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ABC LUNES 24 10 2005 Nacional 19 Los datos oficiales dicen que sólo reincide un 4 por ciento Montserrat García es subdirectora general de Programas de Rehabilitación y Sanidad de la Generalitat de Cataluña. Explica que los presos que cumplen condena por delitos sexuales tiene la posibilidad de recibir un tratamiento especializado, llamado SAC. En Cataluña, donde se le administró a Pedro Jiménez, se lleva a cabo desde 1996 en las cárceles de Brians y Quatre Camins. En el resto de España, se hace cargo de él la dirección general de Instituciones Penitenciarias. El programa- -dice- -se pone en marcha cuando al preso le faltan unos tres o cuatro años para comenzar a salir a la calle Dura de octubre a junio, con clases diarias de hora y media. Cuatro de ellas se hacen en grupos de quince reclusos y la quinta es individual. En 2004, en las cárceles catalanas acabaron el tratamiento 128 presos, de los 350 penados por causas de este tipo. A los presos preventivos no se les practica nunca el tratamiento. En el curso, dice García, se les enseña a no justificarse con frases como es que me provocó a tener control emocional, a tener empatía con las víctimas, a prevenir las recaídas, a llevar un estilo de vida positivo Las primeras salidas del preso serán acompañadas. Los datos de que dispone la Generalitat dicen que sólo recae un 4 por ciento de los violadores que han cursado el programa. Sin programa, el porcentaje es del 20. Deberían estar encerrados hasta que se acabe el tiempo de condena según la penalista Ana Costa Jiménez cometió presuntamente dos homicidios y cinco violaciones, todos en permiso penitenciario Otros juristas son partidarios de mejorar la práctica del actual marco legal, que creen defectuoso en su aplicación. La penalista Lara Padilla es presidenta de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente. Según ella, las víctimas son las que se llevan la peor parte. La ley dice que cuando un violador sale de la cárcel con permiso, hay que avisar a su víctima, y esto no se hace nunca Buenos en la prisión Padilla cree que hay que tener mucho más cuidado con los permisos. Ocurre que a los violadores se les otorgan porque tienen buena conducta en la cárcel. No son presos que causen problemas en el ámbito penitenciario, pero hacen daño fuera, y al permitirles las salidas, se les está dando facilidades para que reincidan Padilla considera que, en el caso de Jiménez, habría que estudiar si las autoridades penitenciarias tienen responsabilidad ante el juez respecto a su decisión de darle un permiso que le facilitó delinquir de nuevo A veces los dan por dar, porque las cárceles están llenas y los informes son favorables explica. En esta línea actuará la acusación particular ejercida por el letrado José María Fuster- Fabra, que representa a los padres de las agentes. Solicita un millón de euros a la Generalitat como indemnización. Lara Padilla no está conforme con los tratamientos que se aplican a los reclusos de este tipo. Los resultados son falsos dice. Sólo se tiene en cuenta la cifra de los que se someten a los programas, que es una mínima parte de la población reclusa por esta causa. Los estudios internacionales dicen que la reincidencia en violencia de género está por encima de la media, aunque las autoridades dicen que no porque hacen estadísticas a los seis meses de salir de la cárcel. Un agresor puede tardar, pero suele volver a agredir Su propuesta es contundente: Afinar más en los tratamientos, para que no sean cuatro charlas y un ratito con el psicólogo Ana Costa, otra penalista, es más dura. Los violadores deberían estar encerrados hasta que se acabe el tiempo de condena. No deberían disfrutar nunca de permiso La violación, explica, es un delito muy grave y la experiencia nos enseña que, superada la barrera inicial, los agresores sexuales siguen delinquiendo. Que no pudieran salir de prisión sería una medida coercitiva de mayor fuerza que la que tenemos en estos momentos Hay quien cree en el uso de pulseras con un dispositivo GPS que permita saber dónde está el violador en cada momento. Entre los juristas, esto plantea problemas acerca del derecho a la libertad, pero al mismo tiempo no resuelve la cuestión porque, en caso de agresión, llegaríamos tarde a socorrer a la víctima. Hay que buscar soluciones de prevención dice Costa. Otra penalista, Inés Portabella, es contraria a la propuesta de encerrar a los violadores durante todo el tiempo de condena. Ella prefiere pensar que es correcto el sistema de tratamiento especial mientras están en prisión. Si falla y los violadores vuelven a violar, es que el tratamiento no era el adecuado para aquella persona dice. Ha llevado varios casos de violación y los tribunales siempre han absuelto a sus clientes, presuntos violadores. Para que no les reconozcan Un cuarto abogado que prefiere quedar en el anonimato, afirma: Hay violadores que saben lo que se traen entre manos. Te comentan que volverán a violar cuando salgan de la cárcel, pero para que nunca les pueda reconocer la víctima, la próxima vez matarán ¿Fue el caso de las policías de Bellvitge?