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ABC LUNES 24 10 2005 Espectáculos 55 CLÁSICA Ciclo de la Orcam Obras de F. A. Barbieri, J. García Román, M. Ravel y J. Boismortier. Intérpretes: Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Director: José Ramón Encinar. Solistas: F. Cobo, M. Mediano, M. Lario, V. Marchante, F. Rubio y E. Martínez. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Fecha. 21- X TOROS LAS VENTAS Sólo Lázaro se salvó en el deslucido fin de temporada Monumental de las Ventas. Domingo, 23 de octubre de 2005. Menos de un cuarto de entrada. Novillos de Ángel Sánchez y Sánchez y uno de Hato Blanco (2 flojos y sosos; el 3 con muy buen son. Emilio de Justo, de celeste y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio) En el cuarto, pinchazo y estocada (silencio) Jesús Garcés, de grana y oro. Estocada. Aviso (silencio) En el quinto, metisaca, pinchazo, media, estocada y descabello. Aviso (silencio) José María Lázaro, de gris perla y oro. Estocada (petición con ovación) En el sexto, media y descabello (ovación) MÚSICAS PARA DON QUIJOTE ANTONIO IGLESIAS U n repaso a los Quijotes musicales que, por abundantes, es siempre preciso reducir (recordaré, una vez más, la importantísima catalogación realizada por Víctor Espinós y su hija Juana, bajo auspicios municipales) será por siempre bien recibido y mercedor de entusiasmada felicitación; en este caso a la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid y a la inquietud de su titular, José Ramón Encinar. Ellos traducirían con el tenor vizcaíno Fernando Cobo, perfectamente inmerso por voz y carácter, el Don Quijote que el gran Fransisco Asenjo Barbieri estrenó en 1861, respirando magníficos aires de excelente zarzuela. En la primera parte de la interesante sesión admiraríamos al granadino José García Román, por su obra para cuerda La resurrección de Don Quijote suerte de exhaustivo estudio de la nota o dibujo- pedal en algo más de su cuarto de duración, revelador de su evidente conocimiento de los recursos de la cuerda; tango en Barbieri como en García Román, Encinar y los profesores de la Orcam acertarían plenamente, con impecables interpretaciones. Ya en la segunda parte del tan importante programa escucharíamos al tenor barcelonés Enric Martínez- Castignani, en una versión de Don Quichotte à Dulcinée capaz de comunicarnos el sutil encanto de los pentragramas de Maurice Ravel, que volvía su mirada a España rozando, si se quiere, la españolada Por último, Joseph Boismortier, apenas conocido compositor francés dieciochesco que, en la selección que se escuchó de su óperaballet Don Quichotte chez la Duchese (su obertura y chacona, además de una docena de escenas) muestra un admirable dominio del barroco, hasta con notables anticipaciones en el procedimiento, el todo culminante en el final del coro, Japoneses y japonesas En varios momentos intervendrían con bien timbradas voces y acertados caracteres, las sopranos madrileñas Mercedes Lario y Victoria Marchante Altisidora y Una doncella los tenores Miguel Mediano y Ángel Sáiz Don Quijote y Sancho Panza y el bajo Fernando Rubio Merlín El coro, bien preparado por su titular, Jordi Casas, cerraría en triunfo la excelente jornada cervantina. Una escena de El retablo de Maese Pedro JESÚS ALCÁNTARA El retablo de Maese Pedro del Teatro de la Zarzuela seduce a Guanajuato El programa sobre el Quijote y el Ballet de Cristina Hoyos cerraron la presencia española en el Festival Cervantino b Gran acogida del público al programa doble del Teatro de la Zarzuela, en el que Lorenzo Ramos dirigió a la Orquesta Sinfónica de Guanajuato desde el foso SUSANA GAVIÑA ENVIADA ESPECIAL GUANAJUATO (MÉXICO) Ayer se clausuró la XXXIII edición del Festival Internacional Cervantino, en la que han participado más de 3.200 artistas procedentes de 34 países. España, junto con Japón y la región de Yucatán- -castigada en estos momentos por el huracán Wilma -partían en esta convocatoria como países invitados. Después de la cálida acogida el fin de semana anterior a la Orquesta Nacional de España, y el miércoles al guitarrista Vicente Amigo, el jueves se estrenó en el Auditorio del Estado, construido en 1991 y con capacidad para casi 1.700 personas, el programa doble realizado en conmemoración del IV Centenario