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ABC DOMINGO 30 10 2005 Nacional 21 El próximo martes se cumplen dos años del anuncio del compromiso oficial de los Príncipe de Asturias, una fecha que Don Felipe y Doña Letizia celebrarán a la espera del inminente nacimiento de su primogénito El aniversario más feliz TEXTO: ALMUDENA MARTÍNEZ FORNÉS FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Con la canastilla del bebé preparada para salir en cualquier momento a la clínica, Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias celebrarán el próximo martes el segundo aniversario de su compromiso oficial. Y es que, aunque Doña Letizia saldrá de cuentas a mediados de noviembre, todo parece indicar que el alumbramiento se adelantará, sobre todo después de que la Princesa tuviera que ser ingresada hace casi dos semanas como consecuencia de unas contracciones que, después de tres horas de pruebas médicas, resultaron una falsa alarma. Desde entonces, Doña Letizia ha tenido que guardar reposo, como le recomendaron los médicos que la atienden, lo que la ha impedido asistir a algunos actos programados con antelación. Sin ir más lejos, el pasado 21 de octubre no pudo acompañar a su marido a la entrega de los premios Príncipe de Asturias, a pesar de la enorme ilusión que le hacía viajar a Oviedo. Tampoco pudo acudir Doña Letizia a una cena con representantes de la CEIM y de la asociación de síndrome de Down que tenía prevista en Madrid el pasado lunes día 24, aunque ese era el único acto público incluido en su agenda para toda la semana. Reposo tras el consejo médico Mientras que la cancelación del viaje a Asturias, su tierra natal, se debió a que el ginecólogo de la Princesa, el doctor Luis Ignacio Recasens, desaconsejó el desplazamiento; la ausencia en la cena obedeció a una decisión de los propios Príncipes, pues al tratarse de una actividad nocturna y de larga duración consideraron conveniente que Doña Letizia siguiera el reposo recomendado por el médico y se quedara en su residencia de La Zarzuela. Desde la Casa de Su Majestad el Rey siempre se ha insistido en que estas ausencias no significaban que el alumbramiento fuera inminente y se ha subrayado que es muy probable que la Princesa asista a algún otro acto público antes de dar a luz. De hecho, Doña Letizia tiene previsto acudir el próximo miércoles, acompañando a Don Felipe, a la reunión del Patronato de la Residencia de Estudiantes. Este acto, el único que figura en la agenda oficial de la Princesa en toda la semana, será por la mañana en Madrid y, salvo imprevistos, podría convertirse en la última aparición pública de Doña Letizia antes del alumbramiento. Pero al margen de estas cancelaciones, el caso es que los Príncipes de Asturias no podían celebrar de mejor manera este segundo aniversario que a la espera de la inminente llegada de su primogénito. Su nacimiento coincidirá, además, con otra celebración muy significativa: el trigésimo aniversario del Reinado, ya que precisamente a finales de mes, el 22, se conmemorará la proclamación de Don Juan Carlos como Rey. Así las cosas, la última vez que se pudo ver a la esposa del Heredero de la Corona en un acto público fue el 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, y sólo durante el desfile militar- -que tuvo que seguir sentada por momentos- ya que tampoco asistió a la recepción que ofrecieron después Sus Majestades los Reyes en el Palacio Real. Fue allí donde Don Felipe comentó en una charla informal con los periodistas que desearía estar presente en el momento del nacimiento de su primogénito, una costumbre que, aunque parezca adquirida en nuestros días, ya seguían algunos Reyes, como Felipe III, en tiempos remotos. Doña Letizia, en su última aparición pública, en el desfile militar del 12 de octubre la cobertura informativa del acontecimiento. Si no está claro el sexo de la criatura, menos lo está el nombre que llevará, ya que uno de los que se barajaba era Juan Carlos, en homenaje a su abuelo paterno, cuyo Reinado podría ser un modelo a seguir y, también, al coincidir el nacimiento del bebé con los treinta años de la proclamación del Rey. Sin embargo, la semana que ahora concluye, cuando los periodistas preguntaron a Don Juan Carlos si le gustaría que su nuevo nieto llevara su nombre, el Monarca respondió que de ninguna manera quiere influir en el deseo de los Príncipes a la hora de poner nombre a su primogénito. En cualquier caso, lo cierto es que hoy hace dos años nadie sospechaba que la vida del Príncipe de Asturias iba a experimentar cambios tan importantes. Ni siquiera la propia Princesa, que todavía seguía presentando como periodista los telediarios de la noche de Televisión Española, hasta que el rumor de su relación con Don Felipe se difundió, los hechos se precipitaron y la Casa de Su Majestad el Rey decidió por tanto hacer público el compromiso de boda. El martes se cumplirán dos años, por tanto, de aquel comunicado y también de la mudanza de Doña Letizia que, por razones de seguridad, abandonó su apartamento de Valdebernardo, en Madrid, para trasladarse a residir al Palacio de La Zarzuela. Desde aquel día, la entonces prometida de Don Felipe, y después Princesa de Asturias, empezó a aprender sobre la marcha, con obligada celeridad, su nueva función institucional. Atrás quedan dos años de intensa actividad oficial, con cientos de actos en en numerosas ciudades y pueblos de España y decenas de viajes al extranjero. A partir de ahora, en el futuro inmediato se está a la espera del nacimiento de un Infante que ocupará el segundo lugar en la línea de sucesión, por detrás de su padre, el Heredero de la Corona, y supondrá la continuidad de la Dinastía. El deseo de Don Felipe de estar en el parto responde a una costumbre seguida por algunos de sus antecesores, como Felipe III Pese a los adelantos técnicos, los Príncipes mantienen su decisión de no querer conocer el sexo del bebé hasta su nacimiento Dudas a punto de despejarse Lo que sí se ha convertido en una tradición inamovible para la Familia Real, a pesar de los adelantos tecnológicos, es el hecho de no querer conocer el sexo del bebé hasta el momento de su nacimiento. Una costumbre que se ha seguido también con los otros seis nietos de los Reyes, los hijos de las Infantas Doña Elena y Doña Cristina. En esta ocasión, la ecografía hubiera permitido, por primera vez en la historia, conocer con antelación el sexo del futuro Rey o Reina, pero para despejar esta incógnita habrá que esperar hasta que el bebé venga al mundo en la madrileña clínica Ruber Internacional, donde hace unos días se instaló una carpa para