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ABC LUNES 24 10 2005 Sociedad 51 Medio Ambiente Los europeos, contaminados por una amalgama de productos químicos tóxicos Detectan hasta 73 sustancias peligrosas presentes en la sangre LAURA VILLENA. SERVICIO ESPECIAL BRUSELAS. Ordenadores, secadores, televisiones, sartenes antiadherentes, biberones, prendas de ropa, alfombras o cosméticos, contienen sustancias químicas como retardantes de fuego, compuestos químicos perfluorados, pesticidas, antibacterias y almizcles sintéticos, que se concentran sobre todo en la sangre de los más jóvenes y de las personas mayores. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) ha analizado tres generaciones de trece familias europeas, para detectar la presencia de 107 productos químicos en nuestro organismo y ha confirmado la presencia de 73 de ellos. Los niños están a menudo más contaminados que sus padres. De las tres generaciones testadas, los abuelos son los que contienen un mayor número de productos químicos en la sangre, elevándose a 63 sustancias, seguidos de los más jóvenes que, con 59 productos químicos presentes en su sangre, superan la contaminación sanguínea de sus progenitores. peo, ministros de la UE, científicos y celebridades. Dos años después los resultados se confirmaron. Somos cobayas involuntarios de una experiencia desprovista de cualquier control afirma Kart Wagner, director de la campaña de WWF en Europa. La mayoría de los productos detectados fueron prohibidos hace años por la UE, pero continúan siendo una de las mayores amenazas para el hombre y para la fauna salvaje. Es el caso del DDT, un insecticida altamente persistente en organismos vivos y en el medio ambiente, y del PCB, bioacumulable y con claros efectos negativos en el desarrollo neurológico. Una de las sustancias con mayor presencia en la sangre es el retardante de fuego TBBP- A, utilizado en secadores, microondas, televisiones, tapicerías o prendas de ropa. Se trata de un químico que a priori puede resultar ventajoso por su capacidad para retrasar la propagación de fuego, pero que podría causar trastornos hormonales a largo plazo. Lo mismo ocurre con las grandes concentraciones de Bisphenol A en niños, que tiene un efecto imitador de hormonas y que está presente en ciertos envases de botellas de plástico y en las cajas de CD. En la mayoría de los casos, estos productos podrían ser sustituidos por otros con menor impacto, pero ello requeriría profundas investigaciones y análisis que la industria química y de otros sectores que hacen uso de esas sustancias no están dispuestos a pagar. Observación a largo plazo Una de las participantes en el análisis, Marie- Christine, madre de familia belga, asegura haberse quedado atónita con los resultados del estudio y advierte de la falta de conocimiento sobre los riesgos potenciales de los productos que utilizamos a diario Y es que el impacto de las sustancias químicas en la salud y en el medio ambiente sólo puede ser observado a largo plazo, lo que hace que todavía hoy exista un gran desconocimiento de su verdadero efecto. De ahí también que su regulación y control sean precarios. El mismo experimento ya se hizo en 2003 con miembros del Parlamento euro- Un mayor control cerraría empresas En noviembre se votará en el Parlamento europeo la propuesta legislativa REACH (registro, evaluación, y autorización de químicos en sus siglas en inglés) que podría marcar el paso de los sectores industriales que basan su producción en el uso de sustancias químicas. Una ley estricta afectaría a empresarios de la industria química, que afirman que los productos son seguros y que las cantidades de sustancias utilizadas no son excesivamente elevadas. Denuncian que una excesiva regulación acabaría por cerrar cientos de pequeñas empresas, que no podrán afrontar los gastos de investigación y se perderá empleo. Bruselas afirma que el gasto podría ser asumido y acabaría con 2.000 casos de cáncer anuales.