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ABC MIÉRCOLES 26 10 2005 Cultura 63 L SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID Michael Haneke descerraja el cofre de la sección oficial con Escondido El director austriaco vuelve a sacudir al festival con su implacable discurso b Las actuaciones de Daniel Au- CLÁSICA Ibermúsica Obras de Schumann y Brahms. Int. G. Nikolitch, violín. T. Hugh, violonchelo. London Symphony Orchestra. Dir. D. Harding. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 20- X teuil y Juliette Binoche en el filme del realizador de La pianista sobrecogen tanto como la demoledora historia de duda y culpa FÉLIX IGLESIAS VALLADOLID. Cuando llegó Haneke a la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) de 1997 con Funny Games los más críticos curtidos en los festivales más prestigiosos temblaban con sólo tener que volver a ver la película del director austriaco, que ese año conmocionó el Festival de Cannes. Y ayer con el pase de Escondido en la sección oficial, volvió a dar entre ceja y ceja con el acierto de que uno sale a la calle con la sonrisa tonta del que sufre una terapia de choque (de cine sin protector estomacal) Escoltada por Daniel Auteuil y Juliette Binoche (fondones y emocionantes) Escondido es otra cucharada de aceite de ricino con la que Haneke sigue purgando a una sociedad, la occidental, tan equilibrada ella. Dentro de la escuela austriaca del escritor Thomas Bernhard y la Nobel de Literatura Elfriede Jelinek, Haneke carcome el sistema utilizando los valores que éste Cineastas en acción frente a la manipulación Una obra debe respetarse tal como su creador la concibió Ésta, a groso modo, es la tesis del documental Cineastas en acción del director catalán Carlos Benpar, que se presentó en la Seminci dentro de Tiempo de Historia. Esta crónica, que se empezó a rodar en el 2002, se hizo con la intención de defender los derechos morales de los realizadores contra las manipulaciones que sufren sus películas por los magnates del mundo audiovisual. Para realizar la película Benpar recurrió a archivos, escenas reales e incluso de ficción, para mostrar al espectador que muchas veces la película que llega al espectador no es sino un pálido reflejo del original. Así, testimonios de artistas de la talla de Woody Allen, Arthur Penn, George Sidney, Sydney Pollack, Jules Dassin, Bernardo Bertolucci o Bigas Luna se unen por la defensa de los derechos de los cineastas. defiende. Una anécdota, el envío de cintas de videos sin autoría a una familia de clase media alta con imágenes cotidianas del entorno de su casa, acompañadas de dibujos infantiles macabros, gusanea los cimientos familiares, en un equilibrio tan precario que una simple duda, infundada para el espectador, va horadando sin remedio la convivencia hasta extremos violentísimos, que no sanguinolentos (Haneke vuelve a rodar una de las escenas más impactantes del cine sin que pestañee la cámara) Escondido desvela el fondo de culpa que lastra los bolsillos de la vida cotidiana, estigmatizada por disponer del pecado original del libre albedrío. Y tras este tratamiento, apenas resonaron en las butacas las otras dos películas a concurso. El francés François Ozon se desinfla a medida que hincha el globo de El tiempo que queda la senda terminal de un joven fotógrafo de éxito al que una enfermedad le data la fecha final. A esta alturas, el oficio y arte de Ozon están tan afianzados 8 mujeres Swimming pool que el precipitado cierre de la película deja ese sabor amargo del que guarda para el final la guinda del postre y un espabilado se la zampa. Por suerte, la actuación de Jeanne Moreau bien merece la ocasión. CUESTIÓN DE EFICACIA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE POOL La Reina acudió a Valencia a escuchar la Novena de Mehta Su Majestad la Reina presidió ayer el concierto que tuvo lugar en el Palau de les Arts de Valencia por la Orquesta Filarmónica de Israel, bajo la dirección de Zubin Mehta, y en el que se interpretó la Novena Sinfonía de Beethoven, cuyo último movimiento o himno a la alegría arrancó numerosos aplausos. Finalizado el concierto, el director indio hubo de saludar por dos veces, ya que el público dedicó una ovación de cerca de siete minutos. En el palco de honor se encontraban, además de Doña Sofía, los Duque de Lugo y la Infanta Doña Cristina. También asistieron, entre otros, el presidente valenciano, Francisco Camps y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. En la imagen, la Reina, junto a Mehta, la esposa de éste, Nancy Kovack, y la actriz italiana Sofía Loren, que también asistió a la velada. a London Symphony es mucho más que una orquesta. Dice ser la joya de la corona Lo explica en su biografía, salpicada de proyectos que le aseguran otros cien años de historia Sin mirar tan lejos, cualquier agrupación orquestal se conformaría con tener un presente similar al suyo. Por ejemplo, diversificado en las más variadas actividades, lo cual es algo muy moderno. Pero aún mejor centrado en una calidad musical que, a pesar de parecer un objetivo de corte más conservador, es lo que a la postre proporciona a cualquier organización el prestigio diario. Como la London Symphony tiene de todo es capaz hasta de retroalimentarse musicalmente. No es extraño que por ello se sirva de sus propios músicos y les encomiende la responsabilidad de intervenir como solistas. El violochelista Tim Hugh es uno de los elegidos. Este año se le escuchó también junto a su orquesta, en el Festival de Granada, y ahora ha repetido en Madrid al lado del violinista concertino Gordan Nikolitch, con el doble concierto de Brahms en el atril. Será por eso que todo fluyó en armonía, entre compañeros, acertando a penetrar en el carácter camerístico de la obra. Pero también es posible imaginarla con otro punto de brillantez y mayor garra por parte de los solistas, con ese ánimo que se contagia a las orquestas hasta lograr que inspiren dispuestas a servir a una música que, como todo Brahms, requiere aliento e intensidad. Aunque sólo sea porque como dijo Bernstein es creación de vida Para entender semejante definición existen partituras como la cuarta sinfonía. Y quizá maestros como Daniel Harding, es decir, alguien capaz de poseer vitalidad hasta el agotamiento, una mano izquierda tan independiente como expresiva y, a decir de sus grabaciones, una personalidad diferenciada. Luego, en directo, se echa de menos que también fuera capaz de contribuir a proporcionar más encanto sonoro, una expresión más larga y, ante todo, mayor competencia a la hora de transmitir el derroche de vitalidad que pone en juego. Si así hubiera sido, la sinfonía y muy especialmente la obertura de Genoveva de Schumann, que abrió la sesión, se habrían producido con una eficacia a la altura de su gesto. Y estaríamos más felices. L