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ABC LUNES 24 10 2005 Internacional 27 Las últimas plazas del reciente Informe sobre Desarrollo Humano están ocupadas por Níger, Sierra Leona, Burkina Faso, Mali y Chad depositados en el Riggs, el mismo banco estadounidense en el que Pinochet guardaba las mordidas por favorecer los negocios de empreas de armas británicas con el Ejército chileno, A AMBOS LADOS DEL MURO GONZALO SÁNCHEZ- TERÁN H Somalia, país fantasma Mientras Somalia sigue siendo un país fantasma- -la antigua Somalilandia, que ocupa al noroeste la huella de la antigua Somalilandia británica, hace como si fuera un Estado legítimo- Costa de Marfil, una democracia admirada, acentúa su guerra y desguace interno. Las elecciones previstas para el 30 de octubre eran un imposible. Sobre el cadáver de la Organización para la Unidad Africana, donde hubo un tiempo en que su baraja de jefes eran militares que se habían aupado al poder a golpe de sable, su heredera, la Unión Africana, ha mostrado que tiene voluntad de ser un actor político. Salió con bien de la prueba del fraude de Togo, donde tras la muerte del dictador decano del continente, Gnassingbé Eyadema, su hijo se quiso apropiar del cetro. Tuvo que convocar elecciones, que ganó, pero sin respetar un mínimo tablero democrático, de ahí que hayan sido impugnadas por una Unión Africana. La muerte de John Garang, el líder del principal grupo guerrillero que combatía al régimen sudanés, tras haber firmado la paz con Jartum, no ha hecho descarrilar el proceso de paz: la autonomía del sur se mantiene y el gobierno de coalición en la capital también, aunque no se apaga el genocidio en la provincia oriental de Darfur, donde las milicias islamistas de los janjaweed han intentado limpiar la zona rica en petróleo, un oro que ha traído más penurias que alegrías a buena parte de África. El ejemplo máximo de riqueza maldita es el de la República Democrática de Congo, la antigua finca del rey Leopoldo II de Bélgica, un formidable campo de concentración y exterminio, que no ha vivido un momento de tranquilidad desde la independencia: liquidado Patrice Lumumba por una entente de agentes belgas, la CIA y los independentistas katangueños, tras décadas de saqueo de Mobutu, la llegada de Laurent Kabila impulsado desde Ruanda abrió falsas esperanzas. Su hijo Joseph Kabila ha prometido unas elecciones que de momento están en el alero, con un censo que parece imposible de completar, corrupción a espuertas y turbión étnico al este, donde siguen actuando tropas ruandesas contra las milicias hutus a las que el régimen de Kigali acusa de ser antiguos genocidas. Ruanda, recalca Mundo Negro ha aprovechado para extraer oro, coltán y otros minerales altamente cotizados. Aunque las tropas angoleñas y zimbabuas que ayudaron a Kinshasa frente a los antiguos aliados ruandeses y ace meses que volví a Europa. Dejé una Guinea hundiéndose en el barro bajo la bota de su decrépito dictador, una Liberia lamiéndose las heridas del horror y juntando las ruinas para hacer cimientos, y una Costa de Marfil degollada, infectada de corruptos y corruptores que administran odios, creencias y pobreza. Y esto es África: paces olvidadas que llevan el sufrimiento con silenciador, como Níger, Malawi, Kenia; tierras que se ponen en pie tras décadas de violencia buscando respiraderos ante la indiferencia del mun- do, como la República Centroafricana, Burundi, Sierra Leona; y países soldados a la guerra, metidos en el doble fondo del olvido, despeñándose sin hacer ruido, como el CongoKinshasha, Somalia, Sudán. Y llegué aquí, a la tierra prometida, con sus calles limpias, sus hospitales y sus supermercados. Pero no tengo la sensación de haber alcanzado el cielo, ni de haber abandonado el infierno. No creo que los occidentales, la gente que conozco, las personas a las que veo en el metro, por la calle, sean más felices que los africanos. No lo creo. Desde luego la mayoría de los africanos son más desgraciados: padecen hambre, privaciones y un futuro que les habla siempre