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ABC VIERNES 28 10 2005 Cultura 59 Mañana, con ABC, la segunda entrega de la colección definitiva de música clásica de ABC y Deutsche Grammophon por tan solo 9,95 euros El nuevo Juan Sebastián Bach ANDRÉS IBÁÑEZ J. S. Bach: Conciertos de Brandenburgo. Musica Antiqua Köln. Reinhard Goebel. Conciertos para violín. The English Concert. Trevor Pinnock Nacho Duato Schönberg le llamaba papá Bach pero dentro del imaginario de la música, en el que Mozart sería algo así como el puer aeternus Mahler el eterno adolescente y Beethoven el eterno tío rebelde, Bach parece algo así como el abuelo venerable. En el célebre retrato que pintara de él Elias Gottlieb Haussmann le vemos como una figura mayestática, con expresión adusta, coronada su cabeza escultural con una gran peluca de blancas guedejas. En las interpretaciones bachianas de antes, las de Furtwängler o Klemperer, no digamos ya en las románticas versiones de Stokowski, la música de papá Bach resultaba siempre severa y majestuosa, una música de ángeles y de santos que parecía alzarse hasta quién sabe qué inalcanzables alturas metafísicas. La tendencia a interpretar la música barroca con instrumentos originales, y de acuerdo con las prácticas interpretativas de la época, nos ha traído un Bach muy diferente. ¿Cómo suena Bach con instrumentos originales? En la presente entrega podemos responder a esta pregunta por partida doble, ya que contamos con ejemplos interpretativos de dos célebres agrupaciones, el grupo Musica Antiqua Köln de Reinhard Goebel y The English Concert de Trevor Pinnock. Duato insiste en reclamar que su compañía actúe todos los años en el Teatro Real b La Zarzuela acoge hoy los nuevos estrenos del conjunto, que incluyen coreografías de Duato, el italiano Jacopo Godani y el sueco Örjan Andersson JULIO BRAVO MADRID. La Compañía Nacional de Danza vuelve hoy a la Zarzuela, su teatro desde que se fundara el conjunto (hoy muy transformado) en 1978. Tres coreografías, de las que dos son estrenos absolutos, componen el programa: Arcos de escarcha del sueco Örjan Andersson; Prototype hero del italiano Jacopo Godani; y Herrumbre de Nacho Duato, estrenada en el Liceo y presentada ya el pasado mes de abril en Madrid, en el Teatro Real. Y este coliseo fue, precisamente, uno de los leit motiv de la conversación que el coreógrafo valenciano mantuvo con los periodistas para presentar las actuaciones de la CND en la Zarzuela. Volvió Duato a reivindicar el derecho de la compañía que dirige a actuar todos los años en el Real- es lo que la ministra me prometió -y anunció que ya tenía cinco fechas apalabradas para 2007. Se refirió también a los nuevos rectores del Real, con los que dijo que mantenía excelentes relaciones, y aseguró que confiaba en que su coreografía Herrumbre recibiría en la Zarzuela una acogida menos fría que la que tuvo en el Teatro Real. De su público dijo que muchos van al teatro y no a ver ballet y utilizó para definirlos la expresión: gente de abono de ópera y de peluquería Ya centrados en lo artístico, Jacopo Godani dijo de su coreografía que era una obra creada a partir del trabajo realizado con los bailarines y que era, en el fondo, reflejo de la relación entre ellos y yo Örjan Andersson, por su parte, contó que quería tener un obstáculo en el escenario, y que había llenado éste con péndulos. Dijo de su coreografía que era una pieza que transmite muchos sentimientos Cada entrega lleva un libro explicativo y dos CD De los dos, es sin duda Goebel el que nos proporciona una visión más extremada. Si el Bach de Klemperer (cuya clásica versión de los conciertos de Brandenburgo fue uno de los discos favoritos de mi infancia) parecía evocar un mundo de austeridad luterana, de misterio y melancolía, un mundo, en fin, de ética humana y mensajes ultracelestes, el Bach de Goebel se aproxima más a la alegría de la plaza pública, al frenesí multicolor del mercado o del muelle. Los instrumentos barrocos originales tienen, por lo general, un timbre menos refinado, más terrenal que los actuales: en los violines oímos el raspado de la crin de caballo del arco contra la cuerda de tripa, el sonido punzante de los oboes penetra con claridad la textura mucho más hueca de las cuerdas, las trompas nos recuerdan al sonido de las partidas de caza. Goebel parece desear invitarnos a una especie de frenesí sonoro, eligiendo tempos muy rápidos, y en algun caso tan rápidos (como en el final del número 3) que el oído no puede creer lo que está oyendo. Los acordes graves del clave suenan como bombas de profundidad, y el ajetreo de las cuerdas es tal que hay momentos en que la música parece casi deshacerse en un frenesí fabulosamente preciso de semicorcheas fulgurantes. Austero y elegante El enfoque de Trevor Pinnock es mucho más mesurado, más austero, más elegante. El estilo es, en cualquier caso, decididamente no romántico, y quizá pudiéramos definirlo como objetivo Claridad de texturas, precisión e impulso rítmico son las caraterísticas principales de este Bach eminentemente racional y en el que, a pesar de todo, echamos en falta algo del intenso y lancinante lirismo, y también algo del misterio que tenía aquel otro Bach que era, supuestamente, falso.