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ABC DOMINGO 30 10 2005 Opinión 7 MEDITACIONES ELEGIR EL DIFUNTO Z APATERO y Rajoy han regresado este puente de Todos los Santos a sus cuarteles de otoño parapreparar, sin distracciones, la batalladel Estatuto catalán que se sustancia este miércoles en el Congreso. Las vísperas han sido eternas, más para el presidente del Gobierno, que ha asistido al rosario de críticas que el texto y sus consecuencias ha levantado en las filas socialistas. Zapatero, pues, tiene este puente ante sí el eco del motín abordo, las ocho fórmulas mágicas, a Maragall convertido en el náufrago de la plaza de San Jaime, la presión de ERC y, por si fuera poco, el capón de última hora de la alargada sombra de González. Se juega mucho. También es casualidad que el día 3 sea el Día de los Fieles Difuntos. O la Constitución, o el Estatuto del tripartito. Sólo queda saber quién será el finado. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR ENTIDAD DE ENTIDADES HISTORIA DEL LIBRO DE FRÉDERIC BARBIER Alianza Editorial Madrid, 2005 398 páginas 30 euros C La memoria del mundo Coincidiendo con la reedición de La aparición del libro (Fondo de Cultura Económica) de Lucien Febvre y Henri- Jean Martin, considerado por algunos como el libro fundacional (1962) de la disciplina, se publica esta Historia del libro destinada a convertirse, también entre nosotros, en obra de obligada referencia. Barbier amplia el concepto de libro, ese fabuloso abrigo de tinieblas cuya etimología como objeto material remite siempre al reino vegetal (corteza de árbol, haya, papiro) para incluir en su historia todo lo escrito. Y lo hace atendiendo a la función del libro como mediador, es decir, teniendo siempre en cuenta sus relaciones con la sociedad y la cultura de cada época. Centrado especialmente en la revolución gutenbergiana y sus consecuencias, es decir, desde mediados del siglo XV hasta 1914, cuando la eclosión de las nuevas tecnologías de la edición y la mundialización del mercado establecieron un nuevo paradigma para lo escrito, Barbier no descuida ni las tecnologías de la imprenta y el papel, ni la historia de la recepción de los textos, ni los distintos avatares de la lectura a lo largo de la historia. Un libro sobre los libros de lectura apasionante. MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO OMO lo de vanidad de vanidades y todo vanidad pero en entidad: Entidad de entidades, y todo entidad Si la solución para el callejón sin salida en que él solito se ha metido es que la nación sea entidad nacional, a mí, plin: mi colchón es catalán, sin boicot. Por mí que siga el cachondeo. ¿Pero por qué entidad y no ente? ¿Captan el matiz? El café para todos del Estado de las Autonomías se despachó en la máquina de los entes. Toda España fue ente preautonómico. Todo el mundo quería ser ente cuanto antes. Hubiera sido muy tradicional que ahora hubieran desenterrado aquella palabra, ente. Han preferido entidad. Voz propia de cronista deportivo malo: la entidad rojiblanca, la entidad azulgrana. O de periodista especializado, pero muy malamente, en Economía: entidad bancaria, entidad crediticia. Pero si es por entidad, a mí no me ANTONIO gana nadie. ¿Que Cataluña es una BURGOS entidad nacional? Pues nada: que todo sea una entidad. Llego más lejos que nadie. A nacionalismo no hay quien me gane. Me estoy aprendido los clásicos de la poesía española adaptados a la nueva realidad de las entidades nacionales. Así, así es como a partir de ahora habrá que recitar la Canción del Pirata de Espronceda: Con diez entidades artilleras por cada entidad costal, con la entidad eólica en la entidad posterior, a toda entidad trapera, no corta la entidad marítima sino que adopta entidad aeronáutica una entidad velera. Entidad náutica de entidad piratesca que llaman El Temido por su brava entidad, en toda la entidad marítima conocido, desde la entidad occidental a la entidad oriental. La entidad lunar riela, en la entidad de velamen gime la entidad eólica y alza en blanda entidad móvil entidades de oleaje de entidad argéntea y de entidad celeste. Y va la entidad directiva piratesca can- tando alegre en la entidad naval posterior, la entidad asiática a un lado, al otro la entidad europea, y allá a su entidad frontal, la entidad constantinopolitana. Navega, entidad náutica de entidad velera mía, sin entidad canguélica, que ni la entidad naval enemiga ni entidad borrascosa ni entidad bonancible tu entidad brujúlica a torcer alcanzan ni a sujetar tu entidad valerosa. Veinte entidades de cautividad hemos hecho a despecho de los ciudadanos y ciudadanas de entidad británica, y han rendido sus entidades vexilológicas cien entidades nacionales bajo mis entidades pinrélicas No debe limitarse a los románticos la adaptación al lenguaje de lo políticamente correcto. La Generación del 27 espera su adaptación a la España de las entidades. De momento ya me he aprendido la nueva versión de La casada infiel de García Lorca. Queda así: Y yo me la llevé a la entidad fluvial creyendo que tenía entidad soltera, pero tenía entidad marital. Fue la entidad nocturna de la entidad apostólica santiaguesa y casi por entidad caritativa. Se apagaron las entidades lumínicas del mobiliario urbano y se encendieron las sonoras entidades insectiles ortópteras. En las últimas entidades constructivas en ángulo recto toqué sus entidades pectorales de entidad somnífera, y se me aperturaron súbitamente como entidades interflorales de entidades liliáceas. La entidad fecular de apresto de su entidad de lencería interior me sonaba en la entidad auditiva como una entidad textil de entidad sedosa rasgada por diez entidades cisorias. Sin entidad lumínica de entidad argéntea en sus entidades de ramificación, las entidades arbóreas han crecido, y una entidad horizontal de entidades caninas emite entidades ladradoras muy lejos de la entidad fluvial ¿Será por entidades?