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24 SÁBADO 29 10 2005 ABC Internacional El jefe de gabinete de Dick Cheney será juzgado por el escándalo espíagate Si fuese declarado culpable podría enfrentarse a una pena de hasta 30 años de prisión dimisión de Libby, de camino hacia Camp David, George Bush dijo de él ayer que siempre se ha sacrificado con coraje por el bien de la nación JOSÉ LUIS DE HARO. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El escándalo desatado hace dos años por la filtración a la prensa de la identidad de una agente secreta de la CIA ha encontrado a su primera víctima: Lewis Scooter Libby, director del gabinete del vicepresidente de Estados Unidos, que se ha convertido en el blanco de las acusaciones criminales del fiscal del caso, J. Patrick Fitzgerald. El encargado especial de la investigación incriminó oficialmente a Libby como responsable del caso y reveló los detalles de las pesquisas llevadas a cabo. El jefe de equipo de Cheney, acusado de obstrucción a la Justicia, perjurio y falso testimonio ante un tribunal, dimitió de su cargo momentos después del anuncio. Tras varios días de angustia, parece que finalmente el otro presunto implicado en el caso del Gobierno estadounidense y consejero del presidente Bush, Karl Rove, no afronta por el momento, querellas criminales pero seguirá bajo b Tras aceptar la investigación mientras Libby, de 55 años, se enfrenta a los cargos que se le imputan. Si se le declara culpable podría ser condenado a un máximo de 30 años de prisión, según el fiscal, que aseguró en rueda de prensa que el grueso de la investigación no está aún cerrado, a pesar de que haya expirado la comisión del gran jurado. Fitzgerald no desechó la posibilidad de continuar con la inspección. El encargado especial del proceso subrayó la importancia que supone poner en peligro la seguridad nacional. Falso testimonio El director del gabinete del vicepresidente de Estados Unidos y asistente del presidente Bush debe responder a las acusaciones de haber prestado falso testimonio a los agentes del FBI, en sendas entrevistas el 14 de octubre y el 26 de noviembre de 2003. A estas hay que sumar dos acusaciones de perjurio ante el gran jurado en declaraciones del 5 y 24 de marzo de 2004 y un cargo de obstrucción a la justicia. El presidente Bush realizó unas declaraciones a última hora de la tarde de ayer de camino a Camp David, en las que confirmó que había aceptado la dimisión de Libby, de quien dijo que siempre se ha sacrificado con coraje por el bien de la nación El mandata- Libby caminaba ayer con muletas frente al ala oeste de la Casa Blanca Los cargos vertidos por el gran jurado son los primeros que se realizan desde que el periodista Robert Novak reveló en el New York Times la identidad de la espía de la CIA Valerie Plame Los personajes clave rio dejó claro que en Estados Unidos un acusado es inocente hasta que se demuestre lo contrario y que toda persona debe tener acceso a un juicio justo. Además, anticipó que pronto anunciaría al nuevo nominado al Tribunal Supremo. No fue hasta primera hora de la tarde cuando se confirmaron oficialmente las acusaciones contra Libby, y cuando Karl Rove, uno de los primeros miembros de la Casa Blanca en ser alcanzado por la polémica, respiró aliviado al saber que no sería inculpado de momento. Investigación periodística Las relaciones de Libby con el caso dieron un giro radical a comienzos de semana, cuando el New York Times publicó una serie de notas que probaban que el colaborador de Cheney se enteró de la identidad secreta de la agente Valerie Palme a través del vicepresidente, en lugar de por la prensa como afirmó ante el gran jurado. Muchos analistas creen que ese testimonio pretendía evitar una posible investigación sobre el vicepresidente de Estados Unidos. Cheney declaró que acepta con gran pesar la dimisión de Libby como director de su gabinete y dejó claro que su ex consejero no es culpable hasta que se demuestre lo contrario Además, definió al inculpado cómo la persona más capacitada y válida que he conocido La incriminación de Libby supone un duro golpe contra el Gobierno de Es- Richard Cheney Considerado como el vicepresidente más poderoso y decisivo en la historia de los Estados Unidos, el procesamiento de su jefe de gabinete le deja en evidencia dentro de la saga del espíagate Karl Rove De momento, el legendario gurú electoral del presidente Bush ha logrado esquivar acusaciones criminales, pero permanece como foco de atención de las pesquisas todavía en curso. Lewis Libby Jefe de gabinete del vicepresidente Cheney, destacado neocon se convierte en el primer procesado por el espíagate con posibilidad de ser condenado, en el peor de los casos a 30 años de cárcel. Valerie Plame La rubia espía de la CIA en el epicentro de esta batalla habría sido delatada como parte de una supuesta vendetta política contra su marido, Joseph Wilson, notorio crítico del uso de la fuerza en Irak. P. Fitzgerald El fiscal especial del caso, un profesional de Chicago especializado en mafia y corrupción política, viene realizando una investigación modélica sin filtraciones o reproches de partidismo.