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ABC LUNES 31 10 2005 Nacional 19 Pakistán retiene a los soldados españoles en un aeropuerto a 400 kilómetros del desastre Las autoridades locales no decidirán hasta hoy dónde trabajará el contingente b Los 87 militares desplegados son la avanzadilla de los 814 soldados que a lo largo de los próximos días desplegará la OTAN para asistir a las víctimas del seísmo LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL LAHORE (PAKISTÁN) Un hangar a escasos cincuenta metros del avión que el domingo a las siete de la mañana les dejó en el aeropuerto de Lahore, situada a 400 kilómetros del epicentro del terremoto, es todo lo que los primeros 87 militares españoles desplegados en Pakistán han podido pisar por ahora a la espera de que, previsiblemente hoy, las autoridades del país decidan cuál será el destino del contingente. A falta de ello, esta Comisión Aposentadora, avanzadilla de la misión de 814 soldados que a lo largo de los próximos días desplegará la OTAN para asistir a las víctimas del cataclismo del pasado 8 de octubre, no pudo a lo largo del día de ayer adelantar ni un solo metro en dirección a la zona de la catástrofe, donde 3,5 millones de personas permanecen sin techo. Los problemas burocráticos de Pakistán y la ausencia de una capacidad gestora suficiente para optimizar la ayuda internacional recibida, parecen estar en el origen de esta situación, que a las 9,30 de la mañana de hoy hora local (5,30 horas en la Península) será objeto de una reunión al más alto nivel en Islamabad, a la que asistirá el jefe de la mision, general Juan Antonio Bautís, una representación del Mando Operativo, que reside en el Cuartel General de las Fuerzas de la Alianza en Oeiras (Portugal) y miembros del Estado Mayor Militar paquistaní. A estos problemas conyunturales, cabe unir otros inconvenientes de carácter político, como lo delicado que va a ser para Pakistán- -cuyo Gobier- no, paradojicamente, solicitó de forma expresa este apoyo- -desplegar en su territorio un Ejército extranjero enviado por la OTAN habida cuenta del litigio que mantiene con la vecina India, y más allá, conjugar la necesidad de esta ayuda con las reticencias de la población a la presencia militar occidental. Con todo, aunque en el encuentro de esta mañana se confirme el punto al que deberán dirigirse las fuerzas españolas- -ayer ya se daba prácticamente por hecho Bagh, un núcleo completamente devastado a 120 kilómetros al norte de la Islamabad y muy próximo al epicentro del seísmo localizado en Mussazaffarad, capital de Cachemira- -es muy probable que el camino no pueda emprenderse hasta mañana martes, lo que supondría dos jornadas enteras perdidas en el hangar. La ayuda humanitaria sin distribuir No hay capacidad organizativa para saber cómo priorizar lo que va llegando Con palabras medidas, el general Bautís intentaba dar una explicación objetiva aún antes de aterrizar en Lahore al hecho de que la misión española entrara el domingo a Pakistán sin un destino a donde dirigirse. Una falta de capacidad que, recordó, tiene su máxima expresión en lo que está ocurriendo en el aeropuerto de Islamabad, donde en los últimos días se ha interrumpido la llegada de ayuda humanitaria, debido a que las autoridades no han distribuido las toneladas de productos que se acumulan por todas partes. Este colapso provocó también que el vuelo español inicialmente dirigido a este aeródromo, tuviera que derivarse a Lahore, 360 kilómetros al sur. En esta ciudad, centenares de militares paquistaníes se dispersaban ayer por las calles aguardando el inicio de una manifestación en protesta por la escasa diligencia del Gobierno a la hora de socorrer a las víctimas del terremoto. Hay gente muriéndose, que nos dejen salir La espera ayer en el hangar sí era objeto de lamentos, aunque contenidos, entre los soldados, para quienes el tiempo desperdiciado en la terminal de la que tenían prohibido prácticamente salir por motivos de seguridad -está siendo tiempo restado a la labor de ayuda a los damnificados que han venido a desempeñar. Miles y miles de víctimas, muchas de las cuales están todavía aisladas en pueblos donde nadie ha llegado. Raciones de previsión, una pequeña charla con los consejos higiénico- sanitarios sirvieron para reprimir a duras penas las ganas de los soldados empezar a trabajar y para sobrellevar el tedio del día. Hay gente muriéndose, que nos dejen salir ya se quejaba un uniformado, que acabó, como todos, intentando instalar la mosquitera para pasar la noche en el saco de dormir. A ellos, los primeros 87 de un contingente español de 370 que llegará a lo largo de esta semana a Pakistán, despidió la noche del sábado en el aeródromo de Torrejón de Ardoz el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, con un deseo de buena misión.