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ABC DOMINGO 30 10 2005 41 La Policía libera a una mujer secuestrada y vejada durante 18 horas por su ex pareja en Alcalá de Henares La Consejería de Empleo incluye por primera vez una partida presupuestaria contra la violencia de género Muere un joven de 19 años en Carabanchel tras recibir un disparo de su novia La pelea entre la pareja suramericana se desató en su vivienda, en la calle General Ricardos no inculpó inicialmente a su compañera sentimental al llegar la Policía a su domicilio, aunque la presunta agresora fue detenida posteriormente MARIO DÍAZ MADRID. Un sonoro disparo quebró la sobremesa de ayer a los vecinos del número 85 de la calle General Ricardos, en Carabanchel. En el segundo D, uno de sus inquilinos, de 19 años, era herido de gravedad a causa de una bala alojada en pleno estómago y disparada presuntamente por su compañera sentimental, según aseguraron fuentes de la Jefatura Superior de Policía, que detuvieron a la sospechosa poco después. Al principio no tuve claro que fuera un disparo porque en ese piso no paran de meter ruido, con discusiones constantes; anoche por el viernes se oía como si se tiraran muebles explicó una vecina que prefirió no ser identificada. La Policía maneja esa misma versión: que el suceso pudo producirse tras una discusión entre la pareja, de similar edad. En ese piso vivían dos parejas de chicos muy jóvenes, él colombiano- -el muerto- -y ella venezolana- -la presunta autora del disparo, y compañera sentimental del fallecido- y junto a ellos los caseros, una pareja ya mayor y también suramericana b El hombre sostuvo la misma vecina. Poco más sabían ayer los vecinos de los inquilinos del 2 D, puesto que se habían mudado hacía poco, desde el verano coincidían todos. Oficialmente no trascendió las identidades del herido ni de la presunta culpable, ni tampoco a qué se dedicaban, y ningún vecino de los consultados lo conocía: Entre que llevaban poco tiempo y no salían mucho de su casa... sostenían. ¡Ayuda, ayuda! El suceso tuvo lugar minutos antes de las tres de la tarde. A esa hora, un vecino del bajo arreglaba una ventana cuando le sobresaltó el disparo: Alguien gritó que llamaran al 112. Cuando llegaron los 14 vehículos de la Policía que conté les escuché cómo le pedían al herido que identificara a quien le disparó, pero él no decían ningún nombre, sólo decía Ayuda, ayuda explica. Cuando le bajaron me asomé y, antes de que la Policía me dijera que voviera a casa, le vi sobre la camilla; sólo le quedaba un hilo de vida sostiene otra vecina aún impactada. El balazo le hirió en la zona renal izquierda y sufría un shock hipovolémico- -una fortísima hemorragia- según el Summa, que le atendió en su propio domicilio donde sucedió el suceso tras desplazar una UVI. Tras estabilizarle, le trasladaron al 12 de Octubre, donde falleció esta madrugada. Todo parece indicar que, cuando se produjo el disparo, la pareja involucrada no estaba sola en el domicilio. A los pocos instantes una mujer se puso a llorar en el piso y luego empezó a gritar ¡lo ha matado, lo ha matado! asegura el vecino del bajo que escuchó todo mientras arreglaba una ventana. El penalista tenía dos hijos y ejercía su profesión desde 1983 quear capitales fruto de su actividad delictiva. El letrado, por su parte, administraba media docena de empresas, dos de las cuales eran de su propiedad, y supuestamente, no atravesaban una situación boyante, según algunas fuentes. Todo ello hace sospechar a la Policía que, quizá, parte del patrimonio de la víctima fuese o bien producto de los pagos por los servicios profesionales que prestaba a algunos de esos clientes que, al retribuirle en especie o en efec- DANIEL G. LÓPEZ tivo, lavaban de ese modo el dinero; o, fruto de otros negocios no muy claros. El origen de la eleva suma de dinero que portaba la víctima- -31.000 euros- encajaría en estas teorías y explicarían el elevado tren de vida, que, según los testimonios recabados por los residentes en la zona de Menéndez Pelayo, mantenía el abogado. Por ello, las pesquisas son arduas, dada la complejidad del caso: hay muchos hilos para tirar de la madeja y deshacer el ovillo. La Policía le pedía que identificara a quien le disparó, pero él no decía nombres, sólo pedía ayuda