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34 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN MARTES 1 11 2005 ABC EL ÚLTIMO TABÚ L os mejores dibujantes forman siempre parte de los grandes creadores de ideas de su época. Es el caso de Mingote. Por muchas de sus viñetas, como la de ayer. No encuentro mejor definición del debate autonómico, del significado del plan Ibarretxe o del Estatuto catalán que esa comparación entre el heroico patriota vasco el tradicional patriota catalán el pujante patriota gallego y, por último, el intolerable patriota español temeroso y escondido detrás de una pared mientras los otros tres exhiben retadores sus ideas. Este es el paisaje de la discusión y el estado de los participantes. El trámite parlamentario de estatuto catalán EDURNE que empieza mañana es URIARTE una simple variación de lo mismo, que es lo de siempre. La viñeta, o el tabú de España. O lo reconocemos o no hay forma de cambiar el rumbo de esta historia. Y hay escasos motivos para el optimismo cuando el primero que desea huir despavorido de cualquier identificación con el intolerable patriota español es el propio presidente de la Nación, lo que da una idea de la salud de hierro del tabú. La discusión sobre la posibilidad de arreglar el texto es accesoria a ese problema de fondo que no sólo explica por qué hemos llegado hasta aquí sino que incluso puede sostener sombrías hipótesis sobre la prosperidad futura de nuestro país. Estamos reformando profundamente nuestra estructura territorial bajo el liderazgo de los nacionalistas y sin el contrapeso de un discurso social e intelectual sobre la Nación. Porque hay una sociedad temerosa que está como en la viñeta de Mingote, escondida detrás de la pared. Y el discurso político, el del PP, no basta. A esa gente empeñada en hacer una segunda transición porque dice que la primera no acabó bien le concedo que hay una cosa, que, en efecto, no se pudo cambiar, el rechazo al patriotismo español. Eso no habría sido necesariamente relevante en una democracia sin reivindicaciones nacionalistas. Pero en la nuestra lo era, y lo es. Sufrimos las consecuencias, el debilitamiento progresivo del Estado y una sociedad civil sin respuesta. No les demos más vueltas a las tribulaciones de los empresarios catalanes. Son objeto de iras injustas y muy mal orientadas, pero lo más inquietante es que ni siquiera ahora se atrevan a hablar con claridad. Ni ellos ni el resto de esa amplia sociedad civil catalana incómoda y discrepante, pero silenciosa. Igual que una buena parte del resto de la española. Quienes mejor hemos entendido este tabú somos los vascos. La experiencia antietarra fue reveladora. En una región donde tantos tuvieron el valor de movilizarse frente al terrorismo, muy pocos, sin embargo, perdieron el miedo a la identificación con el patriotismo español. Ese fue el gran problema del constitucionalismo. Superó el miedo a ETA, pero no a la palabra España. Miró de frente a los asesinos y corrió vergonzosa tras la pared cuando se le pidió que pronunciara la palabra maldita sin complejos. CiU, ERC y PSC intentan mantener la unidad con que se aprobó el Estatuto Los tres ponentes utilizarán el catalán con respeto al reglamento b Mas apelará al expediente democrático de CiU para reclamar el apoyo del Congreso mientras De Madre esgrimirá su condición de no nacionalista IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. Artur Mas (CiU) Manuela de Madre (PSC) y Josep Lluís Carod- Rovira (ERC) abrirán mañana el debate sobre la toma en consideración de la propuesta de reforma del Estatuto con el objetivo de mantener, aunque sea formalmente, la unidad exhibida el 30 de septiembre, cuando el texto se aprobó por el 89 por ciento de la Cámara catalana. Una unidad más que cuestionada a partir del momento en que el Congreso admita a trámite la propuesta, cuando el Gobierno del PSOE tiene previsto abrir las negociaciones con CiU y ERC para llegar a la comisión parlamentaria- -que previsiblemente iniciará sus trabajos en febrero- -con acuerdos en los puntos más conflictivos del proyecto de reforma estatutaria. En nombre del Parlamento autonómico, los tres dirigentes catalanes se repartirán media hora con el objetivo declarado de convencer al Congreso de que el texto aprobado en Cataluña, lejos de ser una amenaza para la unidad de España, es una oportunidad. Este fue uno de los elementos acordados en la reunión mantenida por los tres dirigentes con