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66 MIÉRCOLES 26 10 2005 ABC FIRMAS EN ABC CARLOS MURCIANO ESCRITOR TRES VISIONES DEL MAR Un niño que se hace, de súbito, hombrón airado, gigante iracundo, y asusta y daña. Y el músico ha de construir, con sonidos, las imágenes que la naturaleza despliega ante sus ojos... T RES visiones musicales del mar, para ser más preciso. El azar las alineó en uno de esos conciertos- -privados, íntimos- -que suelo prepararme, cuando a mis soledades voy, y de ellas regreso, enriquecido por gracia de la música. Debussy, Novák, Takemitsu; por ellos opté, y me encontré con que las tres obras elegidas tenían al mar como protagonista; La mer Pan Toward the sea respectivamente. Claude Debussy compone sus tres esquisses sinfónicos esquicio en español, de poco uso, que el DRAE define como apunte de dibujo entre 1903 y 1905. Son momentos difíciles para el compositor, que rompe con su esposa, Lily Texier, y se une a Emma Bardac. El único de los tres apuntes o esbozos que no altera su nombre es el segundo, Juegos de agua los otros dos acabarán siendo Del alba al mediodía sobre el mar y Diálogo del viento y el mar Ama Debussy la naturaleza, pero siente- -según Strobel- una adoración idólatra por el mar El mar es un niño- -dice Debussy a René Peter- juega y no sabe bien lo que hace... tiene una larga y hermosa cabellera, y un alma... va y viene y cambia sin cesar Un niño que se hace, de súbito, hombrón airado, gigante iracundo, y asusta y daña. Y el músico ha de construir, con sonidos, las imágenes que la naturaleza despliega ante sus ojos. Pero no es lo mismo musicar la visión del mar, que, v. g. la de la luna. (De ello saben también estos maestros; recuérdese el Claro de luna debussyano o Song on Moonlit Night de Novák) Porque el astro derrama una luz lechosa y fría sobre los seres y las cosas, si en silencio; mas el mar habla, rumorea, susurra sobre el playerío, gruñe y grita cuando se estre- lla contra las rocas; o conversa con el viento o la lluvia, que también tienen voz. De un modo u otro, hay en este tríptico un Debussy más profundo, cuyo tejido polifónico parece adquirir la movilidad de lo que evoca y canta, y cuya pulsión, pese a ello, deviene menos descriptiva que aními- LOLA SANTIAGO ESCRITORA se acaba, pero tu Ritual de la inocencia no es vida que termina, José, sino todo lo contrario, vida que siembra vida, que encuentra vida, que genera vida, como toda obra bien hecha, como toda obra inmortal. Permíteme que con mi felicitación y mi alborozo por dar a la luz este hermoso libro, lo recuerde, te recuerde, en el soneto Tristeza Quare tristis est anima mea? (de un Libro de Horas medieval) ¿Por qué está triste el alma mía? Miro mis manos, tan desnudas de verdades, las horas rotas de mis soledades, el dolor en el aire que respiro, y me asombro del sol. Y me retiro a cuarteles de invierno: Estas ciudades que desdibuja el sueño. Mis edades. Estas viejas palabras que deliro. Llora mi corazón. Es primavera. Aquel tiempo pasó. Cuando yo era cuerpo para el amor y la alegría. Cuerpo seré de amor, seguramente, cuando escapen las brumas de mi frente, pero, ¿por qué está triste el alma mía? RITUAL DE LA INOCENCIA Ha sido todo un gozo leer este poemario tuyo, querido amigo, José Iglesias Benítez, aún caliente, aún recién horneado, aún novísimo. Me pierdo entre sus poemas para encontrarme en la joya de un soneto, o viceversa... UERIDO Pepe: tu Ritual de la inocencia me tiembla entre las manos aún, por su versatilidad, por su encanto clásico, por su belleza moderna... mientras lejos suenan todos los cantos de sirena del mundo, pero no para hacerlo estrellarse contra roca