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4 Opinión SÁBADO 29 10 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SACAR PETRÓLEO C IRÁN DESAFÍA LA PAZ MUNDIAL L desafío que ha lanzado la República Islámica de Irán a la comunidad internacional es extremadamente grave. Mahmud Ahmadineyad, el presidente de este país, ha anunciado que desearía borrar del mapa a un estado soberano como Israel y no oculta su ambición de dotarse de armamento nuclear. Por alarmante que pueda parecer, este es- -resumido- -el escenario que tenemos ante nosotros. Y por si alguien pensaba que había sido un desliz, Ahmadineyad ha respondido a la indignación generalizada que provocaron sus palabras- -incluso en países tradicionalmente aliados, como Rusia- -organizando manifestaciones en su apoyo, en las que ha reiterado el desafío a los principios básicos de la legalidad internacional y se ha negado a retirar la amenaza contra Israel. Quizá desde los tiempos de Hitler o Stalin el mundo no había conocido un Gobierno que fuera capaz de pronunciar abiertamente su deseo de aniquilar una nación entera. Teherán lanza de manera meditada el anzuelo de la provocación esperando que Tel Aviv pique. La hipótesis de una respuesta pone los pelos de punta. La tendencia a la radicalización del régimen islámico no es algo nuevo. Hace tiempo que los clérigos chiíes que tienen las riendas del país se dieron cuenta de que cualquier resquicio a través del que entrase una brisa de liberalismo era lo bastante peligroso como para erosionar los cimientos del régimen teocrático, por lo que optaron por cerrar los pocos que habían consentido abrir. Además de su contumacia en mantener la opresión totalitaria de sus ciudadanos, en los últimos tiempos Irán no disimula sus confabulaciones con un régimen tan significativo como el de Siria, con el que ha mantenido una estrecha alianza de intereses inconfesables en Líbano. A pesar de los esfuerzos incesantes y la paciencia diplomática de tres grandes países europeos (Francia, Alemania y Gran Bretaña) Teherán sigue burlando las leyes internacionales y no atiende a las exigencias de la Agencia Internacional de la Energía para que detenga su programa de construir armas nucleares. Ante esta evidencia, resulta sorprendente que el Gobierno socialista haya escogido a Irán como uno de los puntales E de su llamada Alianza de Civilizaciones Esta misma semana un representante diplomático de España en las Naciones Unidas copatrocinaba con este país uno de tantos documentos grandilocuentes, apenas horas antes de que el presidente Ahmadineyad lanzase sus amenazas. Ya va siendo hora de que el ministro Moratinos explique qué tipo de alianzas preferentes está construyendo con estos socios: el régimen iraní, cuyo presidente ha sido objeto del repudio internacional más absoluto; un dictador en sus últimas horas como Fidel Castro; otro dirigente como Hugo Chávez, que aspira a sustituir al cubano en la iconografía del progresismo mundial, y un país como Marruecos, donde los derechos humanos (el último ejemplo, los subsaharianos) son muchas veces una quimera y donde se mira con ojos golosos a Ceuta y Melilla. La alineación resulta inquietante, desde luego. A ver cómo se comportan estas amistades peligrosas en el importante debate que se avecina, y cómo conjuga el Gobierno de Zapatero sus llamamientos a la fraternidad universal. Ayer mismo, en el foro Atman para el diálogo de culturas, un representante del Ejecutivo celebraba la figura de uno de los conferenciantes, el islamista Tarik Ramadan, que acababa de comparar la persecución que, a su juicio, se hace en Occidente a los musulmanes con la que se hacía en los años 30 y 40 a los judíos. La generalización ya descalifica un argumento tan endeble como que el musulmán que lo pronuncia lo hace desde un país occidental, al que atribuye analogías genocidas. No parece probable que en Teherán se tolerase semejante prédica en sentido contrario. Lejos de cualquier simplificación, ésta es la mejor ocasión para que los partidarios del multilateralismo absoluto demuestren que la respuesta más adecuada ante una crisis como la desatada por Irán es promover una posición colectiva firme y eficaz frente a un desafío absoluto a la legalidad internacional. En estos momentos, la ONU está obligada a intervenir como garante de la legitimidad internacional. Y debe hacerlo sin dudar. Lo que está en juego es mucho más importante que una declaración más o menos extemporánea por parte de un insensato. Se trata de una amenaza a la paz y la seguridad mundiales. OMIENZAN a conocerse los detalles y alcance del programa Petróleo por Alimentos de la ONU, incapaz de gestionar con el debido decoro ético y