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ABC DOMINGO 30 10 2005 71 César Antonio Molina publica Fuga del amor una novela donde aborda la espiritualidad amorosa en óleo a pequeño formato otros Algunas rocas, las menos, le piden a gritos que haga algo con ellas. A la mayoría, les hace hablar él. Vi que este sitio necesitaba una pintura. Mi trabajo no es sólo venir y dar brochazos. Trato de crear color en un paisaje monocolor como éste, un mundo estético dentro de una naturaleza que de por sí ya impresiona. Esto requiere un estudio y una investigación argumenta. Se afana con el mismo empeño en dejar la huella que pusieron los celtas que antaño se asentaron en la zona. De hecho, emanan de tanto en cuanto restos de aquella colonización, un muro, un sarcófago, cuando la lluvia torrencial levanta la tierra. Esto está lleno de castros- -poblados fortificados de la Iberia romana- ilustra. Vacas, liebres, conejos, se han habituado a la silueta y al trabajar silencioso del autor, y en más de una ocasión se han acercado sigilosos a contemplar la obra a un paso, a dos, de él. Los ejemplares de ganado autóctono son oscuros y robustos. Vaca avileña, o ibérica negra, que llaman, de la que provienen los famosos chuletones de Ávila. Unas vacas muy guapas resume Ibarrola. Ya tuvo ocasión de contemplar esta fauna en sus años mozos, cuando emprendió una aventura por Castilla con dos amigos, el poeta Blas de Otero y el pintor Ismael Fidalgo, que les llevó a recorrer varias provincias, Ávila incluida. Paradojas de la vida, les tomaron por espías del Sindi- Mi arte conquista espacios sociológicos absolutamente nuevos en la historia y, además, no genera gastos dice el creador cato Vertical Agrario y el trayecto terminó antes de lo previsto. Nadie nos daba trabajo. Era pleno verano y los campesinos estaban laborando en la recolección del trigo. Creían que íbamos a controlar la cosecha revive. Un legado apiñado No con ganaderos, pero sí con autoridades locales tendrán que hablar, y mucho, los patronos de la entidad para materializar del todo un proyecto para el que, calculan, harán falta seis millones de euros. La Junta de Castilla y León ve con muy buenos ojos la iniciativa y se pronunciará los próximos días de forma definitoria. Caja de Ávila estaría muy interesada en aportar una suma importante, máxime cuando la Fundación Agustín Ibarrola está concebida como un ente en permanente actividad. Así, un edificio servirá para exponer el legado artístico de Ibarrola, que hoy guarda apiñado en un almacén industrial en Guernica, y para hacer intercambios expositivos; otro inmueble albergará talleres para artistas noveles; y hasta se ha pensado en habilitar, en mitad de la intervención paisajística que Ibarrola lleva a cabo en la finca de Muñogalindo, una zona recreativa para las familias que deseen pasar allí todo el día. A su disposición permanecerá abierto un restaurante con una oferta gastronómica a medio camino entre Ávila y el País Vasco. Es, en opinión de Alfredo Melgar, un sueño muy apetecible El Patronato no descarta la apertura de una suscripción popular para recaudar adhesiones particulares, ni tampoco la participación en la puesta en marcha de la Fundación, que ya ha iniciado los trámites jurídicos para constituirse legalmente, de otras entidades, empresas e instituciones, vascas inclusive Varios miembros fundadores han recibido ya algunas ofertas aún sin cerrar. Y es el más profano en números el propio Ibarrola, quien se ofrece para convencer a unos y a otros de la viabilidad del proyecto: Ha quedado demostrado que todas mis intervenciones en la naturaleza han generado mucha riqueza, por la cantidad de gente que sigue yendo al Bosque de Oma y a visitar Los cubos de la memoria en Llanes, sin ir más lejos. Las instituciones tienen la manía de pensar que esto genera costos, pero cada vez más se están dando cuenta de que mi arte conquista espacios sociológicos absolutamente nuevos en la historia del arte, y que, además, no genera gastos Aprovecha para bajarse con los dedos de pintor las gafas sobre el puente de la nariz y al sentarse deja la txapela en el respaldo de la silla contigua. Con la tranquilidad que muchas veces me falta El chileno Matías Bize, tras conocer el fallo del jurado CESAR MINGUELA En la cama del chileno Matías Bize, se lleva por sorpresa la Espiga de Oro El jurado consuela a los imbatibles Haneke y Von Trier con el galardón de la 50 Seminci asalto de Daniel Cebrián, y Vida y color de Santiago Tabernero, se llevaron el premio al Mejor Nuevo Director y del Público, respectivamente FÉLIX IGLESIAS VALLADOLID. El jurado internacional de la sección oficial, formado por Manuel Hidalgo, María Barranco, Mirtha Ibarra, Federico Jusid, Titus Leber, Maria de Medeiros y André Téchiné, apostó por un joven director, el chileno Matías Bize, concediendo la Espiga de Oro a su segundo largomentraje, En la cama una película que desde luego no estaba entre las favoritas de la crítica, pero ya se sabe que un festival no es un plebiscito popular, sino una conjunción de gustos e intereses que se escapan a lo estrictamente cinematográfico. El fallo de jurado fue recibido con más aplausos que pataleos. Por el contrario, a la cabeza de las apuestas estaban Escondido de Michael Haneke, y Manderlay de Lars von Trier, para las que el jurado reservó el premio extraordinario de la 50 Seminci, un apartado, a tenor de lo que se pudo oír, para dinosaurios, cuando han sido los directores más innovadores y avanzados de esta Semana Internacional de Cine de Valladolid. El realizador Matías Bize, que escub Las españolas Segundo Palmarés Premio 50 aniversario: Manderlay de Lars von Trier, y Escondido de Michael Haneke. Espiga de Oro: En la cama de Matías Bize. Espiga de Plata: El tiempo que queda de François Ozon. Premio Pilar Miró: Daniel Cebrián, por Segundo asalto Mejor Actriz: Krystyna Feldman, por Mi Nikifor Mejor Actor: Melvin Poupaud, por El tiempo que queda Mejor Fotografía: Jie Du, por Ping Pong Mongol de Hao Hing. Premio Fipresci: Feliz Navidad de Christian Carion. Premio del Público: Vida y color de Santiago Tabernero. Premio Tiempo de Historia: Cuadernos de contabilidad de Manolo Millares de Juan Millares, y La dignidad de los nadies de Fernando Solanas. chó el veredicto en directo, apenas salía de su asombro a pesar de que desde última hora del viernes ya le comunicaron que convenía que estuviera en la lectura del palmarés. Sus primeras palabras fueron de incredulidad, aunque reconoció que estaba supercontento por la Espiga de Oro, máxime cuando ha superado a dos de sus realizadores más admirados, Lars von Trier y Michael Haneke.