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ABC VIERNES 28 10 2005 Espectáculos 65 La novia cadáver LOS SECRETOS DE... Un cuento de amor y de cementerio EE. UU. 76 m. Director: Tim Burton Intérpretes: Johnny Depp, Helena Bonham Carter (voces) E. R. M. Sidonie von Krosigk Actriz quellos que ya conocen el cine, o el mundo, de Tim Burton no necesitan avisos previos: es brillante, ingenuo y perverso a un tiempo, infantil y maduro, hermoso y tétrico, pero sobre todo es tan personal e intransferible como una huella dactilar... Y se le ve al trasluz el churrete de esa huella indeleble de manita de niño en plena diversión. La novia cadáver es aparentemente una peliculita de muñecos animados (mediante esa técnica llamada stop motion) que apenas dura ochenta minutos, que trata de un modo insólito una historia de amor tierno y huesudo, un extravagante triángulo amoroso entre vivos y muertos, que tiene unos números musicales tan extraordinarios que ha de frotarse uno los ojos para borrárselos, con unos fondos pintados novecentistas, un ambiente de romanticismo añejo, trasnochado y modernísimo, una particular visión del más allá tan cercana y entrañable... en fin, y todo envuelto de un sentido del humor lúbrico e ingenuo, y de un gusto extremo, como a raspadura de trufa Pero, tras esa apariencia de peliculita, está agazapada toda la filosofía de ese creador con ojeras que es Tim Burton: no es sólo un hermoso cuento para niños sensibles y espabilados, es además Película de ver el divertidísima un modo su reverso mundo y y entrañable, mediante el golpe de y con varias azar que lleva al muñeco Victor Van Dort escenas de levantarse y- -que es algo así como un Johnny Depp aplaudir tras una sesión con su taxidermista- -a tener que debatirse entre la vida y la muerte (la novia victoriana, con la voz y la traza de Emily Watson, y la novia cadáver, o Helena Bonham Carter pasada no ya por el taxidermista, sino por el charcutero) Una narración de corte y trama victorianos, sobre un fondo profundamente romántico, entre tumbas y bóvedas, nocturno y cálido, que podría recordar a Pesadilla antes de Navidad pero con la intención delatora de desenmascarar al autor: ese cineasta único, que unta su fantasía en lo macabro, que se niega a dejar de dar botes en la cama elástica y a abandonar el parque de atracciones, es además un hombre apasionado y que afila las emociones como si fueran lápices de colores. Su filmografía está cubierta de estas huellas, desde la vehemencia de Ed Wood a la pasión frankenstiniana de su Manostijeras. Aunque si no se quiere peinar con tanta raya en medio La novia cadáver queda, de todos modos, una película divertidísima y entrañable, y con varias escenas de levantarse y aplaudir. A A veces echo de menos los poderes de la brujita Bibi CARMEN ANIORTE Bill Murray y Alexis Dziena, en Flores rotas Flores rotas Bill Murray, a su vuelta de Japón Estados Unidos, 106 m. Director: Jim Jarmusch Intérpretes: Bill Murray, Jessica Lange, Julie Delpy, Sharon Stone E. RODRÍGUEZ MARCHANTE A Jarmusch le gusta confundir a sus protagonistas con el paisaje, como si fueran lenguados; y así nos presenta al de esta película, Flores rotas Don Johnston, un hombre fundido y confundido en su depresión con esa huella aplastada de sí mismo en su sofá. Johnston es Bill Murray digamos que de vuelta del Japón de Lost in tralation alguien cabizbajo y terminal, solo o recién cortado, con un horizonte ante sí tan amplio como las arrugas de su frente o de su sillón. Jarmusch en estado puro, que ve en lo lacónico un modo de decir las cosas. Jarmusch y Murray han de dirigir la película hacia algún lado: una búsqueda que comienza cuando el personaje recibe una carta anónima de una antigua amante que le asegura que tienen un hijo de 19 años que va a buscarlo. Carta de una desconocida que lo empuja a revisar su pasado: una road movie hacia dentro y la película es el viaje y los encuentros con las mujeres de su vida. Lógicamente, es una histo- ria envuelta de nostalgia, pero confundida entre el vapor de la comedia, de un sentido del humor extraño y surgido de situaciones tan extravagantes como las que te provoca la vida normal. Las paradas del personaje con cada una de sus mujeres son las tuercas que atornillan el armazón de esta película. De Sharon Stone y su hija Lolita (este tramo hay que verlo con lágrimas en los ojos desorbitados: por la gracia y por la perplejidad) a Jessica Lange, a Tilda Swinton, a Frances Conroy... Son como capítulos de su divina comedia, peldaños en su descenso hacia la verdad de sí mismo, pero ¿qué verdad? Murray es el actor perfecto cuando el papel se le pega al cuerpo como una camiseta mojada, y éste de Don Johnston le marca todo su mapa interior, desde cada músculo a cada hueso y a cada rollito de grasa... Hay algo en el folio en blanco de la cara de Murray que permite rimar dos palabras opuestas: es patético y es entrañable. Y sabe conducir sin manos el dificilísimo tramo final, en una escena sublime en la que la paternidad pasa de ser una hipótesis a una urgencia inconfesable, como esa necesidad marrana que se tiene a veces de zamparse una hamburguesa en un sitio indeseable. Pues, después de mucho reír, de mucho seguirle los pasos a este hombre peculiar, de ver los hilos con los que se tejen las vidas, de convertir el volver en ir... pues, después de eso, se da uno cuenta de que ha visto la película del año. Con 15 años- -a punto de cumplir los 16- -y ocho películas en su haber, Sidonie Von Krosigk ofrece una imagen de una auténtica mujercita con la cabeza perfectamente amueblada. Ella es la protagonista de Bibi, la pequeña bruja y el secreto de los búhos azules ¿Cómo es su vida cuando no está trabajando en el cine o la televisión? -Soy una chica de lo más normal. Voy al colegio como debe ser. Me encantan las chuches, viajar, estar con mis amigos, leer y escuchar música. ¿Alguna música en especial? -Mis gustos son de lo más variado ya que van desde Mozart a los grupos más actuales. Soy de la opinión de que cada momento tiene una música... -Por lo que me cuenta lo suyo con la interpretación es por afición... -Me encanta meterme en el papel de otros personajes, pero no me ilusiono nunca con ellos. Sé muy bien diferenciar mi vida familiar con la de mi trabajo. Mi gran meta es evolucionar como actriz y como persona. ¿Qué es lo que más le gusta de su personaje en Bibi... -Me encanta el poder que tiene para hacer que las cosas siempre terminen bien. También me tiene fascinada su carácter alegre y positivo. ¿Es usted así o le gustaría serlo? -Soy una chica de mi tiempo. Siempre me levanto con muy buenos ánimos, pero luego la vida, las cosas que suceden y que ves en la prensa o en los noticiarios de la televisión me ponen triste... -No me diga que no le gustaría ser como ella... -En esos momentos precisamente es cuando echo en falta los poderes de la brujita Bibi. Cuando era más pequeña pensaba que eso de las brujas y la magia era estupendo, pero ahora me doy cuenta que solamente era un sueño infantil.