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ABC MARTES 1 11 2005 Opinión 7 a la espera de que el puro azar, cifrado aquí en la coincidencia de los impulsos que parten de los territorios con derecho a acceder a la autonomía, sea capaz de ajustar con exactitud los diferentes componentes del nuevo orden político y administrativo El segundo camino prefiere operar sobre el proceso en marcha de manera que las fuerzas políticas lleguen a convenir en la aceptación de algunos principios generales sobre la organización y competencia de las Comunidades Autónomas LA ESPUMA DE LOS DÍAS ESPAÑOLITA QUE VIENES... LEGÓ Leonor y por un instante el tiempo se detuvo. Las flores, los patucos y las precisiones dinásticas han reclamado su sitio de honor en los medios. La pelea política que se avecinaba, bronca y zafia, ha quedado cortésmente suspendida ante el feliz acontecimiento; a ver quién es el guapo que se atreve a levantar ahora la voz y romper la magia del momento. Aunque sólo sea por unas horas, se ha decretado un armisticio tácito. Callan los políticos para ceder el protagonismo a quien lo merece. No han sonado las tradicionales salvas de cañón, si acaso ha retumbado un gratificante silencio. Sólo por eso y por el aguacero que anunció su llegada, CARMEN esta niña ha sido una MARTÍNEZ bendición. CASTRO El nacimiento de la primera hija de los Príncipes de Asturias resulta ejemplar por otras razones. Para desazón de los ingenieros de puentes, atajos y túneles políticos, la pequeña Leonor no sólo ha traído debajo del brazo una manta de agua, sino toda una clase práctica en materia de reformas constitucionales. Hasta los más alérgicos a los intríngulis de la política conocen a esta hora los pormenores del complicado proceso de reforma de algunos aspectos de la Constitución: dos mayorías cualificadas, unas elecciones y un referéndum; todo eso en un asunto que no suscita la menor controversia. La sociedad española está de acuerdo en eliminar la discriminación de la mujer en la línea de sucesión al trono, pero la reforma exigida para ello obliga a una serie de engorrosas aunque saludables cautelas institucionales. Por el contrario, mañana llega al Congreso de los Diputados una reforma estatutaria que pone patas arriba el sistema de financiación, la agencia tributaria, el poder judicial, la unidad de mercado y hasta el concepto mismo de soberanía nacional. Tan abracadabrante reforma, que parte por el eje a la sociedad, puede salir adelante como cualquier otra ley orgánica por mayoría absoluta. Así de fácil. Semejante contrasentido puede tener explicaciones técnicas, pero carece de lógica y proporcionalidad política. Para garantizar los derechos dinásticos de la pequeña Leonor nos van a llevar dos veces a las urnas, mientras que sólo nos dejan decir amén al proceso de voladura institucional que se va a negociar a partir de mañana en el Congreso. Leonor no puede protestar, pero los ciudadanos sí; la primera cita es el próximo sábado en Madrid, convocadas por el Foro de Ermua. No hay razones para el optimismo: ni Manuela de Madre, la buena; ni Montilla, el gris; ni Chaves, el bifronte, son garantía de nada, y menos aún el presidente Zapatero, ese rojo experto en centrifugados, que ayer tuvo la osadía de elogiar el espíritu integrador de la Corona. Viniendo de él y con la que ha armado, francamente, suena a pitorreo. los demás Estatutos de Autonomía. En efecto, la tormenta igualitaria tardaría muy poco en desatarse: clara indicación barométrica es la llamada cláusula Camps del proyecto estatutario valenciano que, en lo que pueda tener de extensión automática a la Comunidad Valenciana de competencias obtenidas por otras Comunidades, no es sino la transposición al Estado de las autonomías de la cláusula de nación más favorecida, característica del Derecho Internacional e inequívoco síntoma de desarreglo de nuestro orden político. Ante este panorama caben dos caminos, que pueden describirse con citas de un texto sobre el que enseguida volveremos. El primero, que es la cañada oscura por la que caminamos, consiste en lanzar al aire las piezas del nuevo sistema, Si se siguiera este segundo camino, resulta obvio que el nuevo Estatuto para Cataluña debería responder a una armonía preestablecida, a un modelo válido para el conjunto de España, que habría de establecerse claramente antes de acometer cualquier reforma estatutaria, incluyendo la del Estatuto de la Comunidad Valenciana. La definición de ese modelo es el reto al que tendría que dar respuesta un liderazgo político que estuviera a la altura de las