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4 Opinión VIERNES 28 10 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil LA AMENAZA IRANÍ L MUCHO MÁS QUE UN GESTO M ERECE ser elogiado el gesto moral y político de Mariano Rajoy en su visita de ayer a las comarcas catalanas donde tiene su centro la producción de cava, así como a las instituciones más arraigadas del sector. Un líder de ámbito nacional debe afrontar los problemas con determinación y a la vez con altura de miras. Rajoy lo ha hecho con arrojo y una visión pedagógica del escenario político actual, sabedor de que la política ha de ser entendida como un conjunto de acciones con proyección de futuro, aunque no siempre resulten bien comprendidas. Con rapidez de reflejos y capacidad de liderazgo, Rajoy ha compuesto un gesto simbólico de alto valor estratégico, que consolida su imagen de sólida alternativa de gobierno con un perfil de sensatez y prudencia. La táctica de alimentar el desencuentro entre Cataluña y el resto de España forma parte del manual del nacionalismo más radical, que busca el cuerpo a cuerpo en una absurda batalla territorial de nación contra nación, que le sirve de excusa para dar cobertura a sus aspiraciones soberanistas. Sin embargo, conviene no confundir el debate sobre el Estatuto con una confrontación social que podría favorecer el radicalismo y la incomprensión. Más grave que la discusión sobre financiación o competencias sería la ruptura de los vínculos afectivos, que, si algún día llegara a consumarse, tendría después un remedio casi imposible. Con el aliento incomprensible del presidente del Gobierno, la clase política catalana ha planteado un desafío al sistema constitucional vigente, más allá de toda lógica histórica, socioeconómica y jurídica. En este contexto, que sólo beneficia a los oportunistas irresponsables, es muy meritorio apostar por una moderación no exenta de firmeza. Se consigue además una ventaja táctica, al convertir en ridículas las acusaciones de catalanofobia dirigidas contra el Partido Popular. Con su gesto de ayer, Rajoy simboliza la idea de que Cataluña es la gran perjudicada por el Estatuto. Entre los peores efectos que produce el nacionalismo insolidario figura, sin duda, su capacidad para suscitar una reacción emocional que acentúa el contraste entre ellos y nosotros Suenan aquí y allá voces en apoyo de un boicot hacia el cava y otros productos catalanes, a pesar de que- -como señaló de forma muy gráfica el líder de la oposición- -son tan españoles como el jamón de Jabugo o el vino de la Rioja El eco indiscutible que alcanzan estos planteamientos refleja un sentimiento colectivo de desesperanza y frustración. Conscientes de la generosidad de la España constitucional hacia el pluralismo territorial, no pocos españoles se sienten profundamente dolidos ante las maniobras de quienes actúan con deslealtad hacia el proyecto común. Se trata de personas que buscan una manera de expresar su malestar y creen que ha llegado el momento de hacer algo Supone una reacción visceral ante las veleidades irresponsables de una parte sustancial de la clase política catalana y, que puede provocar, sin embargo, consecuencias indeseables. Porque España no se construye con boicoteos. No se debe confundir Cataluña con el desvarío coyuntural de una clase política que no está a la altura de las circunstancias. La unidad de mercado, el dinamismo empresarial y el bienestar de la sociedad española en su conjunto son principios básicos de nuestra organización social y política. También en aquella comunidad autónoma se alzan voces que invitan a la reflexión. Es conocido el criterio de muchos intelectuales que discrepan del nacionalismo que impregna la vida pública en Cataluña y que están plantando cara de manera admirable a la clase política dominante. Ahora bien, es imprescindible que se hagan oír con menos tibieza otras voces un pronunciamiento explícito de determinados sectores económicos, sociales y culturales de Cataluña en favor del proyecto común de la nación española, reflejado en la Constitución, sería muy bien recibido por el conjunto de la opinión pública. Y es necesario que, de manera recíproca al gesto de Rajoy, el tejido empresarial catalán transmita sin ambigüedades su deseo de formar parte de un proyecto común, sin ejercicios de funambulismo. Es hora ya de definirse sin tapujos. El presidente del PP lo ha hecho. Ahora les toca a otros. AS cancillerías de Occidente, casi sin excepción, convocaron a los embajadores de Irán en su país para pedirles