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40 DOMINGO 30 10 2005 ABC Madrid El asesino del abogado fue un cliente con quien discutió antes del crimen, según declara su mujer Su pareja asegura que oyó los gritos de ambos, que el agresor se marchó, y que esperó a que la víctima abandonara el inmueble para vengarse del fallecido y las vinculaciones que mantenía con sus representados imputados en delitos de narcotráfico, claves del caso CARLOS HIDALGO M. J. ÁLVAREZ MADRID. No fue un sicario. La brutal muerte del abogado penalista, Rafael Gutiérrez Cobeño, de 49 años de edad, abatido a balazos la noche del jueves al salir de su despacho situado en el número 4 de la calle de Menorca, dio ayer un giro inesperado. El motivo de ello fueron las declaraciones efectuadas por su mujer, Angustias Sánchez Pérez, de 45 años, quien viajaba en el asiento de copiloto el día de los hechos. Ésta, que se recupera en el Gregorio Marañón de las graves heridas que sufrió tras ser alcanzada por los disparos destinados, presumiblemente, contra su pareja, prestó declaración ante los agentes encargados de la investigación, según ha podido saber ABC. De este modo, aseguró que acudió a primeras horas de la noche del jueves al bufete de Rafael. Esperaba a que finalizara la jornada laboral para regresar juntos al domicilio familiar. A las nueve de la noche el letrado atendía a un cliente y ella aguardaba en una sala aledaña por lo que, según su testimonio, escuchó que su compañero sentimental y la otra persona mantenían una discusión. Y por el tono que empleaban, la pelea parecía acalorada. b Los negocios particulares Líneas de investigación Revancha. El método empleado para acribillar a balazos a la víctima ha llevado a los investigadores a pensar en este móvil por los casos de los clientes narcotraficantes a los que defendía, haciéndole pagar a él las consecuencias. Ajuste de cuentas. Le hicieron saldar con su vida un asunto pendiente relacionado con: -Empresas particulares, ajenas a su tarea profesional. Su origen, en algunos casos, está siendo cuestionado. Parte de su patrimonio podría ser fruto de las retribuciones, en especie o en efectivo, por los servicios profesionales que prestaba a determinados narcotraficantes, clientes suyos. -Senegal. Representaba a personas en ese país y detrás de ello podría haber algún tipo de negocio oscuro. Los Miami Investigan la relación de su muerte con el intento de asesinato de uno de los cabecillas de esta banda. Autor. Pudo ser un sicario o alguien conocido por la víctima. Ambas autorías no tienen porqué ser excluyentes. ría. Ella asegura que reconoció al cliente que había visto poco 60 minutos antes en el edificio de Menorca, 4, a pesar de que llevaba el rostro semioculto por una gorra de béisbol. Se trataría de un joven, de unos 25 años, de baja estatura y tez morena, que por su aspecto parecía colombiano, añadió. De confirmarse este extremo, el individuo habría permanecido solo, al acecho, vigilando el momento en el que la víctima abandonase el inmueble para acabar con su vida. Además, tendría que conocer sus automóviles- -tenía cinco, todos ellos de alta gama- y estar ojo avizor, pendiente de que su presa no escapara. De este modo, el tiroteo habría sido su particular modo de zanjar la disputa, según se deduce de la declaración realizada por Angustias. Narcotráfico y blanqueo El ajuste de cuentas perdería, de este modo, algo de fuerza, si bien, tanto el arma- -una pistola calibre 9 milímetros parabellum- -y el modus operandi hacen sospechar lo contrario. Aunque los encargados del caso no descartan por el momento ninguna hipótesis, dadas las singulares vinculaciones del penalista, tanto laborales como particulares, si el atacante fue una persona con la que el difunto mantenía una relación profesional, el móvil bien podría ser el de una venganza o represalia por algún tema pendiente o por algo que le reclamaba el atacante. Aunque también éste pudo hacerse pasar por cliente sin serlo o acudir al bufete a exigirle la deuda y saldarla de la peor manera posible después. Además, queda otra incógnita por despejar, y es si el suramericano que abatió a Rafael estaba vinculado a alguna banda de narcotraficantes, aunque La forma en la que fue abatida la víctima es la empleada de forma habitual en los ajustes de cuentas Los responsables del caso no descartan, por el momento, ninguna hipótesis y mantienen varias líneas abiertas Al acecho, oculto por una gorra Lo cierto, siempre según su relato, es que de las palabras pasaron a los gritos, perceptibles desde el otro lado. Lo que no pudo aclarar- -quizá no lo escuchase con claridad- fue el motivo de la riña, ni sus expresiones. La situación, que se prolongó por espacio de una media hora, terminó cuando el supuesto cliente salió del inmueble. Apenas una hora después, cuando la pareja acababa de salir del inmueble a bordo de un BMW X 5 de color oscuro, y había recorrido unos cuantos metros, justo a la altura del cruce con la avenida de Menéndez y Pelayo, surgió un hombre que descargó sobre ellos toda la munición de su pistola. Y es en este punto donde la hipótesis apuntada desde el primer día del crimen como más probable por la Policía, la de que el autor material de los hechos fuese un sicario, siempre, según las manifestaciones de Angustias, va- Analizan los ordenadores y todos los archivos de la víctima El Grupo V de la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial, encargado de esclarecer este asesinato, está analizando minuciosamente los ordenadores del despacho del abogado y su archivo en busca de algún indicio que ayude a despejar las numerosas interrogantes de este espinoso asunto. La laboriosa tarea comenzó el viernes pasado, tras el registro de cinco horas efectuado en el inmueble en el que Rafael Gutiérrez Cobeña ejercía su labor profesional, precintado después. Todo su material de trabajo, fotografías, expedientes de los casos que llevaba, así como las vinculaciones de los imputados a los que defendía, están siendo desmenuzados por los responsables policiales. Lo mismo sucede con sus negocios privados, ajenos a la abogacía, y con su círculo de amistades. todo hace sospechar, según las fuentes consultadas por ABC, que tenía, al menos, a título individual, relación con las drogas. El penalista representaba a imputados por estos delitos en la Audiencia Provincial y Nacional. Uno de ellos es el presunto cabecilla del clan de Los Miami Juan Carlos Peña Enano, de 28 años, que sufrió hace casi un año una vendetta idéntica a la del asesinado, y, aunque él sí pudo contarlo, acabó con sus huesos en la cárcel tras pasar por el hospital por sus cuentas pendientes con la justicia. Dicha organización se dedica a extorsionar y controlar el tráfico de pastillas en lugares de ocio y tiene varias muertes en su haber. Es por ello que, una de las principales líneas de investigación es determinar si existe alguna relación entre lo ocurrido al líder de Los Miami y la muerte del fallecido. Además, se da la circunstancia de que el jurista mantenía relaciones que iban más allá de lo profesional con alguno de sus representados, según las fuentes del caso; un aspecto que también está siendo analizado, al igual que el asesoramiento que realizaba a algunos narcos en los negocios inmobiliarios que mantenían. Las empresas de los integrantes de estos grupos podrían ser la tapadera para blan-