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16 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN LA TÁCTICA DE LOS PARTIDOS DOMINGO 30 10 2005 ABC Zapatero explotará su acuerdo con ERC, CiU e IU para rebajar el proyecto y arrinconar al PP El Gobierno asegura que, con el Partido Popular o sin él, habrá nuevo Estatuto en el mes de abril b El jefe del Gobierno mantendrá una puerta abierta al PP para negociar las enmiendas, pero el PSOE no cuenta con que Rajoy ceda en su labor de oposición MANUEL MARÍN MADRID. Las consultas llevadas a cabo en los últimos diez días por el presidente del Gobierno en Moncloa con los socios de Pasqual Maragall en el tripartito catalán y sus representantes en el Congreso- -Carod- Rovira y Joan Puigcercós, de ERC; y Joan Saura y Joan Herrera, de ICV- a las que se añaden las visitas de Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida, por parte de CiU, y Gaspar Llamazares, por parte de IU, han servido a José Luis Rodríguez Zapatero para sellar un acuerdo de bases con el que resolver el segundo trámite parlamentario y poner los cimientos del Estatuto catalán. Un acuerdo de bases que permitirá el próximo miércoles la votación favorable a la toma en consideración de la reforma estatutaria para su posterior, y denso, debate de enmiendas. Según ese acuerdo, el PSOE y el Gobierno avalarán la reforma, aunque ni de lejos tal y como ha sido redactada por la Cámara catalana; y el resto de estos Grupos se comprometen a mantener una actitud colaboradora, a no reeditar en Madrid los constantes desencuentros escenificados durante el tenso proceso de elaboración del Estatuto y, sobre todo, a asumir que el texto, necesariamente, tendrá que sufrir severos recortes para no dejar malherida a la Constitución. Zapatero se dispone a jugar la partida en la creencia de haber superado ya el trago de la profunda división surgida en el seno del PSOE porque más allá de las críticas internas, a esta alturas ya no cabe marcha atrás; en la creencia también de haber desactivado las veleidades de un Maragall en guerra con su propio partido; de haber convencido a los firmantes del Estatuto de la inconveniencia de dar un puñetazo en la mesa a primeras de cambio aunque es imperativo blanquear el texto de máximos y en la creencia, casi seguridad, de que no contará con la ayuda del PP para reencauzar una reforma que, según la propia dirección socialista, incurre en hasta 60 vulneraciones de la Carta Magna. Zapatero y Rajoy en el Congreso en el debate sobre el estado de la Nación de mayo pasado CHEMA BARROSO Los socios del Gobierno se han comprometido a no reeditar en Madrid sus choques del Parlamento catalán El PSOE está convencido de haber conseguido también el apoyo de IU, PNV, CC y el Grupo Mixto Como primera providencia, los esfuerzos de Zapatero y del Grupo Socialista en las últimas semanas se han dirigido en dos direcciones: convencer a todos los Grupos, excepto al PP, de la necesidad de tramitar el Estatuto, con el intento de reafirmar la imagen de un Gobierno que se esfuerza por demostrar que no ha perdido la perspectiva de las reformas y que no va a permitir que España se rompa Un intento, en definitiva, de sosegar los ánimos- -también dentro del PSOE- -y de ganar una batalla ante la opinión pública en el temor de que el PP haya podido tomar la delantera con un mensaje cargado de tremendismo Y, en segundo lugar, a la vista de la estrategia de oposición del Partido Popular, Zapatero opina que el voto favorable de todos los Grupos el próximo miércoles permitirá visualizar de nuevo a un PP arrinconado. Por eso, Zapatero está poniendo un especial esmero en la preparación de su discurso, consciente de que tendrá que medir el calado de sus mensajes para que todos tomen nota. El primero, el propio PSOE, donde los conatos de rebelión parecen haber- Líneas rojas contra 60 puntos negros M. M. MADRID. Aparte de los mensajes en clave interna al PSOE y a los demás Grupos, Zapatero tiene ante sí la papeleta de convencer a la opinión pública de que la unidad de España y los criterios de cohesión y solidaridad que la Constitución impone al Estado autonómico no están en riesgo. Por eso, prevé un discurso claro y tajante que marque las ya famosas líneas rojas insuperables para cualquier reforma estatutaria. Son líneas rojas que Desgaste personal, pero no en balde Zapatero no va a consentir que el desgaste personal que le supusieron en septiembre sus gestiones desde Moncloa- -secretas y menos secretas, pero nunca públicas- -para desbloquear el Estatuto resulte baldío. Si ha habido desgaste, que por lo menos sirva para algo. De hecho, el Gobierno está convencido de que en marzo o abril habrá Estatuto. cuatro constitucionalistas seleccionados por el PSOE han marcado en un dictamen que este partido ha hecho suyo para dar cobertura a los principios que ya el propio Zapatero había dejado sentados: se trata de una reforma estatutaria, no una modificación encubierta de la Constitución; respeto a la legitimidad del Parlamento catalán, que ha aprobado su reforma con el aval del 90 por ciento de sus miembros; necesidad de actualización del Estado autonómico tras 25 años; y, como colofón, adhesión al marco constitucional, que es precisamente lo que discute el PP. Frente a las acusaciones de ruptura de España Zapatero opondrá argumentos de normalidad democrática para blanquear los 60 puntos negros de inconstitucionalidad que sus expertos han detectado. ¿Qué límites constitucionales no permitirá Zapatero que supere el Estatuto? La consideración de los derechos históricos como fuente de legitimidad alternativa o previa a la Constitución; la imposición de un régimen lingüístico restrictivo; la extensión de Cataluña como estado la alteración de los límites provinciales; la creación de un Poder Judicial propio; la invasión y atribución de competencias exclusivas del Estado; la ruptura de la unidad de mercado; la configuración de una financiación propia al margen del sistema común para todas las Comunidades; o la bilateralidad de las relaciones Estado- Cataluña.