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ABC DOMINGO 30 10 2005 101 Mel Gibson descarta volver a actuar. El actor, productor y director de cine Mel Gibson, que iniciará a mediados de noviembre en Veracruz (México) el rodaje de Apocalypto una película sobre la civilización maya, asegura: Estuve actuando durante treinta años. Ya está, creo que fue suficiente Elvis Presley, el más rico del cementerio. La revista Forbes ha recopilado las trece mayores fortunas generadas por los difuntos, entre los que destaca, de nuevo, el Rey del Rock Elvis Presley: 45 millones de dólares, seguido del dibujante de cómics Charles M. Schulz, autor de Snoopy con 35 millones de dólares. compañeras de reparto acababan protagonizando sonados romances, hasta que la estabilidad llamó de nuevo a su puerta cuando decidió casarse con la actriz y escritora Ana Diosdado, con quien estuvo veinte años. Fue tras esa larga temporada de casado cuando el galán afiló sus garras y recuperó el tiempo perdido con sonados romances que acrecentaron su fama. La primera de sus víctimas fue la actriz Pilar Velázquez. El amor surgió mientras interpretaban la obra Todas las mujeres de Jack A sus 62 años Larrañaga empezaba de nuevo, cual adolescente ilusionado, mientras Velázquez ponía fin a su matrimonio con Miguel Gallardo. Pero la ruptura no tardó. Mucho se rumoreó sobre los problemas económicos que tuvieron a la hora de las despedidas. Mientras ellos callaban, sus cercanos aseguraban que Velázquez tuvo que llegar a un acuerdo con los hijos del actor para que hicieran frente a una serie de deudas que tenían antes de la crisis. A raíz del silencio que después reinó se supone que ese pacto terminó bien, puesto que la cosa no llegó a mayores ni a los juzgados. cigarral de Toledo, donde se prometieron amor eterno. Mera ilusión. También esta historia tuvo final. El matrimonio daba una imagen de solidez y armonía, pero vivía sumergido en una profunda crisis, que culminó con una exclusiva del actor en una revista, donde hacía pública su separación. Una vez más Larrañaga se ciñó a su papel de caballero. A su mujer le deseaba lo mejor, un hombre más joven, más ameno, más divertido. Las palabras no se las llevó el viento, pero sí la ira de su ex pareja, que se desayunó con esa exclusiva y tuvo que vivir unos meses de auténtico escándalo mediático, con enfados hasta televisados que se convirtieron en la comidilla de todas las crónicas. Sombra de deudas Una vez más la sombra de las deudas económicas se cernía sobre Larrañaga. De nuevo circularon rumores sobre los millones de pesetas que Ortiz- Bau había invertido en esta relación. A día de hoy aún quedan interrogantes por aclarar, y quién sabe si denuncias en los juzgados. Amparado por su primera mujer y sus hijos, Larrañaga levantó cabeza una vez más cuando apareció radiante junto a Sarah Glattstein, su último amor. No necesitamos papeles para saber que estamos casados repetía cuando le preguntaban por su boda. Es el amor de mi vida aseguraba en público. Pues doce meses ha durado. Una vez más, el eterno galán que las seduce como sólo él sabe vuelve a estar en los titulares con un nuevo idilio. De momento, no quiere hablar del futuro, pero todo es cuestión de tiempo. A sus 68 años sigue siendo el de siempre. Para algunos, un crack Para otros, un jeta Para la mayoría, un seductor, y para las mujeres que le han querido... un hombre al que difícilmente olvidarán, aunque cada una tenga sus motivos. De Pilar a Isabel Prinz Después de Pilar llegó Isabel Prinz. Fue un affaire breve, cargado de pasiones y fotos en las revistas, donde se les veía como dos tortolitos. Pero sin continuidad. Refinado en sus gustos, Larrañaga encontraría de nuevo el amor en una mesa del salón de té Embassy, donde conoció a María Teresa Ortiz- Bau, gracias a su común amiga Victoria Vera. Divorciada, directora de comunicación de la Fundación Winterthür, culta y detallista, María Teresa cayó rendida ante los encantos del galán. Su noviazgo fue de lo más elegante y educado. Juntos vivieron un romance nada escondido, que culminó con una boda civil en un El eterno galán, durante la presentación de la obra El hombre de Central Park JAVIER PRIETO