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24 Nacional ABC, EN EL CORAZÓN DE LA INMIGRACIÓN DOMINGO 30 10 2005 ABC Campamento de inmigrantes subsaharianos de Beliones, junto a la valla fronteriza entre Marruecos y Ceuta LUIS DE VEGA Durante doce días, ABC ha recorrido amplias zonas de Senegal y Mali, miles de kilómetros, pueblos y barriadas de una pobreza inimaginable. Y ha planteado una cuestión clave entre los candidatos a emigrar: ¿Existe de verdad el efecto llamada Los cantos de sirena de la prosperidad PABLO MUÑOZ ENVIADO ESPECIAL BAMAKO DAKAR. ¿Ha habido efecto llamada como consecuencia de la masiva regularización de inmigrantes en situación ilegal emprendida por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero? Éste ha sido, sin duda, uno de los elementos nucleares del debate político abierto en torno a este fenómeno. Las respuestas, según de dónde vengan, son muy distintas: el Ejecutivo lo niega- los inmigrantes no leen el BOE ha llegado a decir Jesús Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, tras una de las terribles avalanchas en Ceuta y Melilla- parece claro que los asaltos tienen una relación directa con las decisiones gubernamentales argumenta el PP. Como primera aproximación, ABC ha podido comprobar que en la periferia de Dakar, en la de Bamako, en Mopti o en Gao los candidatos a inmigrantes irregulares disponen de una buena información de las decisiones que adoptan los gobiernos del Viejo Continente. En Thiaroye Sur Mer, una barriada situada junto a una autopista de la capital senegalesa, sorprende que todos estén al tanto de las novedades; lo estuvieron cuando el Gobierno daba papeles a todos según las personas consultadas, y también cuando cerró el grifo al finalizar el proceso de regularización. Lo mismo puede decirse de los habitantes de Parcell, o de las zonas más zonas se muestran, con matices, divididos. Por una parte, fuentes oficiales en la zona aseguran que sí existió una fuerte presión en su momento, coincidiendo con el proceso de regularización, pero que el auténtico efecto llamada es el que produce Europa debido a su diferencia abismal en desarrollo y prosperidad. Y contra ese hecho, argumentan, no se puede luchar. Sin embargo, misioneros que trabajan en estos países afirman tajantes que sí ha existido, que ha habido muchos jóvenes que en su momento dudaban y que al conocer el proceso abierto por el Gobierno no dudaron en emprender la aventura. Ahora o nunca Todo se comparte entre los inmigrantes: la comida y las desdichas deprimidas de Bamako, capital de Mali, o incluso de Gao, en las proximidades del desierto, de donde parten muchos de los sin papeles hacia España. No compran periódicos, pero se informan por la radio: Un senegalés sin oír permanentemente la radio no es un senegalés dice un religioso. Por tanto, el primer requisito para que se produzca el fenómeno existe de forma objetiva. Otra cosa es establecer una relación directa causa- efecto, lo que es objeto de más opiniones. Algunos de los subsaharianos que se plantean el viaje aseguran que lo harán inAP dependientemente de que el Ejecutivo abra la mano o no; otros, por el contrario, admiten su sorpresa por el hecho de que nuestro país les haya negado la entrada, cuando me habían dicho que era al revés, y que en España se necesitaba mano de obra En cualquier caso, la mayoría de las decenas de personas consultadas no se extiende en explicaciones, sortea la cuestión argumentando que allí se gana en un día lo que aquí en un mes y no llega a vincular de forma directa su decisión a estas cuestiones. Los españoles que trabajan en estas Lucas Camino y Jesús Argerich, salesianos al frente de la misión de Nord Foire, en Dakar, están convencidos de que hubo ese fenómeno entre muchos jóvenes senegaleses, que en cualquier caso ya tenían pensado salir de su país: A nosotros nos lo decían, que hacían el viaje porque sabían que era ahora o nunca, que iban a subir la valla y que, después, el Gobierno endurecería su posición dice el segundo de los religiosos. Manuel Gallego, ecónomo de la orden de los Padres Blancos que trabaja en Bamako, coincide con los anteriores y tiene claro que las decisiones de los gobiernos en Europa provocan reacciones entre las personas que quie-