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94 Deportes TENIS MASTERS SERIES DE MADRID LUNES 24 10 2005 ABC Manolo Santana sigue siendo un tipo con mucha suerte D. PÉREZ MADRID. Que Manolo Santana es un hombre tocado por la varita de la fortuna no es ningún secreto. Él mismo decidió titular su autobiografía con una frase tan sugerente como: Un tipo con suerte Santana tiene una flor tan grande como la del famoso Miguel Muñoz. La de la leyenda viva del tenis español es mucho más fresca y duradera. Lleva cuatro años sin marchitarse. El torneo que dirige es uno de los mejores organizados del mundo. Fuera de los cuatro Grand Slam es difícil encontrar alguno que le supere. En Europa es, tras Wimbledon y Roland Garros, el que más aficionados congrega. Se propuso Santana convertirlo en un fenómeno social madrileño a la altura de la Feria de San Isidro y lo ha conseguido con creces. Pero para alcanzar tales cotas de popularidad en una ciudad sin tradición tenística y en la que la oferta de ocio es descomunal hay que tener mucha buena suerte. La mayor, que cada final que se dispute sea más interesante y mejor que la anterior. Este es un factor que no depende ni del trabajo bien hecho, ni del esfuerzo, ni del marketing. La Infanta Elena disfrutó de la victoria de Rafael Nadal. Sin embargo, su hija Victoria no pareció pasarlo muy bien las casi cuatro horas de partido y sólo se sentó cuando lo hizo en las rodillas de su madre Ha llegado la ceja de Nadal TEXTO ROSA BELMONTE FOTOS ÁNGEL DE ANTONIO Igual que después de ver una película de chinos una sale dando patadas, después de ver a Nadal sale dando raquetazos. O haciéndose el propósito de darlos mañana después de quitar las tela- rañas al instrumento. Habrá quien se pregunte que por qué se habla tanto de Nadal, como si no hubiera nadie más en el torneo. Pues no vamos a hablar de Ljubicic, ese jugador con falta de Manuel Santana le indica a Nadal que no llegará al comienzo del Madrid- Valencia Cuatro supercampeones Y hay muy pocos torneos en el mundo que ofrezcan una lista de campeones similar a la del Masters Series madrileño: Agassi, Ferrero, Safin y Nadal. ¡Toma ya! Suena de maravilla la relación de ganadores, pero aún mejor si se recuerdan los avatares que han acompañado al torneo. En cada edición, la nómina de abandonos de nombres ilustres ha ido en alarmante aumento. La ATP debería empezar a hacer algo para obligar a sus estrellas a que no se den baja sin causas bien justificadas. Los torneos tendrían que exigir seguros de participación. Pero esa es otra historia. La que nos interesa se refiere a la buena estrella de Santana. Este año, segundo consecutivo, decidió no venir Roger Federer (dice que va con muletas) el número uno del planeta y a él se añadieron Marat Safin, Andre Agassi y Lleyton Hewitt. Cuatro de las mega estrellas del momento. Cuatro que seguro que jugarán en París y en Shangai. Cuatro ausencias capaces de hundir al torneo más consolidado, y el de Madrid sólo lleva cuatro ediciones. Pero encima, Andy Roddick cayó a las primeras, como Juan Carlos Ferrero y Carlos Moyá. Y para remate, Rafael Nadal se lesionó. Pasó tres días deshojando la margarita. Y, pese a tanto contratiempo, el Masters Series vuelve no sólo a salvarse, sino a triunfar de forma incontestable. Los Duques de Lugo, junto al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón Los familiares de Rafael Nadal vieron nerviosos el partido en uno de los palcos una ortodoncia cuyo nombre resulta impronunciable. El mallorquín remonta el partido y al final no se pone a vomitar, como Iván Lendl en Roland Garros en el 84, cuando ganó a McEnroe después de ir dos sets abajo; Nadal hace la hazaña y encima se queda en la pista haciéndose fotos con todo el mundo, incluidas las recogepelotas. Y era su primera vez remontando, según reconoció más tarde a la vez que subía la ceja izquierda. Hubo un tiempo en que la de Víctor Mature era la ceja ascendente más conocida. Pero ha llegado la de Nadal. No todos los que estaban en la pista apreciaron en su justa medida la nadalada A Victoria no parece gustarle mucho el tenis. Victoria es la hija de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. La familia al completo acudió a la final del Masters Series. Antes del partido pasaron a saludar a Nadal. Luego, Doña Elena y su marido se sentaron junto a Alberto Ruiz Gallardón y Jaume Matas. Los niños, un poco más allá. Felipe, muy formal (vaya, cría fama) Victoria, mucho más inquieta. Ni su famoso calcetín (que esta vez era de rayas) la mantenía calmada y sentada. Al final del segundo set (cuando Ljubicic parecía que iba a ganar) la Infanta Elena fue a sentarse con ellos. Tres juegos después pareció conformarlos y se volvió a su sitio, donde saltaría de alegría con los puntos ganadores de Nadal. Más tarde se acercó a los niños su padre, que se acomodó en la escalera. Victoria y Felipe se escaparon del palco y se fueron con él. Aunque eran momentos de la remontada de Rafa Nadal (el 4- 2 del tercer set) la atracción de esa esquina era la tierna escena de Jaime de Marichalar con sus hijos. La gente fotografiaba muy discretamente el cuadro familiar. No sé si también las muchas pulseras que lleva Marichalar en la mano derecha. Más tarde, el marido de la Infanta Elena volvería a su localidad. Y allí disfrutaron ambos, como todo el Madrid Arena, de la victoria de Super Rafa. Entre el gentío, el diseñador Roberto Torretta y la modelo Nieves Álvarez, así como Antonio Garrigues Walker o Baptista, el jugador del Madrid. Rafa Nadal, un tipo que saca como Venus Williams, ganó a un cañonero que con sus aces hacía saltar en pedazos las flores del fondo de la pista a 224 kilómetros por hora. Y eso después de que la bola diera un bote. Hubo quien después de un saque directo gritó: Más despacio La respuesta de Iván Ljubicic fue otro ace a 223 kilómetros por hora. Habría que poner a los tenistas un carnet por puntos. Al final, todo el mundo contento (bueno, el que perdió no) La única que lloraba por los pasillos era Victoria.