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6 Opinión JUEVES 27 10 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JUAN E. IRANZO DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS Y CATEDRÁTICO DE LA UNED SOPLAR Y SORBER EN CATALUÑA FORTUNADAMENTE para todos, los estrategas del separatismo catalán carecen de la finura imprescindible para consagrar los grandes proyectos y siempre termina por vérseles el plumero del interés concreto y pequeñito que les anima. Cimentando sus acciones en la triste e infecunda figura del victimismo, con la única intención de cobrarle al resto de España una factura histórica inexistente, acumulan demandas que tienden a neutralizarse entre sí. Ahora lo estamos viendo en la coincidencia temporal de hechos tan diversos como una opa de Gas Natural sobre Endesa o el afán de que el Congreso de los Diputados dé por bueno un M. MARTÍN nou Estatut que es un enFERRAND gendro legislativo con manías de grandeza que no llegan a compensar su escasez constitucional. Una gran confusión que invita a sospechar la inexistente cohesión entre la sociedad catalana y sus representantes políticos. Acabamos de ver un caso práctico de lo que digo en el acto en el que la Generalitat, en uno de esos ejercicios de bombos mutuos que se traen los nacionalistas, le entregó su medalla d Or al presidente de La Caixa, Ricardo Fornesa. En su discurso de agradecimiento, el gran patum de la primera institución financiera de Cataluña quiso, quizás por deformación profesional, soplar y sorber a un mismo tiempo, y así, al tiempo que defendió la reforma del Estatut, gran pregón conjunto de los cuatro partidos más o menos soberanistas que lo alientan, pidió que esa reforma preserve la armonía entre los pueblos de España Pero que nadie crea que Fornesa habló en un arrebato platónico de amor a España. El mercado español, aclaró enseguida, es nuestro espacio natural para crecer Debe decirse en defensa de Fornesa y de la mayoría de los empresarios catalanes, séanlo por cuenta propia o ajena, que no es fácil en el enrarecido ambiente en que ha decaído Cataluña con tanto fervor nacionalista alejarse de las presiones que, sutilmente, ejerce un poder en el que coinciden en dirigismo intervencionista y subvencionador los largos tiempos de Jordi Pujol y los previsiblemente breves de Pasqual Maragall. La Generalitat ha conseguido ser, por decirlo amablemente, proveedor y cliente de las empresas catalanas, y ello obliga mucho. Desde una cultura económica, bien reflejada en la caricatura, en la que las pérdidas son de la empresa y los beneficios de su propietario, éste tiene que aproximarse al poder político para que tan raro equilibrio, contradictorio con la razón, siga siendo posible. Por eso España, vista desde su noreste, puede dejar de ser una idea, un sentimiento, para convertirse en un mostrador en el que despachar mercancías y servicios. Así ha sido y puede seguir siendo mientras se respete la identidad de toda la clientela española, que, dicho sea de paso, también tiene su corazoncito. A CLAROSCUROS EN LA ECONOMÍA Para que la economía española siga creciendo de forma sostenida, el autor estima que es necesario adoptar un sesgo restrictivo para contener la demanda interna y frenar así la inflación y el déficit por cuenta corriente, si bien los Presupuestos para 2006 caminan en la dirección contraria A economía española ha experimentado en el último decenio uno de los periodos de mayor expansión y creación de empleo de nuestra historia reciente. El PIB ha crecido a una tasa media del 3,7 por 100, muy por encima de la media europea, lo que ha permitido acelerar el proceso de convergencia real, y se han creado seis millones de empleos. Además, ambas variables han mantenido su empuje, contrastando con la debilidad de nuestros socios comunitarios. Desde el punto de vista de la demanda, el crecimiento se ha apoyado en el fuerte dinamismo del consumo, mientras que, por el lado de la oferta ha sido el sector de la construcción el que ha liderado el avance, reflejando una vigorosa expansión en el sector inmobiliario, seguido de los servicios. El impulso comenzó con la caída de tipos de interés, que se unió a otros factores, como la llegada de los fondos de cohesión europeos o la entrada masiva de mano de obra inmigrante, cuya participación sobre el total de la ocupación ha pasado de poco más del 1 por 100 a mediados de los 90 a algo más del 10 una década después. Esto último ha supuesto un verdadero shock de oferta positivo, puesto que ha dotado de mayor flexibilidad al mercado laboral. También puede considerarse un shock de demanda, ya que el crecimiento de la población que supone la entrada de los trabajadores inmigrantesjunto, en muchos casos, con sus familias constituye una considerable ampliación del mercado nacional. Entrelos mayores activos de nuestra economía seencuentra la consolidación presupuestaria, que ha hecho posible L un significativo retroceso del endeudamiento público. A este logro se unen las políticas de reformas estructurales emprendidas en los últimos tiempos, entre las que destacan las reformas laborales de 1997 y 2001, la liberalización de sectores productivos, la privatización de empresas públicas y las rebajas impositivas del IRPF y del Impuesto de Sociedades. Estos factores han ejercido un papel determinante en nuestro proceso de crecimiento económico, al incrementar el dinamismo, la eficiencia y la competitividad de nuestra economía, impulsar la demanda, aumentar los incentivos a la asunción de riesgos, reducir costes y crear un entorno más favorable parael trabajo y la inversión. A lo largodel presente año y en 2006 la economía seguirá creciendo por encima del 3 por ciento y generando empleo. Sin embargo, la sostenibilidad del crecimiento presenta algunos aspectos negativos. Porque dicho crecimiento ha venido acompañado de un persistente diferencial de inflación respecto a los países comunitarios, con el peligro de pérdida de competitividad que ello conlleva. Actualmente, el diferencial seguirá representando más de un punto. A las presiones inflacionistas procedentes de la demanda, hay que añadir ahora las resultantes del encarecimiento del petróleo, que amenaza, además, con frenar el crecimiento económico debido al impacto negativo sobre la capacidad adquisitiva de los consumidores. Asimismo, el contraste entre el dinamismo de la demanda interna y la debilidad de la externa en un contexto de débil crecimiento o estancamiento de