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ABC MARTES 25 10 2005 Opinión 7 juego en esta carrera. Nuestro desarrollo y, en definitiva, buena parte de nuestro bienestar futuro depende en buena medida de la capacidad que consigamos desplegar en el terreno de las nuevas tecnologías, entre las que, indiscutiblemente, se encuentra internet. De alguna manera, en Europa, los sistemas de producción que hasta ahora han sustentado su posición son casi una especie en peligro de extinción. Nadie ignora que en el contexto de una economía cada vez más globalizada el tremendo empuje económico que están experimentando países como China y la India, embarcados en un intenso proceso de transformaciones, está provocando la masiva desmantelación industrial de nuestras economías. Así lo ha percibido la UE, que desde la cumbre de Lisboa del año 2000 viene cifrando buena parte de sus acciones, como por ejemplo el programa e- Europe, en la promoción y despliegue tecnológico, bajo la convicción de que para poder competir frente a las potencias emergentes, culminada la industrialización, ha llegado el momento de abordar lo que podría llamarse, perdón por el palabro, la tecnologización. LA ESPUMA DE LOS DÍAS JOAN, EL CONQUISTADOR E Los asesores de Clinton acuñaron el término de soft power cuya filosofía reside en entender que el saber, más que nunca, es poder La revolución de la información, las tecnologías de la información son el principal activo del soft power, base de la nueva doctrina de la seguridad global. Estos planteamientos, corroborados por las cifras de crecimiento, aparecen comofondo en la cumbremundial sobre la sociedad de la información que, auspiciada por las Naciones Unidas, se reunirá por segunda vez- -la primera fue en 2003- -a finales del mes de noviembre en Túnez. Esta cumbre pretende obtener un compromiso internacional de cara a evitar que las nuevas tecnologías constituyan un privilegio inaccesible para muchos. Humberto Eco, el semiólogo italiano, mundialmente conocido por sus novelas y ensayos, señaló hace algún tiempo que las diferencias de clases sociales en el futuro no estarán amparadas en los niveles de renta, sino en la capacidad de acceder a la información. Se trata, por lo tanto, de evitar la brecha digital y de garantizar la igualdad de oportunidades en la sociedad de la información. También los individuos estamos, hoy más que nunca, impelidos a iniciar ese vigente e ineludible proceso de alfabetización digital, al igual que las empresas y las administraciones han de adaptarse a los continuos cambios propiciados por este fenómeno. El día de internet del próximo año, la red ya no será la misma, seguro. Habrá crecido en servicios, usuarios, seguridad y habrá propiciado más novedades en la forma de entender negocios o las relaciones humanas, de trabajo e, incluso, de poder. Y el mundo será aún más pequeño. usuarios que la televisión tenía tras casi medio siglo de su aparición. En España, el uso de internet tanto en el trabajo como en el hogar se ha ido incrementando significativamente a lo largo de estos últimos años. Calcula el INE que el pasado año aproximadamente el 40 por ciento de los hogares españoles disponían de conexión. Un aumento significativo con respecto a las cifras de dos años atrás, cuando tan sólo estaba conectados el 17 por ciento. El despliegue de internet en el ámbito doméstico se está realizando a un ritmo muy fuerte, superior al experimentado en el resto de países europeos, aunque lo cierto es que en términos absolutos nos falta aún camino por recorrer para alcanzar a los primeros de la lista, liderada por Dinamarca, Alemania y el Reino Unido. Lo cierto es que hay mucho en PALABRAS CRUZADAS ¿Saldrá bien parado Zapatero de la crisis del Estatuto? PELOS EN LA GATERA REO- -a veces confundimos los deseos con la realidad- -que el presidente Zapatero va a superar el follón monumental en el que nos han metido él y Maragall, Maragall y él, tanto monta, monta tanto. Según con quién hables, te cuenta la historia en función de lo que le conviene. Pero se dejará infinidad de pelos en la gatera; de ésta no sale el presidente bien parado. Espero que cuente con el apoyo del PP para salir del brete, porque desde luego no llegan sus votos y los de sus socios del tripartito para dar la vuelta al Estatuto y convertirlo en un texto constitucional. Como espero también que en el PP prime más la voluntad de defender la Constitución que de hacer tremendismo, no está el horno coPILAR mo para jugar a darle un mandoble a ZapaCERNUDA tero, aunque se lo merecería por su tibieza ante una cuestión fundamental como es la política territorial. Al final, sólo nos quedan dos escenarios: o los nacionalistas retiran el texto, o Zapatero