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6 Opinión MARTES 25 10 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JAVIER CREMADES. PRESIDENTE DEL OBSERVATORIO DEL NOTARIADO PARA LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN DOS MANERAS SEPARATISTAS UISIERA solicitar de todos los espontáneos que saturan la memoria de mi viejo ordenador con mensajes claramente anticatalanes que cesen en tan contumaz tarea. Especialmente dirijo este ruego a los comunicantes especializados en el boicot económico que, en un disparate similar, aunque de signo contrario, quieren combatir el nou Estatut predicando que dejemos de consumir productos catalanes. Es, como de costumbre, confundir el culo con las témporas y, según marca el péndulo histórico de la vida española, combatir un reprobable exceso separatista, como el que empuja el tripartito que gobierna en Cataluña, con otro equivalente M. MARTÍN e igualmente condenaFERRAND ble: el intento de que el todo se distancie de una de sus partes. Nos está haciendo mucha falta, ahora que el temor a una pandemia corre de boca en boca, una epidemia de sentido común: algún agente que modere los ánimos y le reste saña a una convivencia que, de no haberla observado en el paso de los siglos, podría parecernos hoy imposible. Gentes como los que lideran ERC pretenden separarse de España y, salvo en el engañoso método que emplean, están en su derecho; pero, todos cuantos me invitan a cambiar de banco, de vinos, de postres, de agua mineral o de sopicaldo ¿quieren que nos separemos de Cataluña? Ya sabíamos que la memoria española funciona mejor para agravio que para gratitud; pero, ¿tanto? Coincide el caso con la campaña iniciada por el PP contra la reforma del Estatuto catalán, en la que se reclama el derecho de todos los españoles a decidir sobre el asunto. Es una ingenua manera de repetir lo obvio, pero, como muestra de la interesada bipolaridad que tanto resquebraja nuestra convivencia, Diego López Garrido, secretario general del grupo parlamentario socialista en el Congreso, se ha apresurado a decir que la campaña es una ruptura del espíritu constitucional. Sólo desde el desvarío en el que se ha instalado José Luis Rodríguez Zapatero, sea por gozo o por necesidad, puede decirse algo tan peregrino como que predicar la Constitución sea romperla. Así las cosas, Zapatero pasa a la ofensiva con los informes de cuatro catedráticos de Derecho Constitucional bajo el brazo, como si le hubiera salido un golondrino. Él sabrá lo que busca, aparte de sostenerse en La Moncloa; pero lo que empieza a estar muy claro es lo que está encontrando. Por el momento, una innecesaria desconfianza entre Cataluña, el territorio del tripartito soberanista que le sostiene en el Congreso, y el resto de España, de donde obtiene unos cuantos millones de votos. Compatibilizar los dos amores a la vez puede tener graves consecuencias personales y, en el supuesto que se lo pueda permitir como jefe del Gobierno de todos los españoles, va a alcanzar la ruina de quienes votan a los que le sostienen. Desagradecido. Q DE LA GUERRA FRÍA A INTERNET Cuando se celebra el Día Mundial de Internet, el autor cree que nuestro desarrollo y, en definitiva, buena parte de nuestro bienestar futuro depende en buena medida de la capacidad que consigamos desplegar en el terreno de las nuevas tecnologías, entre las que se encuentra internet H OY se celebra en toda España el día de Internet. No se cumple ninguna efeméride relativa a este revolucionario medio de comunicación, se trata sencillamente de una fecha escogida al azar, pues realmente internet no tiene un día concreto de nacimiento, sino que ha sido y es el resultado de diversas etapas de innovación. Lo importante, como señalan los organizadores del evento, es que todos nos sintamos hoy conectados a esa red que da libertad (tomo el concepto del estupendo título de un libro de Riechmann y Fernández Buey) y que, al menos por un día, seamos conscientes del potencial que supone este invento. Un invento que a pesar de tratarse de algo muy moderno y muy siglo XXI, sorprendentemente, tiene sus orígenes a finales de la década de los cincuenta de la centuria pasada, cuando, en plena Guerra Fría, los militares norteamericanos sintieron la necesidad de asegurar su sistema de comunicaciones ante un eventual ataque nuclear. Dispusieron para ello la creación de una agencia de investigación (conocida por las siglas en inglés ARPA) encargada de desarrollar una tecnología que permitiera conectar entre sí a los diversos centros de información a través de una red que pudiera mantener la comunicación aun en el caso de destrucción de parte de ella. Los frutos de la investigación fueron aprovechados muy pronto en el ámbito académico, donde el proyecto continúo avanzando paulatinamente, hasta que, en 1969, investigadores de varias universidades estadounidenses consiguieron la primera comunicación entre ordenadores situados entre sí a cientos de kilómetros. Tras este éxito inicial continuaron añadiéndose al desarrollo de la recién nacida red más centros de investigación, que fueron aportando su granito de arena mediante nuevas inven- ciones. Una de las contribuciones más significativas, dado el uso que todos hacemos de ella, fue la de Ray Tomsilon, cuando en 1972 pone en práctica con éxito el primer programa de correo electrónico, escogiendo el popular símbolo como parte de la dirección electrónica. Paulatinamente, la red y el número de usuarios, dentro y fuera de los Estados Unidos, fue creciendo a la par que su utilidad, rapidez y volumen de información incorporada (se calcula que en 1989 el número de ordenadores conectados a la red era de 160.000) El fabuloso invento, al que inicialmente se le asignaron diversos nombres, recibió su bautismo definitivo en 1983 cuando, ante el crecimiento exponencial de los usuarios, resultó imprescindible crear un protocolo específico que permitiera homogenizar las comunicaciones, es decir, el Internet Protocol. La popularización de internet, más allá de los ámbitos académicos y militares, llega ya casi expirando el siglo, cuando Berners Lee concibe el lenguaje y presentación que hoy reconocemos habitualmente cuando navegamos por la red. Para la mayoría, nombres como Licklider, Paul Baran, Leonard Kleinrock, Davies, Wesly Clark o los citados Ray Tomsilon y Berners Lee son totalmente desconocidos y sin embargo, gracias a ellos y a otros muchos que contribuyen al crecimiento de la criatura, disfrutamos de los encantos, que son muchos, de esta nueva era. Más de 400 millones de personas utilizan habitualmente internet a nivel mundial, trasformando de esta manera aquel instrumento que surgió para bellum en uno de los más eficaces medios de comunicación con demostrada utilidad y eficacia para los más diversos fines. Sorprende saber que internet logró en apenas tres años el mismo número de