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40 Madrid LUNES 31 10 2005 ABC MADRID AL DÍA TELONES ABIERTOS PEDRO MONTOLIÚ Madrid CIUDAD ABIERTA OLGA GAYÓN Periodista colombiana C uantos amamos el teatro estamos de suerte. La semana pasada nos ha dejado nada menos que dos nuevos teatros en Madrid. La apertura de una sala siempre es una buena noticia y si, además, supone la recuperación de alguna que ya existía y cuyos propietarios se vieron obligados a cerrarla por causas diversas, la satisfacción es mucho mayor pues nos permite mantener una continuidad con una historia teatral tan ligada a esta ciudad desde que, en la primera mitad del siglo XVI, determinadas cofradías obtuvieron concesiones para representar obras en corrales. La apertura de los teatros Victoria, en la calle Pizarro, y Maravillas, en Manuela Malasaña, son las últimas novedades en un sector que, en los últimos años, ha demostrado estar muy despierto en su búsqueda por adaptarse a los nuevos tiempos. Ahí están, por ejemplo, los teatros de la Gran Vía que han perdido su condición de cines por obra de los musicales que atraen a numerosos espectadores o la casi veintena de salas que bajo el epígrafe de alternativas permiten abordar a nuevas compañías obras más combativas o trasgresoras o montajes más arriesgados que los que se pueden ver en los recintos comerciales. Sólo así se explica el hecho de que en los últimos cinco años, y salvo el bache de 2001, todas las temporadas se hayan saldado en la Comunidad con más de tres millones de espectadores y una recaudación que en 2004 fue de casi 60 millones de euros, un 45 por ciento de la de toda España. A pesar de estos datos, no deja de ser admirable que sigan surgiendo empresarios y compañías dispuestos a apostar por llevar a los escenarios la magia del teatro. También es destacable el papel que están jugando en este cometido la Consejería de Cultura de la Comunidad y la Concejalía de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid que con programaciones como el Festival de Otoño o la del teatro Español están apoyando un proceso que se verá relanzado con la reapertura de los teatros Olimpia y la Comedia y la inauguración de los teatros del Canal. Pese a las obras, Madrid es una ciudad tranquila TEXTO: MARIO DÍAZ FOTO: DANIEL G. LÓPEZ ino a Madrid a estudiar una especialidad de Periodismo, conoció a un colega español, se casaron y, desde entonces, vive en España. Olga Gayón (Bogotá, 1964) es especialista en derechos humanos, conflictos mundiales e inmigración, y actualmente ejerce su profesión colaborando en distintos medios y presidiendo la Organización No Gubernamental Migralia, que trata de integrar al inmigrante a través del periodismo y la cultura. ¿Qué le sorprendió al instalarse en Madrid? -Lo que más me llamó la atención fue darme cuenta de que, por primera vez, vivía en una verdadera democracia, en la que se puede hablar de todo sin miedo a ser perseguido. Y no sólo eso, sino que además no se estigmatiza a quien se dedica a los derechos humanos. También me sorprendió la condena social que hay en España contra la mentira; si se miente hay consecuencias. ¿Ha adoptado alguna costumbre de aquí? -Casi todas: me gusta muchísimo la comida, y también el respeto en cuanto al ocio y las vacaciones: en algunos sitios no se le da importancia, tiempo ni recursos, y aquí, sí. ¿Y qué conserva de su Colombia natal? V -No he perdido la alegría, la espontaneidad en cualquier sitio. Esta sociedad me encanta, pero tampoco olvido mis raíces y mi cultura, estoy contenta de fusionarlas. Además, aunque echo muchísimo en falta a mis amigas, también gané una familia, la de mi esposo: mi experiencia de matrimonio mixto es maravillosa. ¿Qué es lo mejor y lo peor de Madrid? -Pese a las obras, me parece que es una ciudad tranquila, abierta al que llega, con mucha más aceptación que rechazo al extranjero. No me gusta que, pese a la intensidad de la programación cultural, esté un poco abandonada la parte internacional. ¿Ha vivido algún episodio de racismo? -Personalmente no, pero soy testigo de conocidos que han sido rechazados con elementos racistas, no generalizando pero sí en algunos sitios: zonas de ocio, o de debate incluso. A la gente le molesta aún que los inmigrantes se sientan con los mismos derechos. Puede haber racismo y clasismo, porque el color puede conllevar un trato diferente, pero también lo sufren los rubios del Este: en el imaginario colectivo son pobres. No creo que haya mucho racismo, pero hay brotes y es un problema que hay que estudiar. Los inmigrantes destacamos la vida democrática El fenómeno de la inmigración cogió a España desprevenida, por eso ha habido muchos saltos en sus políticas, se ha hecho mucho bien- -como la regularización de hace poco- pero queda mucho por hacer: políticas de integración, porque, si no, se puede llegar a una fractura social como en Holanda o Alemania. Creo que un error grave fue vincular la inmigración a un problema del Ministerio del Interior: se la judicializó y se la vio como un problema, cuando es algo que afecta a toda la sociedad. Aunque hay problemas, creo que España es receptiva con los inmigrantes, y los de fuera destacamos esta vida democrática Muy personal ¿Es distinto el carácter español del colombiano? -Más en la forma que en el fondo. Creo que el ritmo de la sociedad hace que los españoles sean más fríos; prefiero el calor de los iberoamericanos y el respeto de los españoles. Colombia es pasión reunió a una decena de empresas ABC MADRID. Durante el fin de semana, el pabellón de convenciones de la Casa de Campo ha acogido la feria internacional Colombia es pasión con la que dicho país ha pretendido cambiar la percepción negativa de los que no nos conocen y atraer la inversión extranjera y turística a Colombia. Las jornadas, que fueron inauguradas el pasado sábado por la embajadora de Colombia en Madrid, Noemí Sanín, han reunido a más de una decena de empresas del sector privado. Más de cinco millones de colombianos residen fuera de su país, especialmente en EE. UU. y España, donde viven medio millón, de los cuales más de un tercio lo hacen en la Comunidad de Madrid, según explicó a Efe el portavoz de la iniciativa, Francisco Plata.