circunstancias. Si se me preguntara, siguiendo la misma clave del salterio, ¿y dónde están los verdes prados en los que nos podremos recostar? no daría una solución original, pero sí muy sólida y ensayada: el consenso entre el PSOE y el PP. Una variante casi idéntica de ese consenso fue la matriz política de la Constitución de 1978 y de los Acuerdos Autonómicos de julio de 1981, firmados por el Gobierno de la Nación y el Partido que lo sustenta LA UCD junto con los representantes del Partido Socialista Obrero Español Nada hay más urgente ahora en España que una segunda edición de aquellos Acuerdos Autonómicos, que tuvieron su sustento teórico en el Informe de la Comisión de Expertos sobre Autonomías de mayo de 1981, a cuya introducción pertenecen las dos citas que se han hecho en el párrafo anterior. En enero de este año, Mariano Rajoy ofreció al presidente del Gobierno la celebración de un pacto sobre el modelo territorial, y su oferta fue rechazada. Ocurre que en 2003 el Partido Socialista de Cataluña firmó un pacto tripartito de gobierno entre cuyos firmantes está Esquerra Republicana de Cataluña y entre cuyas estipulaciones figura la prohibición de que el PSOE llegue a acuerdos permanentes con el Partido Popular en las Cortes Generales. Sin embargo, el PSOE debería comprender que el modelo territorial no puede definirse sin pactar con el PP, y que, en cambio, intentar un acuerdo sobre reforma del sistema con un partido antisistema como ERC es, por hipótesis, una tarea imposible. Ojalá que a partir de mañana estas nociones elementales comiencen a abrirse camino en el Congreso de los Diputados. L PALABRAS CRUZADAS ¿Es urgente reformar la Constitución? CALMA ENEMOS una solución en las manos y sin embargo nos empeñamos en convertirlo en problema. Somos así. En vez de felicitar a los Príncipes, que es lo que toca -lo hago de forma sincera y emocionada, de corazón- nos empeñamos en amargar el nacimiento de la Infanta Leonor con el debate sobre sus derechos. Calma, Fernando, siempre te has movido en el sentido común; aplícalo ahora en lugar de dar tantas vueltas a la Constitución. Lo que importa es que está garantizada la línea directa de sucesión en la persona de esa niña que nació de madrugada. La Constitucion española garantiza la igualdad de derechos entre hombre y mujer, con la excepción de la Corona. Todos los españoles, todos los partidos, todos estamos de acuerPILAR do en que eso debe ser así. Si los cambios CERNUDA previstos no se hacen a tiempo, cambiar la Constitución a toda velocidad sólo en ese punto abre un debate sobre el futuro de la Monarquía que a nadie conviene. Pongamos por tanto las cosas en su justo término, en ese sentido común que no debe faltar: hagamos las cosas bien, con expertos constitucionalistas, de manera que encuentren resquicios en el texto que permitan que en caso excepcional pudieran aplicarse a la niña Leoonor sus derechos, con carácter retroactivo, si el próximo hijo de los Príncipes fuera varón. ¿Te opondrías, Fernando? ¿Quién se opondría? ¿Qué partido, qué personalidad, qué garantista? CUANTO ANTES T H EMOS actuado con algo de dejadez en este aspecto, que va a acaparar muchos titulares: ¿cuándo hay que acometer la reforma constitucional para que Doña Leonor tenga la seguridad de que reinará? Algunos pensamos que ya, porque si ocurriese antes el nacimiento de un varón, el segundo hijo de los Príncipes forzaría a que esa reforma tuviese carácter retroactivo, lo que podría generar conflictos dinásticos (de los que ya conoce algo nuestra Historia) Además, en pura técnica legislativa, la retroactividad es desaconsejable. Y hay quienes, como muchas instituciones, mi vecina de columna y, parece, también el Gobierno, tienen menos prisa: ya aparecerán constitucionalistas que remienden algo que debió hacerse tiempo atrás, durante la etapa Aznar. El sexo de FERNANDO quien encarnará la Corona no es baladí JÁUREGUI cuando, en un trato discriminatorio para la mujer, la Constitución, tal y como está, preferiría al varón menor que a la hermana mayor. Hay que solucionarlo pronto, entre otras cosas porque ese artículo 57 de la Constitución puede ser, en sí, inconstitucional (va contra la igualdad de los españoles ante la ley) Y porque podría generar, si naciese un varón antes de completar la reforma, agravios comparativos. Las cosas polémicas, cuanto antes se aclaren, mejor. Aunque ello suponga, por ley, adelantar las elecciones generales. Que es, en el fondo, lo que parece que el Gobierno- ¿y la oposición? -quisieran evitar. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate