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72 Cultura DOMINGO 30 10 2005 ABC Juan Cruz saca a la luz su Retrato de un hombre desnudo A. A. MADRID. Un día, frente al mar, en su Tenerife del alma, Juan Cruz pensó que el amor era el elemento de la vida que de manera más expresiva representaba el ritmo de la literatura; un ritmo que nunca puede ser igual. Ese mar le trajo cosas (detritus, felicidades, nostalgias, voces dormidas, calladas, quedas... y le dio una idea de lo que fue su vida. El dictado del mar, que hace que la gente se desnude, me obligó a escribir- -confiesa Juan Cruz a ABC- -todo lo que fuese verdadero, lejos de toda mixtificación Así nació su obra Retrato de un hombre desnudo (Alfaguara) una galería de viajes, retratos, pérdidas, olvidos, fotografías, bares- -margaritas, tequilas, ron... amigos y regalos en la que sobresale el amor a la literatura. Dos nombres propios marcan el libro de Juan Cruz: su madre y Dulce Chacón. Un día descubrí al mismo tiempo que ellas su enfermedad. Y me perturbó toda la vida. Asistí al final de la alegría en estas dos grandísimas y maravillosas mujeres El periodista desnuda su vida en una soledad esencial y ante un mar que me da paz y sosiego César Antonio Molina propone la Fuga del amor en estos tiempos de cólera El amor platónico existe desde Romeo y Julieta dice el escritor b El director del Instituto Cervan- tes, que se considera un escritor furtivo se escapa en su novela por el sentimiento amoroso en una época abonada al desencanto A. ASTORGA MADRID. Corren malos tiempos para el amor. Caravanas de hambre y de muerte, guerras, asesinatos, atrocidades... sumergen el amor en un marasmo de sevicias. Sin embargo, el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, ha querido esculpir, con prosa precisa y culta, la espiritualidad del amor en Fuga del amor (Destino) La novela trata sobre ese misterio que surge entre dos personas cuando se encuentran y cómo ayudan a resolverlo Poeta y ensayista, autor de Vivir sin ser visto y Regresar a donde no estuvimos los dos primeros tomos de sus memorias, César Antonio Molina concibe a un narrador- -innominado- -que cuenta una serie de historias con mujeres en diferentes partes del mundo. Para Molina, el amor platónico existe: Es ese instante en donde el destino esa fuerza desconocida César Antonio Molina IGNACIO GIL que se cree obra sobre los hombres y los sucesos convoca a dos seres y cómo el mismo destino los hace separar. Después queda la memoria Ese platonismo del amor ha existido, cuenta el autor de Fuga del amor en la Literatura y la Historia: Romeo y Julieta, Werther, Goethe, el Romanticismo... está repleto de amores platónicos en el sentido de que vivimos en un mundo muy materialista, muy utilitario, en el que todo tiene que tener fines. El amor a lo largo de la historia era la relación que las familias hacían establecer a dos personas de manera obligatoria por el valor económico que cada una tenía. El Romanticismo rompe esa idea del amor y lo transforma en medida espiritual Fuga del amor escapa por varias cuidades. Molina las retrata así: Corfú: Cómo los viejos mitos uno los llega a vivir y a reproducir. Por ejemplo, el de Ulises pervive en nosotros Amsterdam: Es la memoria del mundo y cómo a través del recuerdo del Holocausto y de nuestros propios judíos sefarditas uno tiene que mantener ese mundo a lo largo de la vida París: Es donde el narrador conoce a una funambulista. Lo más misterioso es saber la historia de una persona que recorre el vacío arriesgándose Florencia: Es donde las madonnas, las mujeres, toman vida Buenos Aires: Donde el destino está más presente y la historia social y política hace desaparecer a una persona Y Madrid: El final de todo y el punto de partida de todos los relatos