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54 Sociedad SÁBADO 29 10 2005 ABC Religión El cielo El cielo no es una abstracción ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Trinidad Santa. El pensar en las últimas cosas nos ayudará a vivir bien las penúltimas en esta vida El infierno Más que un lugar físico, el infierno es la situación en que se encuentra quien libre y definitivamente se aleja de Dios. Es un estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los santos El purgatorio El purgatorio no es un lugar, sino una condición de vida. Quienes, después de la muerte, viven en un estado de purificación están ya en el amor de Cristo, que les libera de los restos de imperfección Comunión con los santos Aquellos quienes se encuentran en el purgatorio están ligados tanto a los santos, que ya gozan plenamente de la vida eterna, como a nosotros, que caminamos en este mundo hacia la casa del Padre La festividad de Todos los Santos anima a reflexionar sobre lugares físicos o abstractos, como el cielo, el infierno, el purgatorio y el limbo. Una reflexión a través de las palabras del Papa Juan Pablo II La geografía del más allá TEXTO: JUAN VICENTE BOO, CORRESPONSAL ROMA. El Papa que inició su catequesis con una innovadora teología del cuerpo trazó, en los últimos años de su pontificado, una detallada geografía del mas allá para clarificar las ideas sobre el cielo, el purgatorio y el infierno en un momento de confusión de la cultura popular debido a las versiones televisivas o cinematográficas. Pocos meses antes de morir, Juan Pablo II encargó a la Comisión Teológica Internacional estudiar a fondo la doctrina sobre el limbo de los justos para indagar el destino que la Misericordia divina reserva a los no nacidos y niños muertos antes de recibir el bautismo. El 21 de julio de 1999, Juan Pablo II desató la sorpresa en una audiencia general afirmando que el cielo no es un lugar físico entre las nubes como el que presentaban cada día los anuncios televisivos de una marca de café o las escenas pintadas en las bóvedas de algunas iglesias. El Papa aconsejó mantener siempre una cierta sobriedad al describir las realidades últimas ya que cualquier representación que se haga es siempre inadecuada El desafío a teólogos y artistas estaba servido. No es fácil explicar el cielo, y ya San Pablo, en su primera carta a los cristianos de Corinto, escribía que ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman Aun así, refiriéndose a su propia escuela filosófica, Juan Pablo II comentó que en nuestros días, el lenguaje personalista puede describir de modo menos impropio la situación de felicidad y de paz en la comunión definitiva con Dios El cielo, igual que el amor, no puede expresarse en palabras. Los rincones de la salvación El cielo no es un paraje- -al que llegan primero las almas y después los cuerpos- sino una gozosa relación interpersonal, del mismo modo que un hogar no es tanto un espacio como el amor que lo llena. Según el Papa, el cielo no es una abstracción, ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Trinidad Santísima. Es un encuentro con el Padre que se realiza en Jesús Resucitado gracias a la comunión del Espíritu Santo Según el Catecismo de la Iglesia Católica, llamamos cielo a esa vida perfecta, a esa comunión de vida y amor con la Santísima Trinidad, con la Virgen María, los Ángeles y los santos El 28 de julio de 1999, Juan Pablo II afirmaba que, a su vez, el infierno, más que un lugar, indica la situación en que se encuentra quien libre y definitivamente se aleja de Dios. No se trata de un castigo que Dios inflige desde fuera, sino del desarrollo de premisas que la persona ha puesto durante su vida. Se puede intuir esa infelicidad a la luz de algunas experiencias terribles que convierten la vida, como se suele decir, en un infierno Sin mencionar para nada llamas ni torturas, el Papa explicó que la condena consiste en el definitivo alejamiento de Dios, libremente escogido por la persona durante su vida, y sellado para siempre con la muerte En esa situación se encuentran las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y que llamamos demonios Aun así, el pensar en La Capilla Sixtina y, al fondo, los frescos sobre el Juicio Final ABC