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ABC MIÉRCOLES 26 10 2005 Nacional EL DEBATE DE LOS PRESUPUESTOS 15 El presidente del Gobierno sólo aguantó dos horas de sesión en el debate que le asegura un año más en el poder y hasta prórroga. El bloque nacionalista se ha cobrado el primer plazo de su apoyo con el proyecto de estatuto catalán Cuentas por Estatuto ÁNGEL COLLADO MADRID. El debate parlamentario más importante del año en una legislatura normal es el de los Presupuestos Generales del Estado. Si el Ejecutivo saca adelante sus cuentas tiene un año de estabilidad garantizado por delante, y hasta unos meses más porque puede prorrogarlos. El Gobierno pone cifras a sus planes y la oposición critica, analiza y hasta presenta sus alternativas. Pero en esta legislatura casi todo es inédito. El presidente del Gobierno sabe que tiene estos Presupuestos atados desde que admitió, permitió o impulsó el proyecto de Estatuto catalán elaborado por el tripartito de Pasqual Maragall y CiU, y ayer prefirió saltarse el grueso del Pleno. José Luis Rodríguez Zapatero acudió a medio día al Congreso para escuchar el discurso de su vicepresidente económico, Pedro Solbes, y por la tarde, de cuatro y cinco a cinco y diez, la primera intervención de Rajoy y una contestación del ministro. Luego se dio el peculiar espectáculo de otras cuatro horas debate, con tres enmiendas a la totalidad, mientras el escaño del presidente del Gobierno estaba vació. Nunca hubo en el resto de la tarde más de dos o tres miembros del Ejecutivo presentes, Fernández de la Vega casi siempre entre ellos. La mayoría de los diputados siguió el ejemplo. Zapatero se fue a La Moncloa para recibir a dirigentes sindicales y empresariales y, ya a las ocho, a Artur Mas y Josep Antoni Duran, presidente y portavoz parlamentario de CiU. No les importó a los nacionalistas catalanes que el presidente del Gobierno evitara oír siquiera sus argumentos en contra del proyecto de Presupuestos del Estado. La propuesta que les ocupaba es la del Estatuto que CiU respalda después de que Zapatero admitiera que en el texto quedara plasmado el programa máximo del nacionalismo catalán hasta con concierto económico incluido aunque algo disimulado. Convertido el debate en un tedioso trámite mientras en los pasillos y en las propias entrevistas y gestiones del jefe del Ejecutivo se aborda el problema de cómo dirán los socialistas no en el Congreso a cuestiones donde dije- ron sí en la Cámara catalana y quedar bien con todo el mundo, la única ventana a la actualidad política en el hemiciclo la abrió Mariano Rajoy. El jefe de la oposición intentó, con poco éxito, que Solbes entrara al trapo del asunto del estatuto, aunque sólo fuera porque su aplicación le echaría abajo todo el negociado. Supone la voladura del sistema fiscal y presupuestario le recordó Rajoy. Pero el vicepresidente- profesor, impasible, siguió a lo suyo- -contar las cuentas- -y se limitó a calificar de zafio el propósito del presidente del PP de hablar del cambio en el modelo de Estado promovido por el presidente del Gobierno. Hasta el próximo año Sólo al final, cuando ya no estaba Zapatero, se atrevió Solbes a comentar que estaba convencido de que el próximo otoño volverá a la Cámara a defender unos presupuestos parecidos a los de este ejercicio, de donde se podía deducir que confía en borrar del proyecto de Estatuto el capítulo económico en bloque, la principal aportación de CiU. Duran entró en el asunto del Estatuto, pero no para rebatir los pronósticos de Rajoy sobre sus efectos en la Hacienda pública, sino para afear al jefe de la oposición su denuncia y matizar que, durante 2006, como no daría tiempo a que entrara en vigor, tampoco se podrían hacer realidad los peores pronósticos del PP. Sobre 2007 no dijo nada. Rajoy acusó al equipo económico del Gobierno de aplicarse la vieja máxima latina del Carpe diem de vivir el momento o al día, por no reaccionar ante los primeros síntomas de deterioro de la situación. Pero el que había cosechado la tranquilidad de ver aprobados estos Presupuestos era Zapatero con su decisión de admitir a trámite un texto que amenaza la estabilidad institucional y política de la nación pero que le garantiza hoy mantener el apoyo de los 8 diputados de ERC y los 5 de IU para rechazar las enmiendas a la totalidad. Sin proyecto se hubiera abierto la crisis en el tripartito con el consiguiente rebote para Zapatero. Estatuto por Presupuestos. Carpe diem