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ABC SÁBADO 29 10 2005 Los sábados de ABC 97 El infierno de Whitechapel Mary Jane Kelly 2 5 Annie Chapman 1 Mary Ann Nichols Jack el Destripador comenzó su carrera el 31 de agosto de 1888, aunque hay autores que sostienen que otros crímenes anteriores tuvieron su firma. El último asesinato lo cometió en noviembre de ese mismo año. Durante este tiempo, se burló de la policía enviando notas donde presumía de su trabajo Aparece la inscripción No hay por qué culpar a los judíos Nota manuscrita Maletín con instrumentos quirúrgicos 4 Catherine Eddowes 3 Elizabeth Stride 1 Mary Ann Nichols Fecha del Viernes 31 crimen: de agosto Apareció a las: La encontró: Lugar: Mutilaciones: 03.40 Charles Cross (carretero) Buck s Row Degollada, apuñalamientos en el vientre 2 Annie Chapman Fecha del Sábado 8 de crimen: septiembre Apareció a las: La encontró: Lugar: Mutilaciones: 06.00 John Davis Hanbury St. 29 Degollada, destripada, sin el útero y parte del abdomen 3 Elizabeth Stride Fecha del Domingo 30 crimen: de septiembre Apareció a las: La encontró: Lugar: Mutilaciones: 01.00 Louis Diemschutz (joyero) Berner St. 40 Degollada 4 Catherine Eddowes Fecha del Domingo 30 de crimen: septiembre Apareció a las: La encontró: Lugar: Mutilaciones: 01.44 Edward Watkins (comisario) Mitre Square 5 Mary Jane Kelly Fecha del Viernes 9 de crimen: noviembre 10.45 Thomas Bowyer Miller s Court, 13 Grandes mutilaciones y sin el corazón CG. SIMÓN E. SEGURA Apareció a las: La encontró: Lugar: Degollada, destripada, sin útero, riñón izquierdo, nariz y orejas, Mutilaciones: cortes en V en ambas mejillas Zona ampliada Hyde Park Parlamento Río Támesis La inmortalidad de Jack se explica por la oscuridad que le rodea. El misterio es algo que nos hace sentir vivos riñón que tomé de una mujerzuela, y que conservé para usted después de freír el otro. Estaba muy bueno, de verdad Jack no era un cualquiera, eso parece claro. En otra carta atribuida a su pluma y que, supuestamente, fue enviada a algunos diarios, hasta se permitía hacer una cuarteta: No tengo tiempo aún para deciros cómo me he convertido en un asesino. Pero ya sabréis cuando llegue el momento que soy uno de los pilares de la sociedad 2 km ñón. Cerca del lugar de los hechos apareció una pintada en una pared: No hay por qué culpar a los judíos El mismo día llegó otro mensaje a la Policía: Mi querido jefe: gracias por no haber hecho pública mi anterior carta hasta este momento, cuando me he echado de nuevo a la calle a trabajar Un envío macabro Poco después, George Lusk, presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel- -organizado por un grupo de comerciantes del barrio, escandalizados ante los escasos resultados de las investigaciones- recibió una misiva con un paquete cuyo contenido dejó al destinatario sin cenar aquella noche. Desde el infierno, señor Lusk, le envío la mitad del Un noble peligroso La sospecha más espectacular apuntaba a Edward, el duque de Clarence, hijo del rey Eduardo VII, que murió, a los 28 años, justo después de estos asesinatos en serie. De neumonía, se afirmó; de sífilis, se comentaba en los corrillos callejeros de Whitechapel. Al parecer, el joven duque era cazador de ciervos y frecuentaba Dibujo de época. El Police Gazette recogió una serie de dibujos que, como éste, trataban de describir los dramáticos encuentros lupanares. También se sugirió como responsables de las carnicerías a los judíos y los masones. El guía, de pie bajo una farola en White s Row, el lugar donde hay que hablar de la última víctima, Mary Jane Kelly, asegura que la inmortalidad de Jack el Destripador se explica precisamente por la oscuridad que rodea sus hazañas Pocas cosas como el misterio nos hacen seguir vivos comenta con una sonrisa malévola. Donde hoy existe un moderno aparcamiento de vehículos, en 1888 había un callejón llamado Miller s Court. En el número 13 vivía Mary Jane. Quizá le dio tiempo a ver el rostro de su despiadado asesino un segundo antes de que empezara a descuartizarla con habilidad quirúrgica. Fue, sin duda, la actuación más brutal y sádica del monstruo. Probablemente empleó toda la noche en procurar que, al día siguiente, nadie pudiera reconocer como humano aquel cuerpo. El pudor impide dar más detalles aquí. Para conocerlos, usted tendrá que ir a Whitechapel, a los escenarios de los crímenes, medio reconocibles aún bajo la tutela de los altos edificios de la City. Tendrá que tener una cita con Jack.