con acento extranjero. Mas qué diferentes son las palabras desgracia e infelicidad: en los años que pasé en Áfri- ca no vi soledad, aislamiento, o esa insatisfacción de la opulencia que aquí hueles, sientes, miras a tu alrededor como una burka en las almas. Y ellos se aplastan contra nuestras fronteras buscando rendijas por donde se entrevea el mañana, humanamente persiguiendo el verbo tener. Pero a veces me pregunto por qué miles, millones de personas no cruzan el estrecho en embarcaciones desde el Norte hacia el Sur, requiriendo a gritos esos pedazos del verbo ser que se nos han caído por el camino. Sin embargo levantamos cercas con alambres de espino como todos los pueblos que tienen miedo, cercas que, como las todos los pueblos que levantaron murallas, China, Rusia, no servirán para nada. Y lo más triste es que ellos y nosotros, cada uno a un lado del muro, nos quedamos fuera. crática de Congo no han merecido apenas comentarios. Ha sido una guerra opaca. Como toda África, permanece al margen de las grandes antenas A la cola del desarrollo Las cinco últimas plazas del reciente Informe sobre Desarrollo Humano están ocupadas por Níger, Sierra Leona, Burkina Faso, Mali y Chad. Buena parte de los subsaharianos que se agolpan contra las alambradas de Ceuta y Melilla proceden de esos países. La sequía y las plagas de langosta han diezmado cosechas y medios de vida de campesinos y nómadas de la franja meridional del Sáhara. Para Gonzalo Fanjul, coordinador de investigación de Intermón Oxfam, sólo se puede entender lo que ocurre en las alambradas tratando de ponerse en su lugar, un lugar de absoluta desesperación En su análisis, la competencia desleal de productos manufacturados, los programas de ajuste estructural que siguen imponiendo el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y sobre todo las subvenciones agrícolas de EE UU y la Unión Europea han hundido la economía de muchos africanos. Los 4.000 millones de dólares que Washington emplea en abaratar el algodón que cultivan grandes corporaciones agropecuarias ha condenado a campesinos de Mali, Chad, Burkina Faso y Benín: 250.000 familias han engrosado la legión de la miseria, y eso a pesar de que su algodón es de mucha mayor calidad. Algo semejante ocurre con la producción de azúcar de Malaui, Mozambique, Suráfrica y Zambia, que no puede competir contra el azúcar subvencionado de la UE, que destina casi un 50 por ciento de su presupuesto a proteger el paquete agrícola (fuente de votos cautiva, sobre todo en Francia) Para Fanjul, el discurso del libre mercado del que alardean Washington y Bruselas encierra un enorme cinismo impide que África salga de la postración y dependa de una ayuda humanitaria que perpetúa el colonialismo. Si África incrementara sus exportaciones en un 1 por ciento anual, ingresaría 70.000 millones de dólares, una cifra equivalente a cinco veces toda la ayuda externa que recibe Aunque el petróleo ha situado a Guinea Ecuatorial a la cabeza del PNB africano, el dictador Obiang no ha dado ni un paso hacia la democracia Los 4.000 millones de dólares de las subvenciones de Washington a su algodón han condenado a la miseria a campesinos de Mali, Chad, Burkina Faso y Benín ugandeses ya han abandonado la República Democrática de Congo, generales- títeres de Robert Mugabe, el presidente de Zimbabue, continúan explotando minas congoleñas, y empresas extractoras occidentales se siguen aprovechando de la corrupción y el desorden político para seguir enriqueciéndose. Para González Calvo es inexplicable el comportamiento de Mugabe, que ha tirado por la borda su prestigio como líder independentista. No sólo ha sojuzgado a la oposición sino convertido a uno de los graneros de África en tierra sin pan tras expropiar a los campesinos blancos y entregar las fincas a su entorno corrupto. Al redactor jefe de Mundo Negro le escuece que mientras las imágenes de la sangre en las alambradas de Ceuta y Melilla han estremecido a España y Europa, los casi cuatro millones de muertos en la última década en la República Demo-