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ABC SÁBADO 29 10 2005 95 Los sábados CUERPO Y MENTE GASTRONOMÍA de MOTOR EL LÁSER VUELVE A LA CARGA. AHORA, CONTRA MANCHAS, ACNÉ Y OTROS PROBLEMAS CUTÁNEOS LOS CHEFS USA CARGAN CON LA CRUZ DEL FAST- FOOD WYLIE DUFRESNE NOS LO EXPLICA EL SALÓN DEL AUTOMÓVIL DE TOKIO DEJA CLARO QUE EL FUTURO SERÁ HÍBRIDO O NADA Whitechapel, Londres, 1888. Les proponemos, en estos días de difuntos, un viaje al escenario del asesino más famoso de la historia Una cita con Jack TEXTO: MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTOS: GONZALO CRUZ ete de la tarde en la entrada del metro de Tower Hill. El cielo cargado de plomo refleja las luces de la urbe. En el horizonte más cercano se ve uno de sus paisajes más reconocibles: la Torre de Londres con sus ecos del pasado y, al fondo, el Tower Bridge alzándose majestuoso sobre el Támesis. En mitad del trasiego de la estación hay un grupo de personas que remolonea en torno a un cartel que reza Jack the Ripper Haunts El día está echando el telón y la hora de la cita con el asesino más famoso de la historia se acerca. Sin duda ya ha empezado a deambular al abrigo de la noche y de la leyenda. Todo está dispuesto: el techo encapotado amenazando lluvia, la niebla difuminando la luz de las farolas, el suelo húmedo, las palabras que salen envueltas con el vaho. ¿Estamos todos? OK. Vamos a Whitechapel. Jack nos espera dice Donald Rumbelow, el guía, una autoridad en estos crímenes. Echa a andar con el paraguas como bastón, y una treintena de personas le siguen, perdiéndose en la bruma. Si nadas por velas y quinqués se administraba la miseria como se podía. Afuera, las prostitutas alcohólicas y desdentadas hacían la calle: calles como bocas de lobo donde resonaban los pasos sin que se adivinaran sus dueños, donde doblar una esquina era exponerse a una emboscada casi segura. Muchos de esos pasos furtivos se dirigían al Ten Bells Pub abierto en 1755 y todavía un clásico. Annie Chapman, una de las víctimas de Jack el Destripador, estaba trabajando en el pub la noche en que cerró los ojos para siempre. Una hipótesis: contactó con su asesino en el establecimiento, salió con él para hacerle el servicio acordado y fue acuchillada unos metros más allá, en Hanbury Street. Hoy el Ten Bells Pub es un agradable local en el que degustar unas pintas antes de continuar el paseo. El tufo del mal Los CSI de la época trabajaban a destajo en el East End de Londres, pues había muertes violentas un día sí y otro también, pero aquellos horribles crímenes tenían un sello espe (Pasa a la página siguiente) El Ten Bells Pub Whitechapel, el barrio de los horrores, sería hoy una zona un tanto anodina si no fuera por los mercados de Petticoat y Spitalfields. Pero en el verano de 1888 las cosas eran bien distintas, aunque la vida no era nada fácil en aquel arrabal de Londres habitado por gentes con aspecto de carne de cañón. En el interior de las viviendas ilumi- La vida no era fácil en aquel arrabal de Londres golpeado por la miseria. El territorio de caza del Destripador Un sujeto peligroso. Jack el Destripador, en la versión que se ve en la atracción London Dungeon