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ABC VIERNES 28 10 2005 Sociedad 53 Ciencia Einstein y Darwin gestionaban su correspondencia según un patrón de comunicación parecido al del e- mail Dos genios, carta a carta TEXTO: JOSÉ MANUEL NIEVES ILUSTRACIÓN: FERNANDO RUBIO MADRID. Si a cualquier científico de la actualidad se le preguntara qué es lo primero que hace al llegar a su lugar de trabajo, la respuesta sería prácticamente unánime: abrir el correo electrónico. Decenas (a veces centenares) de mensajes, esperan invariablemente cada día: consultas de colegas lejanos; datos pedidos el día anterior; críticas al último trabajo publicado en las revistas científicas; preguntas de estudiantes, estudiosos o curiosos en general y algún que otro cotilleo de laboratorio que es rápidamente rebotado a otro otros colegas. La ciencia, se dice, hoy no podría avanzar al ritmo que lo hace si no fuera por internet. Pero entonces, ¿cómo se las arreglaban los científicos antes de la llegada del e- mail ¿Cómo se comunicaban entre sí? ¿Y a qué ritmo lo hacían? Todas estas preguntas son fáciles y tienen respuestas igualmente sencillas: antes del e- mail los hombres de ciencia se comunicaban por carta. Y lo hacían al ritmo de los servicios postales. Un ritmo, a veces, nada desdeñable, a juzgar por el estudio publicado esta semana en Nature y llevado a cabo por dos científicos de la Universidad norteamericana de Nôtre Dame y el Instituto del Cáncer Dana- Farber, de la Universidad de Harvard. João Gama Oliveira y Albert- Laszlo Barabási, autores del estudio, han analizado, desde una perspectiva completamente nueva, la correspondencia conocida de dos de los mayores genios científicos de la Humanidad: Charles Darwin (1809- 1892) y Albert Einstein (1879- 1955) El primero de ellos escribió al menos 7.591 cartas en su vida y recibió 6.530; el segundo, envió más de 14.500 y recibió una cantidad aún mayor, 16.200. Estas nada desdeñables cifras de correspondencia escrita, el único medio, hasta el invento del e- mail para comunicar hallazgos e intercambiar opiniones, supone que Charles Darwin escribió, de media, 0,59 cartas cada día, mientras que Albert Einstein redactó 1,02. Eso, por supuesto, teniendo en cuenta que el volumen de cartas de ambos científicos creció en la misma medida que su fama y que, en el caso de Einstein, la Segunda Guerra Mundial supuso una drástica interrupción de su correo. Y hasta aquí las cifras. Lo sorprendente, sin embargo, es que ambos científicos siguieron los mismos patrones de respuesta que se pueden apreciar hoy con el uso del email Las cartas importantes se contestaban rápidamente (el 53 de las cartas de Einstein y el 63 de las de Darwin fueron contestadas en menos de 10 días) mientras que otras, como una respuesta de Einstein a Theodor Kaluza, se produjo dos años después, de 1919 a 1921.