explicaciones y mostrar su indignada preocupación por las declaraciones de su presidente, el fundamentalista islámico Mahmud Ahmadineyad, en las que afirmó que Israel debe ser borrado del mapa La deriva hacia el despropósito que viene mostrando este personaje va a más, hasta tal punto que ya está al borde de convertirse en un peligro real, no hipotético, para toda la comunidad internacional. Porque tan inquietantes son sus intenciones como sus métodos, después de que se enfrascara en un programa nuclear que tiene espantado a medio planeta. La ONU, y en especial su Consejo de Seguridad, deben mostrarse inflexibles para que semejante iluminado- -que intenta provocar a los israelíes- -regrese al camino de la cordura antes de que desencadene un conflicto de incalculables proporciones. Mahmud Ahmadineyad REUTERS EFECTO DOMINÓ M CUMBRE DE IMPASSE A cumbre informal celebrada en Hampton Court ha evidenciado el estado de situación dentro de la Unión Europea en estos momentos. La radiografía es clara. Los Veinticinco siguen estando en un escenario de espera. El mazazo de los referendos vividos en Francia y Holanda han trastornado el horizonte de la Unión, abriendo un tiempo de reflexión y falta de liderazgo tras el fracaso sufrido por el eje franco- alemán en su empeño de fijar la agenda europea de acuerdo con las coordenadas trazadas por el Tratado Constitucional, que hoy por hoy sigue en la UVI. La falta de contenidos claros de debate ha puesto de manifiesto que nadie quiere arriesgar en estos momentos. La fragmentación de los intereses y las dificultades de sintonía entre los socios ha devuelto protagonismo a las políticas interiores de cada uno de los Estados miembros. Los tibios intentos de reforma insinuados por Tony Blair antes de los atentados londinenses han sido aparcados definitivamente. De hecho, la estrategia británica se ha quedado en nada, transformada en una mera retórica que habla de cambio de rumbo y reactivación de un proyecto europeísta que, sin embargo, L no ha concretado más objetivos que tratar de casar un acuerdo de mínimos en torno a dos tareas pendientes: los Presupuestos y las Perspectivas Financieras de la Unión Europea. En este sentido, todas las miradas han recaído sobre Gerhard Schröder, haciendo de la cumbre europea un acto de despedida y homenaje a la figura del canciller saliente. Precisamente la ausencia de Angela Merkel y el desconocimiento de por dónde irá la política europea del nuevo gobierno de coalición (CDU- SPD) han contribuido a fortalecer la idea de que aún todo está por ver y, sobre todo, por hacer con vistas a la cumbre de diciembre. Esta circunstancia, sumada a la incertidumbre electoral que pende sobre el futuro presidencial de Francia en 2007, ha reducido extraordinariamente el margen de maniobra de una cumbre que ha discurrido sin pena ni gloria. Y también para España que ha pasado prácticamente inadvertida al lograr una declaración que refuerza el compromiso de la UE con las víctimas de las catástrofes sufridas en Centroamérica. En fin, una cumbre de mero trámite que ha evidenciado el conformismo de todos sus participantes. IENTRAS se apagan los últimos focos de la huelga de los pescadores, que durante la jornada de ayer fueron levantando el bloqueo en distintos puertos del litoral, la amenaza de un nuevo conflicto planea sobre el Ministerio de Agricultura. Los agricultores se plantean seguir los pasos de otros colectivos, una vez comprobada la eficacia de las medidas de presión, cuanto más intensas mejor para los intereses de los distintos sectores que se han sentado a negociar. Cascada de reivindicaciones justas a un Gobierno sobrepasado por los acontecimientos y al que se le acumulan los problemas. Por tierra o por mar, el bloqueo funciona (en ocasiones apuntalado en posiciones de inaceptable abuso) comoariete para doblegar la resistencia negociadora de un Ejecutivo en apuros. NI EN LA CASA DE UNO N O parece admitir muchas dudas el hecho de que el domicilio particular de muchos españoles sea el centro laboral de miles de trabajadores del servicio doméstico. Y como a partir del 1 de enero estará prohibido fumar en los centros de trabajo, la vivienda puede ser declarada espacios sin humo, lo que añadiría aún más complejidad a una ley que amenaza con complicar la vida diaria de millones de españoles. Excesos de una norma que, más allá de sus buenas intenciones, cae en el absurdo, tal vez por su afán de controlarlo todo. Ni en la oficina ni en la casa de uno. Guerra total al tabaco. Aunque haya que matar moscas a cañonazos.