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18 Nacional ABC, EN EL CORAZÓN DE LA INMIGRACIÓN MALI JUEVES 27 10 2005 ABC Gao, al norte de Mali, es uno de los principales puntos de partida de los viajes hacia Europa organizados por las mafias. Allí comienzan los sueños, y también allí acaban muchos de ellos La pista hacia el infierno PABLO MUÑOZ. ENVIADO ESPECIAL GAO (MALI) Llegar hasta Gao no es fácil. Si no se puede pagar un billete de avión, esta localidad, situada a más de mil kilómetros de distancia al norte de Bamako, la capital de Mali, sólo es accesible tras una larga travesía por el Níger, o bien por carretera. Desde Mopti, a mitad de camino de Bamako, se tarda cerca de ocho horas en todoterreno, y muchas más si se hace en camión o en autobús. La carretera es una inmensa recta, de firme en su mayor parte bastante aceptable, aunque hay tramos donde los socavones amenazan la mejor de las mecánicas. Los controles militares son continuos, lo mismo que los animales que cruzan el asfalto y que suponen un riesgo añadido a la conducción. Pero, al menos, el paisaje atrapa al forastero como pocas cosas en esta vida. Antes de circular por las calles de la localidad, de unos 40.000 habitantes y que se encuentra fuera de los circuitos comerciales, es necesario cruzar el río a bordo de una vieja barcaza, de seguridad a primera vista incierta, aunque al comenzar la travesía mejora el pronóstico. Un viaje en el tiempo Las casas, de una sola planta, son de ladrillo hecho con arena caliza, que aguanta mejor las lluvias que el adobe. Hay obras públicas por tanto, inversión del Gobierno- -y, desde luego, el esporádico viajero tiene la sensación de que está en el corazón de África, uno de esos lugares adonde todavía no ha llegado la cultura occidental más allá de la que puedan trasladar algunas ONG y los misioneros de los Padres Blancos que a diario se dejan la piel aquí. Para lo bueno y lo malo, la visita es un viaje en el tiempo. El tiempo detenido. En Gao hay horas suficientes para soñar con paraísos europeos Gao vivió años de esplendor en el siglo XV como centro del imperio shongay, uno de los más extensos del África occidental. Guarda las tumbas de la dinastía de Askia y ahora tiene en la pesca y la agricultura sus principales medios de vida. Su reto prioritario es luchar por evitar la decadencia que siempre se produce en una ciudad de este tipo, cuna de la inmigración, y en eso se aplica la Administración. En ella conviven pacíficamente los sonrai los touareg y los bela y cada una de las tribus mantiene sus tradiciones. La religión mayoritaria, como en el resto del país, es la musulmana, y estos días se nota muy especialmente por el Ramadán. Los camiones con inmigrantes a bordo salen casi a diario. Huyen quinientas personas al mes Tienen que pagar en cada tramo, llegando a abonar un total de tres millones de cefas (más de 4.500 euros) nas salen prácticamente a diario sin duda eso era así antes de los sucesos de la valla- lo que supone medio millar de personas al mes. La mitad serían de Mali; el resto, de los demás países de la zona, según los cálculos de estas mismas fuentes. Los peligros del desierto La pista hacia el infierno de la inmigración ilegal comienza, quizá como una señal, junto al cementerio, y tiene su primera parada en Kidal, ya en la frontera, a 650 kilómetros de Gao. El desierto se palpa y la carretera es de una arena que penetra por todas partes. Hay un sol abrasador y es necesario conocer muy a fondo la zona para adentrarse por allí, aunque sea a bordo de un potente cuatro por cuatro conducido por una persona con experiencia. Hay doble peligro: perderse, y que el vehículo quede enterrado. Nada bueno en ningún caso. Para emprender el viaje, los inmigrantes han entrado previamente en contacto con una persona de Gao, conocida por todos y que es el intermediario entre ellos y el primer transportista. Parten cuando ya ha pagado la cantidad correspondiente un grupo de entre 20 y 30 personas, y el medio de locomoción suele ser un camión cuyo conductor, además de la mercancía, acepta llevar a los sin papeles a cambio de una cierta suma de dinero. Incluso aunque tenga que variar su ruta. Vecinos de Gao aseguran que esas carava- Un médico atiende a un inmigrante herido cerca del pinar de Rostrogordo AP La Guardia Civil defiende su actuación en las avalanchas ABC MADRID. La Guardia Civil defendió ayer en un comunicado su actuación proporcionada y ajustada a la legalidad durante las avalanchas de inmigrantes en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Unas horas antes Amnistía Internacional había acusado a los agentes del Instituto Armado de golpear con porras y fusiles a los subsaharianos, de insultarlos en algunos casos y esposarlos, basándose en los testimonios de varios sin papeles Las entrevistas fueron realizadas por la ONG en el contexto de una investigación llevada a cabo en Melilla, Nador, Oudja, Tánger, Ceuta, Ra- La terrible travesía El trayecto hasta Kidal es penoso, como pudo comprobar ABC. Si el camión se estropea, y no es infrecuente, los desdichados tienen que continuar a pie o bien sobrevivir en esa zona desértica hasta que alguien pase por allí y acepte rescatarlos. Apenas llevan una bolsa pequeña con ropa, comida para un par de días y algo de agua. Por tanto, su autonomía ante cualquier contratiempo es pequeña, por no decir nula. El peligro de muerte es real, y no pocas veces se materializa. Si todo sale bien y llegan a Kidal, comenzará para los subsaharianos una nueva odisea, que les debe conducir a Alid, en la frontera con Argelia. Más tarde habrá una tercera etapa que culminará al cruzar la de Marruecos; suponiendo que eso sea así, aún deberán superar la frontera española, por vía terrestre o en patera, con los resultados ya conocidos por todos. En cada bat y Madrid entre el 16 y el 25 de octubre, cuyas conclusiones ofrecieron ayer. La Guardia Civil rechazó estas acusaciones y reiteró que los funcionarios sólo utilizaron medios antidisturbios reglamentarios, lanzamiento de pelotas de goma, y nunca disparos con fuego real. Asimismo, señaló que los agentes prestaron asistencia humanitaria y sanitaria a los inmigrantes que resultaron heridos- -varios aseguran que fueron devueltos a Marruecos pese a haber sufrido lesiones- El Instituto Armado se refirió asimismo a las investigaciones internas en las que no hay ningún indicio de ilegalidad