estético el régimen de sanciones tuteladas impuesto a Sadam Husein tras la primera Guerra del Golfo. Las palabras soborno y comisión son, a estas alturas, lo más sobresaliente de una iniciativa que ya es conocida como la madre de todos los escándalos y que alcanza a empresas de más de cincuenta países, incluido España. Pero merece la pena detenerse en el análisis de qué naciones capitalizaron ese colosal negocio Resulta curioso que franceses y alemanes se hicieran con la parte del león de esos contratos. Quizá se entienda mejor así la postura de París y Berlín en el Consejo de Seguridad. Se acusó a EE. UU. de invadir Irak para controlar su crudo. Pero ahondando en esa hipótesis, lo cierto es que quienes sacaron petróleo de la presencia de Sadam en el poder fueron los intereses de Francia y Alemania. Kofi Annan AP CONSIGNA TRIPARTITA A respuesta de socialistasy nacionalistas a la visita de Rajoy a Cataluña para apoyar al sector del cava y mostrarse contrario a cualquier boicot ha sido idéntica de fondo y forma. Todos citaron la sobada metáfora del bombero metido a pirómano. Escasa imaginación. Parece claro que el líderdel PP les ha sorprendido con esa iniciativa, que por cierto no han tenido ni el Gobierno central ni el autonómico. Quizá este acierto sin peros ha provocado su irritación alhacer fosfatina lamonserga del anticatalanismo. Sólo al primer consejero de la Generalitat, Josep Bargalló, le pilló desprevenido la estrategia y aplaudió el gesto de Rajoy. Después vino la consigna de atizar y las palmas se tornaron cañas. Pero ya era demasiado tarde. L MEMORIA DEL CONSENSO F ELIPE González y José María Aznar coincidieron ayer en manifestar su disconformidad con el proyecto de Estatuto catalán. Obviamente, cada uno se pronunció con formas y argumentos diferentes: el primero, con apelaciones de tono dialogante, y el segundo, mostrando su rechazo frontal y sin matices al texto. Pero lo relevante es que los dos últimos presidentes de Gobierno, cuyos mandatos suman veintidós años de la historia democrática de España, atribuyeron al proyecto estatutario el riesgo de la desarticulación del Estado. Si Aznar reprochó al actual Gobierno que trabaja activamente a favor de la desaparición de sus competencias y de su propia razón de existir González, quien ya dijo que la gente no quiere que se juegue con las cosas de comer se mostró preocupado por el riesgo para la vertebración eficiente del espacio público que compartimos Por eso, al ex presidente socialista ni le parece bueno ni le gusta opinión que tiene un valor añadido porque se manifiesta a cinco días del Pleno del Congreso en el que se votará la toma en consideración de la propuesta remitida por la Cámara catalana, momento que se anuncia como un auténtico dilema moral y político para muchos diputados socialistas. Aun con enfoques distintos, los juicios de ambos ex presidentes suman una opinión que bien podría tenerse como el resultado de una fructífera práctica constitucional de los dos principales partidos nacionales, que ha consistido en ponerse siempre de acuerdo para abordar las reformas territoriales y el desarrollo del Estado autonómico. Por eso, las valoraciones de ambos ex presidentes convergen en lo que ha sido su forma de entender la compatibilidad de la alternancia en el Gobierno con la continuidad del orden constitucional. Este es el principio que se ha roto en la negociación y aprobación del nuevo Estatuto catalán. Demérito que pesará para siempre en el balance de Zapatero y del PSOE, cuya voluntad política en relación con el proyecto estatutario estuvo orientada desde el primer momento a excluir al PP de cualquier posible acuerdo. Sin embargo, no hay demasiados indicios de que sea posible una recuperación de ese entendimiento constitucional que ayer subyacía en las palabras de Aznar y González. Porque esa coincidencia recoge seguramente que cada día hay más ciudadanos alarmados por el rumbo de los acontecimientos y la actitud superficial del presidente del Gobierno ante los riesgos que está creando. GUIÑO AL PNV OS socialistas vascos dicen que aprecian una rectificación suave en la estrategia del PNV e incluso intuyen que comienzaa desviarse delcamino que emprendió en Estella. La sensación encaja mal tantocon la lectura atenta del último documento aprobado por la dirección peneuvista como con el mensaje de Ibarretxe Habrá Estado español sólo si lo queremos vascos y catalanes No parece que sea muy conciliador ni suave el lendakari, que mantiene el órdago que planteó cuando llevó su planal Congreso. Por tanto, en su diagnóstico, quizás el PSE ha hecho de la necesidad virtud. Una cosa es un guiño, y otra cerrar los ojos ante la tozuda evidencia. L