alguna, sino para arroparlo en el canto más dulce que nunca escuchó oído humano. Yo sé que tú, tan amante de todo lo bello, te atarás al mástil como Ulises para escucharlos, pero contra tu pecho firmemente irá asido tu Ritual de la inocencia sin perderlo de vista ni por un instante. Personalizándolo, Q para que escuche también. Protegiéndolo, para que las olas no le den alcance. Ha sido todo un gozo leer este poemario tuyo, querido amigo, José Iglesias Benítez, aún caliente, aún recién horneado, aún novísimo. Me pierdo entre sus poemas para encontrarme en la joya de un soneto, o viceversa, me pierdo en un soneto para encontrarme, al cabo en la sonoridad caliente del verso libre. Y sigo mi camino. Y cuando menos lo espero llega el final con un acabado teatral, sencillo, como es el discurrir de los acontecimientos, de la vida, incluso de la propia muerte que es vida que ca. Es lo que Riviére resumía como sustitución de la espontaneidad sensual por la dirección del espíritu El mar de Debussy se estrena en París, el 15 de octubre de 1905. Vítezslav Novák culmina Pan a poem in tones en 1910. Discípulo de Dvorák, este checo cuya vida discurre entre 1870 y 1949, hace del plano su instrumento favorito. La huella de su maestro, como la de Brahms, se advierte en su teclado, pero también la de Debussy. Muchos consideran Pan como su obra esencial, y, en ella, el mismo amor por la naturaleza de su predecesor se plasma en sus cinco movimientos que, tras un prólogo, tienen como títulos Las montañas El mar El bosque y La mujer (supremo elemento este, que también gozó de la dilección del francés) De alma romántica- -un romanticismo más brahmsiano que schubertiano- Novák, que en abril de 1910 ha tenido un claro éxito con su cantata La tempestad sabe que se le aguarda con expectación y vuelca en Pan todos sus saberes. El mar -su corazón, a mi juicio- -revela nítidamente el vaivén de las olas encrespadas, no rebeldes, como si quisiera darnos a conocer el otro lado de ese Debussy que le atrae, más reflexivo que gráfico. Han de pasar muchos años para que Toru Takemitsu encamine su música Hacia el mar La primera versión de esta obra, para flauta y guitarra, data de 1981; ese mismo año, culmina la versión para flauta, arpa y orquesta de cuerda; y, en 1989, la destinada a flauta y arpa. La música de este japonés contemplativo y delicado, va de Debussy a Cage, pasando por Webern. Amante de los jardines, la lluvia y el mar, de la naturaleza, en fin- -como sus otros dos colegas- fusiona lo oriental y lo occidental- -atmósferas, instrumentos- -con pulso exquisito. Hacia el mar fue escrito como contribución a la campaña Salvar a las ballenas de la Fundación Greenpeace, y se inspiró en la conocida novela de Melville, en la que la ballena triunfa sobre el hombre que la acosa. Sus tres partes llevan como títulos La noche Moby Dick y Cabo Cod Pero, a un lado lo anecdótico, Takemitsu, como bien señala Anthony Burton, quiso ver en el mar un dominio espiritual y anotó aquellas palabras de Melville en las que afirmaba que el agua y la meditación fluían juntas. El mar, pues, del autor del famoso Réquiem para cuerdas que tanto elogiara Stravinsky, olea en otro plano, y respira a un ritmo propio del que fuera señor de los silencios Y habla, dicho queda. Y sus palabras pueden alumbrar lo inesperado. Chong Chi- Yong, el poeta que más se ha acercado al mar en todo el devenir de la poesía coreana (Verbum acaba de editar una interesante antología suya en nuestra lengua) dejó expresado que chasquido tras chasquido, baila el mar entre olas y olas como golondrinas que vuelan Que vuelan y escriben, sobre la piel del mundo, su música ancestral.