consigue ponerlo limpio como una patena con ayuda de personas ajenas a su partido. En cualquiera de los dos casos, el presidente saldrá quemado: ha puesto más interés en defender su palabra- aprobaré lo que apruebe el Parlamento catalán -que en defender los intereses de todos los españoles, ha dado vaivenes clamorosos... y además tengo para mí que su encuentro con Artur Mas fue vital para promover un Estatuto que agonizaba. HAY ARREGLO, SI SE QUIERE AMOS por pasos: el Estatut, una vez que se asume que hay más de medio centenar de artículos afectados de la gripe inconstitucional, y por tanto a retocar, puede superar la prueba. Ya dijimos que lo que nos iban a enviar desde el Parlament era un bodrio y que iba a sufrir una dura criba. Ahora, a Zapatero y sus muchachos no les queda otro remedio que limpiar, fijar y dar esplendor en la tramitación parlamentaria a un texto que de esplendoroso tiene poco. Y buscar, claro, un culpable, que ya está señalado: Pasqual Maragall. Para mí, que al fantasma del Palau de la Generalitat le queda poco. Y, entonces, nuevas cartas y a barajar. Hombre, también es cierto que, diga FERNANDO lo que diga la dirección del PSOE, aquí JÁUREGUI muchos se han dejado plumas: el propio ZP, que apoyó las maragalladas hasta el último instante; el PSOE, que no se definió hasta ahora... Y, sobre todo, las relaciones entre Cataluña y el resto de España, que han salido tocadas con todo este follón gratuito. ¿Es este el canto del cisne de Zapatero? No. El presidente sale tocado de un asunto en el que no tenía por qué haberse metido- -le salió bien, hasta ahora, lo del País Vasco; pero esto es harina de muy otro costal- pero, si quiere, irá remendando los rotos que provocó él mismo, porque la memoria de la opinión pública es frágil. Si quiere, claro. C V ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate L personaje prometía desde que conocimos las sintonías de sus teléfonos móviles: Els Segadors y la película Braveheart. Es difícil conseguir en un solo gesto tan atinada y precisa presentación pública: el nacionalismo catalán más esencialista aderezado por el amor a las superproducciones; una delirante mixtura de la excepción cultural y la colonización cinematográfica americana; la historia y la ficción envueltas en el mismo celofán reivindicativo. Todo un paquete. Se trataba de levantar la bandera de las naciones oprimidas- -Cataluña o Escocia- aunque fuera con algo tan poco solemne y escasamente épico como la musiquilla de los móviles. Puestos a escoCARMEN ger entre la noble causa y MARTÍNEZ la prescindible polifonía, CASTRO por supuesto que la causa siempre será lo primero, aunque la renuncia a la estética acabe convirtiéndose en una peligrosa costumbre. Con el tiempo vimos que la pasión por Braveheart derivó en un particular modelo de conducta En la película, Mel Gibson enseñaba su mugriento, aunque siempre vistoso trasero a las odiosas tropas inglesas y nuestro héroe acabó enseñando sus paños menores a los usuarios del puente aéreo y a los agentes de la Guardia Civil destacados en el aeropuerto. Lo que va del culo al aire alcalzoncillo de marca es aproximadamente el mismo trecho que va de la Escocia medieval a la Cataluña de hoy, una insignificancia cuando se vive exclusivamente de símbolos. A falta de mayores fanfarrias, Laporta llegó a la presidencia del Barça precedido por las sintonías de sus móviles. Dos teléfonos acarreaba por aquel entonces el flamante presidente blaugrana. Ahora podemos intuir la razón de tan extraño comportamiento: uno lo debía tener destinado a las comunicaciones con su cuñado, tan políticamente incorrecto. La cuestión estriba en determinar cuál de los sonidos anunciaba la llamada del miembro del Patronato de la Fundación Francisco Franco. ¿La del héroe escocés o la del himno catalán? Cualquiera de las dos opciones resulta profundamente inadecuada para el catalanismo militante y expansionista de nuestro protagonista. Tal vez solventó las dudas éticas castigando a su cuñado sin musiquilla. Su llamada sólo se haría notar por una vibración humilde y vergonzante, como la que se está aplicando a buena parte de la sociedad catalana, cuya voz se ha reducido a un murmullo de desaprobación, un runrún de inquietud ante el cúmulo de despropósitos en que se han embarcado sus elites políticas y mediáticas. Este Barçade Laporta- -Joan elConquistador, según ocurrencia genial de Carlos Herrera- -se está quedando en mucho menos que un club. Su espléndida masa social esrehén delosdeliriospolíticos deun personaje atrabiliario que en público defiende el pancatalanismo y en privado promociona asucuñado franquista, laversión ennegativo de William Wallace: ni corazón, ni heroísmo. No es el único, pero sí el más osado.