de la Publicación del Quijote por el Teatro de la Zarzuela: La venta de Don Quijote de Chapí, y El retablo de Maese Pedro de Falla. Programa que ya se pudo ver en Madrid. Si bien la primera parte no consiguió cautivar al público, sí lo hizo la segunda, que logró sorprender y hacer reír a una sala- -con el 90 por ciento de las localidades vendidas- -gracias a la puesta en escena de Luis Olmos, en la que los actores actuaban como marionetas gracias a la magnífica coreografía de Fuensanta Morales. Enrique Baquerizo volvió a meterse en el papel del Hidalgo, mientras que Flavio Oliver repetía como el Trujamán, aunque con algún problema añadido, pues entre escena y escena, y debido a la altura de la ciudad, tenía que proveerse de oxígeno para poder cantar. En el foso, Lorenzo Ramos dirigió a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, formada por 50 músicos, y que ha acompañado al Teatro de la Zarzuela en su gira también por la ciudad de Guadalajara. El director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, José Antonio Campos, confesaba tras el estreno sentirse feliz ante la buena acogida del espectáculo. Ha sido muy emocionante y una prueba más de lo que pasa cuando vas con la zarzuela Sobre el programa, afirmó que se trataba de teatro popular y directo y la gente lo entiende de otra manera porque es menos pedante y calificó la obra de Manuel de Falla como la más moderna del teatro lírico español Una escuela de flamenco El flamenco también puso broche final a la presencia española en el Festival con el Ballet Flamenco de Andalucía de Cristia Hoyos y su espectáculo Viaje al Sur que puso al público, que llenaba el Teatro Juárez, en pie. Del blanco al rojo, pasando por el negro, la compañía andaluza ofreció unas coreografías donde sin pasarnos de modernos seguimos presentado la esencia del flamenco según palabras de su directora. Con todo el papel vendido el viernes y el sábado, el flamenco ha robado el corazón de esta ciudad, que espera poder tener en el futuro su propio Festival de Flamenco. El director del Cervantino, Ramiro Osorio, gran apasionado del género, confesaba a ABC su deseo de crear también una escuela de flamenco en Guanajuato. JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. Deslucido fin en una temporada muy pobre en resultados artísticos y más pobre aún en la afluencia de público a la plaza fuera de las fechas de los abonos tradicionales. En el festejo que nos ocupa fue José María Lázaro el que se llevó el gato al agua. Veroniqueó bien al tercero, colocó bien al novillo en el caballo con una larga afarolada y, luego, replicó a un destacado quite de su compañero Emilio de Justo. Tras probarlo, Lázaro ejecutó una buena tanda de derechazos, que mejoró en la segunda, rematada con un excelente pase de pecho. Por el contrario, tardó en acoplarse por el zurdo y volvió al otro pitón con ligazón y temple, con un toreo curvo y en ocho. Debió de dar la vuelta al ruedo, pero, como de costumbre, el público no insistió. El sexto se llevó por delante al peón Miguel Ángel Sierra. Después Otero chico se lució al banderillear y saludó en unión de otro Otero: José. Luego, Lázaro lo llevó bien con la muleta e intentó siempre rematar los muletazos detrás. Lo que pasa es que alargó demasiado, cuando era difícil sacar frutos. Flojeó el que abrió plaza en las entonadas verónicas de Emilio de Justo. Lo mejor, las dos medias de cierre. La falta de fortaleza de la res hizo que la mínima brillantez fuera imposible de tener en cuenta, a pesar de que, sobre todo con la izquierda, portara el extremeño buenas maneras, pero no podía existir el menor engranaje. Nada hizo con el percal Emilio en el cuarto. Trabajo voluntarioso con las dos manos en un largo metraje y sin decir esta vez mucho. Jesús Garcés no encajó el genio de su primer astado, que tampoco poseía mucha fuerza. Luego apuntó cosas en un quite, manteniéndose simplemente discreto al torear con la derecha. Algún natural tuvo buen corte, pero siempre en tono individual, sin enlazar los pases seguidos. Labor ardua y, también, excesiva de tiempo. El quinto se movió en un principio. Destacó un quite de José María Lázaro. El diestro de turno, Jesús Garcés, se peleó con el rival en un trasteo interminable en el que prevaleció su hacer derechista.