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40 Madrid VIERNES 28 10 2005 ABC Casto Montoya dice adiós a su chabola de la Cañada Real, donde ha vivido trece años con su madre y su hermano En su nuevo hogar, el resto de su familia Después de trece años malviviendo entre ratas, porquería y un olor inmundo, en un foco infeccioso a cien metros del vertedero de Valdemingómez, 50 gitanos, la mitad de ellos menores, dijeron adiós a sus chabolas para ocupar un piso del Ivima Por fin viviremos como las personas TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. Yaiza tiene 7 años. Hoy no ha ido al cole es un día muy especial para ella y para su familia. La excavadora acaba de hacer añicos en apenas un minuto la historia del único mundo que ha conocido. Los restos de la chabola, cuatro tablones de madera mal colocados asoman, hechos añicos, en el suelo. Ella, al igual que su hermana Raquel, de año y medio, han nacido aquí: en el poblado chabolista Camino del Vertedero (Villa de Vallecas) donde la miseria no puede ser mayor. Yaiza no puede ocultar sus lágrimas y solloza sin parar, contagiando al bebé, porque entre las ruinas de la que hasta ayer fue su casa olvidó su pintalabios No tiene consuelo. Como la de ella, los restos de 50 vidas frágiles se exhiben a la intemperie. De su rostro infantil brota una sonrisa cuando le regalan una barra de cacao. Estudio segundo de Primaria y ayer mis compañeros de clase me hicieron una fiesta de despedida y me regalaron muchos caramelos niños, de este núcleo marginal a un lado de la Cañada Real Galiana- -una antigua vía pecuaria repleta de edificaciones ilegales- a cien metros del vertedero de Valdemingómez, allí donde termina la carretera asfaltada por la que transitan a diario miles de camiones con destino a ése recinto municipal, dijeron por fin adiós a trece años de penurias, miseria e insalubridad. Desalojo y derribo simultáneo Es el inicio de una nueva etapa, aunque la alegría se mezclaba con la incertidumbre en algunos de ellos porque tendrán que adaptarse a hábitos desconocidos hasta ahora. La jornada comenzó muy temprano. El desalojo y el derribo de las infraviviendas se produjo simultáneamente con el fin de evitar que nuevos moradores ocupen las precarias construcciones indicó el vi- ceconsejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Trigueros, que acudió a la zona. A las nueve de la mañana los residentes, miembros de dos clanes gitanos diferentes, iban y venían en un trajín constante. Sacaban al exterior lo poco aprovechable de sus casuchas para llevarsélo a su nuevo hogar, un piso de segunda mano adquirido por el Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima) o los tiraban directamente a la basura que les rodeaba. La operación le ha costado a la Comunidad de Madrid 2,3 millones de euros. La madre de Yaiza, Alegría Montoya, separada, y con la cría pequeña a cuestas, estaba feliz: Lo primero que haré será bañarme. Lo hacíamos en un barreño, tras pedir agua en los bares de la zona y cargarla hasta aquí decía. Ése utensilio, una cuna y una silla eran los escasos objetos que se llevará, además de un montón de ropa. Diez hijos y 25 nietos A su lado, su madre y matriarca de uno de los clanes gitanos, Juana Montoya, que tiene 10 hijos y 25 nietos. Lo peor ha sido la falta de higiene. Ahora me ducharé todos los días y no tendré que lavar la ropa a mano decía, visiblemente ilusionada. Ella y dos de sus vástagos, con los que compartía la favela, y su hija Alegría llegaron a la Cañada en 1992 procedentes de Vicálvaro. Eran las dos últimas familias que quedaban al mediodía en el poblado porque no tenían ningún medio de transporte para trasladar sus cachivaches. Esperaban un vehículo de la administración para hacer la mudanza. El proceso de realojamiento ha sido pactado con los afectados. Ocuparán un piso en distintas zonas- -Puente de Vallecas, Vicálvaro, Mejorada del Campo, Rivas Vaciamadrid y Leganés- de forma que vivirá una familia por bloque para propiciar su integración social. Pagarán unos alquileres sociales módicos en función de sus circunstancias subrayó el viceconsejero de Medio Ambiente. Las mensualidades rondarán los 40- 50 euros, gastos de comunidad, incluidos, dado los escasos ingresos de estas familias. Sobreviven con la renta mínima de inserción- -200 euros- trabajos esporádicos y venta de chatarra. Tras recalcar que durante un año Trece familias, trece años malviviendo Los trastos apilados y expuestos al sol, entre toneladas de basura, escombros y todo tipo de inmundicias- -roedores vivos, muertos, e insectos de todas clases... junto al nauseabundo olor que obliga, a ratos, a taparse la nariz, formaban parte del paisaje y de la cotidianidad de trece familias españolas de etnia gitana que se disponían a abandonar definitivamente. Los cincuenta residentes, la mitad El poblado de El Salobral estará reducido a la mitad el próximo verano La cuenta atrás para El Salobral ha empezado. La firma del convenio de colaboración entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, que realizarán la operación a medias, es inminente. Así lo aseguró ayer el viceconsejero de Medio Ambiente, José Trigueros. Enclavado en Villaverde es el asentamiento marginal más grande de la región, seguido de Las Barranquillas. Los derribos comenzarán en enero y el próximo verano ya se habrá reducido notablemente explicó. Por otro lado, un grupo de residentes de uno de los pisos en el que ayer fue realojada una familia gitana expresaron sus quejas a Trigueros. En Vallecas no caben más realojados. No los aparquéis y los abandonéis