el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y el líder de ICV, Joan Saura, tras la cual no se dio la esperada declaración de unidad ca- talana En la reunión hizo mella la fallida crisis, que el presidente tuvo que abortar ante la oposición de los tres partidos que dan apoyo a su gobierno. No caer en provocaciones Maragall sí arrancó de los representantes catalanes el compromiso de hacer intervenciones conciliadoras y, sobre todo, de no caer en las provocaciones del PP repiten desde uno y otro partido, conscientes de que no les interesa un debate bronco, en el que tienen todas las de perder. Ese fue también el compromiso de los líderes de CiU y ERC ante el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, no hay acuerdo sobre otra de las peticiones del presidente catalán, que reclamó a los Los tres ponentes Manuela de Madre Artur Mas Josep Lluís Carod- Rovira De Madre, entre el freno y la seducción La vicepresidenta del PSC, Manuela de Madre, acude al Congreso con un mandato claro de su partido: seducir a sus correligionarios del PSOE y frenar a sus compañeros de tribuna. Los socialistas, tanto catalanes como del resto de España, confían en que la histórica dirigente del PSC convenza con un discurso que no viene del nacionalismo, sino de una andaluza representante de la inmigración de los sesenta, que forma parte del Comité Federal del PSOE y que siempre ha contado con el respeto de los históricos del partido, empezando por Felipe González y Alfonso Guerra. La semana pasada la propia Manuela dio un avance de su intervención con el barrido que en 48 horas le llevó por prácticamente todos los platós de Madrid. Ni un trunfito en pleno lanzamiento ha cubierto tantos medios en tan poco tiempo para convencer al público de que el Estatuto aprobado en Cataluña es potente y ambicioso, pero no insolidario Además, la última crisis protagonizada por Pasqual Maragall, de la que el presidente catalán salió inapelablemente derrotado por su propio partido al intentar cambiar el gobierno sin consultarlo con la ejecutiva del PSC, avala la postura que defenderá De Madre. Artur Mas, ganador con el Estatuto El presidente de la federación de CiU y líder de CDC se ha convertido, hasta ahora, en uno de los claros ganadores con la reforma del Estatuto catalán. Tensó la cuerda hasta límites díficiles de soportar para el tripartito, pero el caso es que logró algunos avances sobre sus tesis y, lo que es más importante, aparecer como el líder que había controlado la negociación durante el último tramo del debate en Cataluña. Se hizo recibir por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no contento con su línea de comunicación privilegiada para la ocasión con Pasqual Maragall. Pero lo más importante es que ha conseguido imponer el apoyo al Estatuto en su propio partido. Muchos veían imposible el apoyo nacionalista a un Estatuto que CiU percibía como una victoria de Pasqual Maragall. Especialmente tras hacerse patente la oposición a la reforma del ex presidente Jordi Pujol, que vio en esta reforma una desautorización a sus últimos años de gobierno. El sí final al Estatuto ha reforzado el liderazgo de Artur Mas en el seno de su partido, mientras ve cómo su máximo rival, Pasqual Maragall, se debilita a sí mismo con su frustrada crisis de gobierno. Carod- Rovira busca su espacio El presidente de ERC, Josep Lluís Carod- Rovira, exhibió durante el tramo final de la negociación del Estatuto en Cataluña una moderación desconocida, consciente de que la única manera de obtener el sí de CiU a la reforma- -imprescindible para aprobarla en el Parlamento autonómico- -era ceder a Artur Mas todo el protagonismo. Ahora, sin embargo, Josep Lluís Carod- Rovira busca su espacio en el debate. El líder republicano no ha olvidado las promesas de moderación hechas, especialmente, ante el presidente del Gobierno. Tampoco pierde de vista que la última crisis del gobierno tripartito da alas a su sueño de un adelanto electoral en Cataluña, y el Estatuto ofrece la plataforma perfecta para un candidato electoral que no puede beneficiarse ni de los altavoces de un gobierno autonómico ni del papel de oposición al tripartito. Esquerra espera que el trámite en el Congreso le permita recuperar el terreno perdido respecto a CiU, aunque esta batalla no se librará el próximo día 2 de noviembre, sino más adelante. De momento, la tensión generada en el conjunto de España por el proyecto exige cautela, y así lo entienden también los republicanos.