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50 Madrid MARTES 1 11 2005 ABC (Viene de la página anterior) Quiénes, cuánto, cómo Asiduos. Unas tres mil personas acuden cada día al mayor hipermercado de drogas al aire libre de Europa, según cifras policiales. Esta zona está a la baja, absorbida por la cercana y potente Cañada Real, por eso es ahora menor el número de quienes acuden a ella. Habitantes permanentes. Un centenar de toxicómanos en invierno que se duplican en verano, ya que muchos malviven casi a la intemperie. Quiénes compran. Venden a camellos que acuden no sólo de la región, sino de provincias limítrofes y de Aragón, Castilla León, etc, a abastecerse para una temporada. También acuden consumidores particulares y habituales, esporádicos de fines de semana y los fijos y más deteriorados que no salen de este núcleo de marginación. Quiénes venden. Media docena de clanes gitanos en los 70 puntos de venta. Cincuenta son controlados a distancia, 20 chabolas están ocupadas por los encargados del negocio Son los que tiene hijos menores. Drogas. Ofertan cocaína y heroína procedente de Suramérica y Turquía, El polvo blanco tiene un 72 por ciento de pureza; el caballo el 35. Delitos. Son marginales entre toxicómanos ya que tienen un código no escrito de no delatar al otro. Pese a ello han subido las lesiones con armas blancas. Es un imán que atrae a autores de hechos delictivos del barrio y aledaños. El fumadero les permite consumir, protegidos de la lluvia y de envidiosos Sorprende observar cómo chicos jóvenes y parejas con aspecto de estudiantes y empleados de cierto nivel enfilan, tan tranquilos, la vía longitudinal, como si estuvieran transitando por cualquier zona de la ciudad. Si no fuera por el lugar, nadie sabría a qué van y qué les sucede. Mientras, se cruzan en su camino con otros muertos vivientes con las huellas de su adicción más o menos palpables, en función de los años y las cantidades que ingieren. Los hay incluso harapientos y descalzos, con la piel cetrina por la suciedad y una maraña en la cabeza, buscando un espejo para ayudarse a inyectarse su dosis. Nadie mira. Es el pan nuestro de cada día. Para los novatos o para quienes no se atrevan tienen quien les haga ese servicio: los boteros Mezclan el estupefaciente en una lata abierta de refresco o cerveza adquirida en las tiendas que pululan por aquí, y les buscan la vena y le meten el pico Son toxicómanos experimentados que, a cambio, se quedan con la cantidad que ha quedado adherida en el fondo del bote. Estado del coche grado de adicción A los consumidores esporádicos se les reconoce a la legua por su aspecto normal y corriente. Vienen aquí a pillar de cuando en cuando para una fiesta, un cumpleaños, un puente, vacaciones, etcétera, sin embargo, con el paso del tiempo, muchos de ellos terminan frecuentando Las Barranquillas con más asiduidad y, la mayoría, acaba bastante mal, agregan. Resulta curioso que el deterioro que causan las drogas vaya en paralelo al estado del vehículo que utilizan. Dime qué coche llevan y te diré su grado de consumo. Al principio, los que tienen un buen nivel económico traen coches nuevos e incluso de alta gama; después cambian a uno más normalito; luego, a uno de segunda mano, y, si siguen tocando fondo, acaban en uno destartalado viviendo aquí Por ello, en plena hora punta de un negocio ilícito que está abierto las 24 horas los 365 días del año, no resulta sorprendente ver un Mercedes descapotable con la capota bajada por el fuerte aguacero, un Audi o un Volvo, con marcas corrientes, y los inservibles que utilizan para fumarse un chino -cigarrillo de mezcla de caballo y perico o inyectándose un chute de cualquiera o las dos sustancias. Los más tirados cruzan la M- 40- -son frecuentes los atropellos- -y bajan a pie, arrastrándose. Media docena de clanes gitanos se reparte el pastel en franquicias con sucursales en la Cañada Real El negocio es controlado de forma férrea en turnos de 8 horas por jornada y vigilancia permanente de un gramo oscila entre los 50 o 60 euros en estas franquicias a pequeña escala, que tienen cada una la sucursal en la Cañada Real, para las cantidades más grandes con el fin de asegurarse este enorme mercado, basta hacer números con la cantidad que suministran. El negocio genera tantos beneficios como perjuicios acarrea a quienes conforman la demanda y están atrapados en este infierno. El mercado se lo reparte media docena de clanes gitanos. Aunque no pisan la zona, salvo una minoría, disponen de una férrea organización. Regentan el local a través de terceros, o alquilan la chabola por cifras astronómicas. Establecen tres turnos de ocho horas por jornada. Cada encargado lleva la cantidad de sustancia que calcula que podrá dar salida. Cuando termina, rinde Lucrativo negocio En este particular pozo en los que algunos hace tiempo que tocaron fondo y otros apenas lo han rozado, acuden cada día unas 3.000 personas con distintos grados de drogodependencia a cuestas. Los desaprensivos que se benefician de su mal, más de medio centenar de personas de los 70 puntos de venta, pueden obtener, en función del día, 500.000 euros en total, tirando a la baja, por dar salida a cinco kilos de heroína y otros tantos de polvo blanco en los momentos de vacas gordas; en las flacas, venden la mitad Las cuentas son fáciles: si la venta Un hombre acaba de meterse un pico y se ha adormecido tras aplacar el mono cuentas al jefe y le entrega el dinero que hayan pactado. Si le sobra droga, se la devuelve, y si le falta, basta un telefonazo para que alguien se la lleve. De ahí que la Policía no se incaute de grandes cantidades en esta zona. chaca -que ejerce esa labor y franquea la entrada a los clientes habituales. También se encarga de captarlos y de dar el ¡Agua! cuando los agentes les acechan. En el interior hay que traspasar una segunda barrera en el hall en la que hay una segunda persona. A ella le pide la dosis necesaria y le entrega el dinero. Éste, por el móvil, avisa al encargado, que está en otro habitáculo en el que hay una mesa y un pequeño peso. La sustancia se la entrega a través de una pequeña ventana, como si Farmacia de guardia A pesar de su frágil apariencia, estos puestos de venta -favelas- -están blindados y tienen dos entradas de madera maciza con una lámina de hierro en medio. Tienen un vigilante- el ma-