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ABC DOMINGO 30 10 2005 93 Deportes Sergio García remonta seis golpes en cinco hoyos y comparte el liderato del Volvo Masters con Montgomerie ESPARTANO, PERO POCO ACADÉMICO ENRIQUE ORTEGO Robinho se monta encima de Rivera al intentar un regate J. M. SERRANO El Madrid aparca su crisis ante un Betis que se rinde sin luchar El oficio de los blancos aprovecha el triste partido de los sevillanos JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Difícil encontrar palabras para un espectáculo similar. El Betis, tirándose como un descerebrado al abismo, y el Madrid mirándole con cara de lelo, que es la que tuvieron ambos desde el primer minuto de partido. Lo cierto es que en el caso de los de Luxemburgo se trataba de ganar como fuera porque, tal y como están las cosas, es lo que necesita el equipo. Y en eso se aplicaron con cierto oficio, que juego hubo poco, uno o ninguno, que se dice en la calle. Cómo debe ver las cosas Luxemburgo en el aspecto físico para colocar a Sergio Ramos en el medio campo. Así debe de estar el resto. Fue una precaución un tanto desmedida, sobre todo porque el Betis no exigió nada en ningún momento. Debió pensar el técnico brasileño que el equipo sevillano es como el Deportivo, por lo que metió físico en la medular, no fuera a ser que el Betis les comiera las canillas en la zona ancha, tal y como hizo el Deportivo en Riazor. Es no conocer la Liga española porque el Betis está hecho unos zorros. Ni presionó ni atacó ni mordió. De hecho, Casillas vivió la noche más tranquila desde que subió al primer equipo, y mira anó el Real Madrid más defensivo desde que Florentino Pérez es presidente. La táctica de Luxa fue simple: siete hombres por detrás del balón y tres liberados. Trivial mensaje: mantener el cero en su puerta y que arriba fuera lo que la doble R pudiera. Fue el once menos académico de los últimos años, pero también el que mejor interpretó las órdenes espartanas. Demostraron ayer la vieja teoría de que cuando luchan, no se despistan y meten la pierna y la cabeza como los que están enfrente tienen el empate medio asegurado. El plus hacia la victoria lo pondrá después su calidad individual, superior a la mayor parte de los rivales de la categoría. Así fue ayer. Fajados en cada balón, el bonus salió de los pies de Guti, que participó magistralmente en los dos goles y que, luego, metió soberanamente la pata al dedicar el triunfo a Di Stéfano y Sacchi. Tres sabrosos puntos que no tapan las carencias de juego que el equipo volvió a evidenciar. Así, con siete hombres por detrás del balón, se gana una batalla, no la Liga. Florentino no se ha gastado 90 millones para ver a los suyos encerrados en su campo esperando una contra salvadora. Aunque gane. G BETIS REAL MADRID 0 2 Betis (4- 4- 2) Doblas; Varela, Lembo, Nano, Castellini; Cañas (Israel, m. 46) Arzu (Dani, m. 58) Rivera, Xisco (Capi, m. 58) Edu y Oliveira. Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Salgado (De la Red, m. 82) Helguera, Woodgate, Roberto Carlos; Diogo (Mejía, m. 78) Sergio Ramos, Guti, Pablo García; Robinho (Jurado, m. 89) y Raúl. Árbitro Pérez Burrull, del Comité cántabro. Tarjeta amarilla a Oliveira, Woodgate, Pablo García Goles 0- 1, m. 30: Robinho. 0- 2, m. 79: Mejía. que hace de eso. Del Betis no se puede decir nada bueno. Sólo que jugó el partido que le convenía al Madrid, el de solteros contra casados, así que sería bueno que los de Luxemburgo no sacasen mucho pecho porque ganaron a un equipo que está de capa caída, hundido en la mayor de las miserias y que se rindió sin apenas sacar las armas. Así de mal están los de Serra Ferrer. Tampoco el Madrid alegró la huerta. Cositas de Robinho y el corretear a cien por hora de Sergio Ramos, que tiene 19 años y se le nota, no como a los demás, que tienen 28 y algunos parecen que tuvieran 50. Al Madrid le bastó con jugar a su ritmo, que es el que le dejó el Betis. Al paso, cansino, moviendo el balón sin que nadie le intimidara y sólo con Rivera para construir y aquí y allí y apagar todos los fuegos. Con tanta indolencia y pesadez en el juego, lo normal es que se impusiera el que más calidad tiene en sus filas que, lógicamente, es el Madrid. Así que en uno de esos destellos que de vez en cuando tiene Guti, arrancó por el carril del diez, le cedió a Raúl y éste a Robinho. Los centrales, medio centros, laterales, delanteros, afición, directivos, utilleros y demás béticos miraron la jugada con total complaciencia. Así que al brasileño le dio tiempo a parar, mirar donde estaba el huequecillo y ponerla lejos del portero- periodista, que no llegó ni por asomo. Pues ni así se movió el Betis, pero el problema no fue que no se moviera, sino que dio la sensación de que no podía mover un pie. Oliveira estaba aislado, Edu ni conectaba ni se le veía y el medio campo naufragaba, sin ideas ni nada que aportar. Tristísimo en todo su quehacer, incapaz de reacción alguna. El Madrid lo veía y no se lo creía porque hacia años que no se encontraba con tantas facilidades. Así que manejó sin dificultad alguna y controlando el partido a su antojo. Lo raro que fue el partido tuvo su reflejo en dos datos: el único remate peligroso de los béticos fue en una carambola que dio en la cabeza de Edu y se estrelló en el poste de Casillas, y el segundo fue el gol del Madrid, en otro centro de Guti que encontró a Mejía, recién entrado, que remató a la red en el primer contacto que tuvo con el balón. Todo extrañísimo. Despropósito total Con el dos a cero en el marcador, el partido, que ya sobraba de per se se fue al garete. Lo del Betis, que ya era triste de por sí, fue peor aún porque su juego se convirtió en un despropósito de pases al contrario o, peor, a la nada, mientras que el Madrid, sin comérselo ni bebérselo, porque tampoco hizo nada del otro mundo, se encontraba con un triunfo que ni le aporta ni le confiere más que un parón en una crisis de la que ha de salir con partidos diferentes a éste, que fue un desastre total.