Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 29 10 2005 25 Un millón de iraníes se echan a las calles para apoyar a Ahmadineyad, que insiste en sus amenazas a Israel El informe Volcker alerta a los fiscales de 66 países ante los sobornos pagados al régimen de Sadam El cierre en falso del espíagate exacerba el declive político y las incertidumbres que el Gobierno estadounidense sufre desde el pasado verano, ante la tormenta perfecta formada por la gasolina, el Katrina Irak, las vacantes en el Supremo y múltiples escándalos Un superávit de complicaciones para la Administración Bush TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL AFP tados Unidos, que se mantiene a la defensiva ante el cúmulo de escándalos que se agolpan a su puerta. Este proceso podría sacar a la luz las deliberaciones secretas que impulsaron a la Administración Bush a invadir Irak el 19 de marzo de 2003. Primeras acusaciones Los cargos vertidos por el gran jurado son los primeros que se realizan dentro del marco de la investigación que se lleva a cabo desde que, el 14 de julio, el periodista Robert Novak reveló la identidad de la agente secreta de la CIA Valerie Plame, esposa del ex diplomático Joseph Wilson. El informe no aclara cuál fue la fuente que le proporcionó a Novak el nombre de la agente. El ex representante publicó anteriormente un artículo en el New York Times en el que acusaba a la administración Bush de engañar a los ciudadanos al alegar que la invasión de Irak estaba basada en la existencia de armas de destrucción masiva. Christopher Wolf, abogado de Wilson, ofreció un comunicado de su cliente en el que afirmaba que la imputación de Libby prueba que la seguridad de la nación se había puesto en entredicho. La Casa Blanca quiso hacer daño a mi familia por unas declaraciones ciertas que cuestionaban la legitimidad de la invasión de Irak aseguró. Pero no todo son malas noticias. Tras el anuncio, el dólar registró ayer sus máximas ganancias en mucho tiempo en la bolsa estadounidense. WASHINGTON. La masa crítica es la cantidad mínima de material fisionable para producir una reacción en cadena. En las centrales nucleares- -como en los gobiernos- -la prioridad es mantenerse siempre por debajo de ese peligroso umbral. Pero desde este verano, la efectiva maquinaria política manejada por la Administración Bush durante los últimos cinco años no hace más que recalentarse. El procesamiento por múltiples cargos y la dimisión de Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Cheney, se produce dentro de un superávit de complicaciones que de forma individual podrían ser controlables, pero que ante su acumulación simultánea ponen en cuestión el ambicioso segundo mandato planteado por el presidente Bush. El punto de inflexión de la ventaja política mantenida por esta Casa Blanca desde el 11- S se puede fijar durante el pasado verano. La simbólica boda del Escorial para el presidente Bush habría tenido lugar durante sus vacaciones en Texas, con la pesadilla de relaciones públicas que supuso el plante de Cindy Sheehan. La madre que perdió a su hijo militar en Irak ha servido para aquilatar las crecientes dudas e impopularidad de un conflicto sin final o soluciones satisfactorias a la vista. George Bush, en una conferencia sobre antiterrorismo ayer en Norfolk REUTERS La sombra de la invasión de Irak J. L. DE HARO NUEVA YORK. Las voces del partido demócrata no se hicieron esperar desde el momento en que se dio a conocer oficialmente la acusación. El líder demócrata en el Senado, Harry Reid, aseguró que este caso va más allá de Libby y de cómo el presidente Bush manipula las agencias de inteligencia para justificar su participación en Irak La imputación de Libby podría truncar los objetivos de Bush para este segundo mandato y quebrantar su presunta estabilidad. Robert Dallek, historiador de la Universidad de Boston, afirmó que este escándalo servirá para que los ciudadanos recuerden la guerra de Irak y para que sean conscientes de la dudosa actuación de los servicios de inteligencia Bush se enfrentaba antes del anuncio a sus niveles más bajos de popularidad, ante el cúmulo de problemas en Irak, los huracanes y la corrupción. Hostilidad popular Dentro de un clima de hostilidad popular planteado por los altos precios de la gasolina en un país completamente adicto al motor de combustión interna, el Katrina ha sido la siguiente estación en este Via Crucis sin final a la vista. Aunque los desastres naturales en el sistema federal del gigante americano competen sobre todo a las autoridades locales y estatales, al final Washington ha monopolizado la responsabilidad política por el fiasco de Nueva Orleans, con multiplicados reproches de nepotismo y prioridades equivocadas. Las decisivas vacantes en el Tribunal Supremo también se han convertido en una oportunidad adicional para incrementar el desprestigio de la Administración Bush. Esta semana, la Casa Blanca se ha visto obligada a retirar la nominación de su asesora legal Harriet Miers. Candidata que había molestado mil veces más a los correligionarios más conservadores de Bush que a la oposición demócrata. Y, para rematar, los portavoces par- lamentarios republicanos en ambas Cámaras del Congreso se encuentran procesados o bajo investigación. Tom DeLay se vio obligado en septiembre a dimitir como líder de la mayoría conservadora en la Cámara Baja. Mientras que el líder conservador en el Senado y posible candidato presidencial, Bill Frist, se ha visto en la desagradable tesitura de tener que explicar una lucrativa transacción bursátil con supuesta información privilegiada de por medio. La justificación de la guerra La perspectiva de seis meses adicionales de pesquisas en el espíagate por parte del fiscal Patrick Fitzgerald supone en la práctica prolongar la incertidumbre de la Casa Blanca, las distracciones de Karl Rove y el riesgo de parálisis. Sin olvidar que el juicio contra la mano derecha del vicepresidente Cheney servirá para reabrir el incómodo baúl sobre la justificación para invadir Irak, las armas de destrucción masiva y las tácticas de persuasión utilizadas. George W. Bush nunca ha ocultado que su gran fuente de inspiración presidencial no es su padre, sino Ronald Reagan. Estos días, el gran comunicador y su particular espíagate -el Iran- Contra -resultan más ejemplares que nunca ante el reto de rescatar un segundo mandato eclipsado por los escándalos.