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60 Los domingos DOMINGO 30 10 2005 ABC MÁS QUE UN PRESIDENTE DE CLUB de la tribuna se impone sobre sus negocios hosteleros. Pero ¿quién era Laporta? En 2004, el periodista Jordi Sacristán agavilló en el libro Què vols ser quan siguis gran? ¿Qué quieres ser cuando seas mayor? (Rosa dels Vents) una veintena de historias infantiles de personalidades catalanas. En el capítulo dedicado al presidente barcelonista queda patente que su paso por los maristas del paseo San Juan no fue precisamente glorioso. Lo expulsaron en COU, aciago acontecimiento que él intenta aureolar de rebeldía contra la disciplina férrea de la educación religiosa. Lo recuerda así: Había un profesor de Física que parecía que su objetivo era fastidiar a los alumnos y poner unos exámenes terribles. Aquel primer semestre suspendió todo el mundo, hasta los primeros de la clase. Unos cuantos nos enfadamos y después de una compleja estrategia nos apoderamos del examen de Física que aquel profesor había preparado para el trimestre siguiente. Lo repartimos a todos los amigos. Alumnos que sacaban doses y unos en aquella asignatura sacaron ochos y nueves. Yo me lo hice para pasar justito, pero hubo gente que se pasó de entusiasmo y sacó diez. Les decíamos: No os paséis, que nos ligarán a todos... Finalmente se lo olieron... ¿Sinceridad o narcisismo? ¿Justiciero o ventajista? Apunta Sacristán que la popularidad del Laporta adolescente provocó una verdadera revuelta escolar en los maristas para presionar a la dirección del centro y evitar la expulsión. Manifestaciones de los compañeros y una recogida de firmas masiva que Laporta todavía conserva como un pequeño tesoro de solidaridad escolar Más que en la etapa escolar, andaba en el Curso de Orientación Universitaria, lo que destiñe el episodio de romanticismo y revela la cara B del personaje. Al hombre que se presentó ante la afición vestido de negro y con gesto comedido se le han ido escapando, cada vez más, las pulsiones megalómanas. MENOS MATERIALISTAS QUE EL MADRID El Barcelona es una institución y a nosotros no nos gusta hablar en términos de marca. Lo más importante, y es algo que nos diferencia (del Madrid) es el patrimonio emocional, la dimensión social, sentimental y tradicional que tiene nuestro club que nos hace más que un club con denominación de origen (27- 12- 03) EL BARÇA, CON EL TRIPARTITO Este nuevo gobierno es muy propio del pactismo histórico de los catalanes, y se ha llevado a cabo en un marco de absoluta madurez democrática de Cataluña. Le ofrecemos toda nuestra colaboración (27- 12- 03) Hemos dado la vuelta a la situación (deportiva) y podemos ir con la cabeza bien alta. El club vuelve a disfrutar de prestigio y es un gran instrumento para fomentar los valores del civismo, catalanismo integrador y plural, solidaridad y rechazo a la violencia (25- 08- 04) EN FAVOR DEL ESTATUTO El Barcelona tiene un compromiso con la defensa de los derechos y libertades del país. El club está dispuesto a promover esta propuesta estatutaria, incluso a defender el Estatut en Madrid (2- 10- 05) El Barça ha tenido a lo largo de su historia una implicación con el país, un compromiso social, cultural y también político que contribuye a preservar la catalanidad del país (4- 10- 05) A la puerta de las Cortes, con un balón blaugrana EFE Laporta De solución a problema Se le vio como la gran esperanza blanca- -vaya sin segundas- -cuando conquistó la presidencia del Barça, pero muchas de sus iniciativas, y sobre todo su politización del club, son fuente de infinitas polémicas Texto: SERGI DORIA ra la solución... o parecía serlo. Joan Laporta irrumpió en la crónica blaugrana como un joven abogado, encaramado al Elefant Blau, la bestia negra del nuñismo. En las ruedas de prensa daba la imagen de un hombre comedido, algo que el club desconocía cuando el prolongado mandato de Josep Lluís Núñez dio paso a los días alocados de Joan Gaspart, aquel presidente que se identificaba con los boixos nois mientras danzaba agarrado a una bufanda blaugrana. Cuando apareció Laporta, Jan para sus allegados, muchos creyeron que las cosas cambiarían de verdad. Incluso algún ingenuo conjeturó que, por fin, el Barça dejaría de ser més que un club para centrarse en la excelencia deportiva. La política abandonaría la grada, representada ya por los políticos en los escaños del Parlamento. Como otras entidades de la sociedad civil, el Barcelona había desempeñado un papel supletorio en la preservación del catalanismo. A la muerte de Franco, la llegada de Núñez, un hombre que provenía del mundo inmobiliario y no de la política, propició que los partidarios de mantener la ca- E feína nacionalista- -en aquel momento Convergència- -mostraran cierta ojeriza hacia el self made man nacido en Baracaldo. El nuñismo tuvo muchos defectos y, a buen seguro, deparó frustraciones, pero mantuvo la esencia deportiva. El Barça seguía siendo més que un club una multinacional de emociones como alguna vez lo definió Gaspart, pero no una correa de transmisión de la clase política dominante. Colores y política A un palco de las estrellas Presidir un club de fútbol brinda acuidad mediática. Presidir el Barça otorga una relevancia social que nada tiene que envidiar al Palau de la Generalitat. Excepto el entorno financiero, pocos conocían al Florentino Pérez empresario y, menos aún, su papel político en la fallida Operación Reformista: hoy su nombre se asocia al Madrid galáctico y victimista. Núñez pasará a la historia como presidente del Barça y, en segundo plano, como el constructor que ocupó con sus edificios los chaflanes de la Ciudad Condal; y lo mismo acontece con Gaspart: su imagen bañándose en el Támesis o subiendo atropelladamente las escaleras Laporta venció en las elecciones aupado por las ansias de renovación, tras la pésima etapa de Gaspart. Afirmó que el Barça sería un exponente del catalanismo, pero nadie sospechaba que el club se convertiría en apéndice del nacionalismo: alguien atribuye esa obsesión simbólica a los lazos de Laporta con su familia política; tal vez, el afán de hacerse perdonar esa liaison dangereuse explica el movimiento pendular entre la España Una y los Països Catalans; o su participación en el fracasado Partit per la Independència, escisión de ERC que lideraron Àngel Colom y Pilar Rahola. Se dice que las personas que rehúsan un halago es que esperan dos. Laporta intenta dar el perfil Algunos lo consideran un oportunista que busca un trampolín para la política