acordemos de cómo es todavía hoy y segura y feliz, con los pies descalzos estemos atentos para que no nos lo sobre la hierba fresca, que escale lidesfiguren aún más. bre, con botas flexibles y resistentes, Esta niña ha nacido con aires de repor entre las rocas. beldía, sin saberlo. Todos esperábaSeguro que sus padres le explicarán mos un niño y ha venido ella, para con cariño y conocimiento de qué deliromper moldes, seguramente, auncada y sutil materia está hecha la naque se trate de la cosa más natural del turaleza serrana que inunda su casa, mundo. Será una mujer de su tiempo. donde jugará, reirá, se sofocará, gritaLeonor trastoca los planes, cambia el rá... Le hablarán del avión y de la mapaisaje que algunos esperaban; en riposa, de los acebos y los robles, de cierto modo, trae consigo también los agua y del rumor del viento que agita aires de libertad y de cambio de sus N las hojas de los abedules del jardín. Y tendrá una corte, pero una corte muy especial. Tendrá una corte de amigos y de sueños, como todos los niños. Pero como será una niña y una mujer de su tiempo, estará muy atenta y muy vigilante para que nada dañe ese paisaje natural que tanto vale. No se dejará subyugar por la vulgaridad de la construcción sin conocimiento, sin criterio, sin fundamento. Sus cortesanos si así los queremos llamar, no tendrán nada de aduladores sin motivo, ajenos a la vida y al mundo que los rodea. Al contrario, serán jóvenes defensores de la naturaleza, de la concordia y de la vida de todas las edades, de toda ideología y condición social. Se verán limpios de intereses y de comodidades ficticias, a campo abierto, en las praderas de nuestra sierra, con las mochilas cargadas de vitalidad, de buenas intenciones armadas de inteligencia, de sensatez. Leonor está llamada a ser Reina algún día. Ese es el futuro que le espera, y ese será el futuro que le asuste, y, quizás, el que le haga ser y actuar con más responsabilidad y buen juicio que todos los demás niños de su generación. Mientras otros soñarán durante demasiado tiempo, ella tendrá que poner los pies en el suelo, y respirar realidad por los cuatro costados, aunque siempre tendrá a quienes le cuenten cuentos de hadas. La Sierra de Guadarrama tiene muchos lugares para soñar, pero nada es más real que su naturaleza, sus bosques, sus ríos, sus pueblos, y nada es más real que las amenazas que se ciernen sobre ella. Allí nos tendrá Leonor, a esa corte extraña y diversa de amigos de la naturaleza, a ella le pedimos y le pediremos su fuerza, su compromiso, su inteligencia de mujer de su tiempo que un día nació para ser Reina. Presidente de Amigos del Guadarrama