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ABC MARTES 25 10 2005 Cultura 57 L SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID El cine español se presenta en la sección oficial con la discreta Vida y color La ópera prima de Santiago Tabernero tiene más intenciones que realidades b Tras un flojo comienzo en el apartado competitivo, hoy se presentan dos pesos pesados como el austriaco Michael Haneke y el francés François Ozon FÉLIX IGLESIAS VALLADOLID. La Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) ejerce de cantera para los nuevos valores; una de sus señas de identidad. Y si esa plataforma también funcionase con los valores patrios, miel sobre hojuelas. Pero va a ser que no. El primer largometraje de Santiago Tabernero, Vida y color apelotona tal cantidad de ideas en su hora y media de proyección que todas acaban asfixiadas por aplastamiento. Y luego, en contra suya, las peripecias de unas familias en una barriada de Madrid durante la agonía del dictador Franco llevará a más de uno al peligroso equilibrio de las comparaciones; comparaciones porque la realización es mucho más televisiva que cinematográfica. Esto que no debería ser un lastre, inevitablemente aquí condiciona el tiempo narrativo, y es que sin tensión no se arrastra nada ni a nadie. Ni siquiera la trama del incesto y posterior secuestro de una niña y la germinación de un niño héroe se cuenta con credibilidad. Porque fabular no supone romper cabos con una realidad tan marcada como la que presenta Vida y colores Y son esas quiebras entre historias las que hacen perder fuerza al filme. Con una ambientación muy lograda y un trabajo de actores realmente destacable, Tabernero aún puede modular su potencia, como bien advirtieron la mezcla de aplausos y pataleos con la que fue recibida en su primera proyección. El director, a la derecha, y los intérpretes de Vida y color los filmes grandes que se han visto desde el viernes- En terreno vedado de Ang Lee, y El niño de Jean- Pierre y Luc Dardenne- -no concursan, por estar premiados en Venecia y Cannes. CESAR MINGUELA Las esperanzas de los semanistas están puestas en la jornada de hoy, con Michael Haneke y su Escondido y El tiempo que queda de François Ozon. De resaca Si con la película española entran ganas de que su director perfile en un futuro su trabajo, con Factótum del noruego Bent Hammer (Espiga de Plata 2003) uno sale con resaca. Basada en la obra del escritor Charles Bukowski, el filme sigue el errático deambular de Chinaski (alter ego de Bukowski) escritor convulsivo y bebedor devoto. Interpretada por Matt Dillon y Lily Taylor, la película es un insulso recuento de despidos laborales y borracheras, mientras la autoindulgencia se justifica con un homérico proyecto literario. Lo malo es que en 1987 Barbet Schoeder dirigió El borracho protagonizada por Mickey Rourke y Faye Dunaway y con guión del mismísimo Bukowski. En aquella al menos los protagonistas bebían de verdad. Por lo visto hasta el momento en la sección oficial de la Seminci, la casa de apuestas no hará gran negocio, ya que El PP denuncia ante los editores y productores de cine la invasión de competencias del Estatuto ABC MADRID. El PP denunció ayer ante representantes del Gremio de Editores y de los productores audiovisuales que la propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña otorga a la Generalitat competencias exclusivas del Estado en sectores como el mercado del libro o audiovisual. Asuntos como la posible ruptura del mercado único del libro, que el artículo 127 de la propuesta pone en peligro, fueron algunos de los que centraron la reunión y ante los que los editores también mostraron su preocupación. Si bien el Gremio de Editores aclara que no mantiene una postura como institución al respecto, si confiesa su inquietud ante la posible ruptu- ra de la unidad de mercado del libro. El secretario general del Partido Popular, Ángel Acebes, y la secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del Partido Popular, Ana Pastor, analizaron la repercusión que tendrá el Estatuto catalán en el ámbito de la cultura. La Generalitat se atribuye también la competencia exclusiva sobre el cine en la regulación y la inspección de las salas de exhibición cinematográfica, las medidas de protección de la industria cinematográfica y el control y la concesión de licencias de doblaje y también incluye, como materia exclusiva, la calificación de películas y los materiales audiovisuales por edades y por valores culturales