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18 Nacional LUNES 24 10 2005 ABC Participar en la cárcel en un programa de autocontrol para violadores favorece que a estos delincuentes se les dé permisos de salida. Pedro Jiménez los aprovechó para seguir violando. En el último permiso, presuntamente mató a las dos víctimas Permisos para violar y asesinar TEXTO: DOLORS MASSOT FOTO: YOLANDA CARDO BARCELONA. El crimen de dos mujeres policía en Bellvitge el 5 de octubre de 2004 y el hecho de que, al aparecer en televisión, su presunto autor fuera descubierto por otra joven que también habría sido violada por él, ha despertado la preocupación por los métodos que la Justicia emplea en España para con los violadores. De probarse los cargos que se le imputan, Pedro Jiménez (presunto autor de la violación y muerte de las dos agentes) habría cometido dos homicidios y cinco violaciones, todos ellos en días en que se encontraba de permiso penitenciario, además de una primera tentativa de violación. En febrero de 2003, la Audiencia de Barcelona autorizó la salida del interno Pedro Jiménez. Tenía en cuenta que su condena se extinguía el 12 de diciembre de 2005 y que había sido incluido en el programa para internos que han cometido este tipo de delitos, siendo la valoración muy favorable El informe de la cárcel de Brians, en Barcelona, hablaba de conducta adecuada al régimen interno de buena evolución en el programa de tratamiento específico para delincuentes sexuales Sin embargo, en una salida gubernativa, el 28 de marzo de 2003, cometió una falta de amenazas. El día anterior, supuestamente, habría cometido la violación de Marta S. pero todavía nadie tenía conocimiento de ello, por lo cual lo único que se hizo fue privarle de un nuevo permiso de salida hasta el del fatídico octubre de 2004, en que presuntamente acabó con la vida de las dos policías. En el juicio por la violación a Marta S. que está pendiente de sentencia, el escrito del fiscal fue contundente. Advertía que Pedro Jiménez, que tiene 36 años de edad, muestra una alta antisocialidad, con psicopatía de grado medio y no padece ninguna enfermedad, trastorno o anomalía psicopatológica, ni alteración o disminución de sus capacidades intelectivo- volitivas En el caso del crimen de Bellvitge, de L Hospitalet de Llobregat (Barcelona) dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía en prácticas, morían en su domicilio a manos de un delincuente. Eran Silvia Nogaledo, de 28 años de edad, y Aurora Rodríguez, de 23 años. Aquel día, precisamente Aurora celebraba su cumpleaños. Pedro Jiménez está en prisión a la espera de ser juzgado por la muerte de las dos mujeres policía de Hospitalet próximas a la investigación (llevada por los Mossos d Esquadra y el Cuerpo Nacional de Policía) han señalado que las dos fueron agredidas sexualmente. Tras la escena de violencia, el delincuente habría decidido dar muerte a las dos agentes. Una de las jóvenes habría recibido siete puñaladas y la otra cinco. Para que no quedara rastro de su paso por la escena del crimen, supuestamente el asesino prendió fuego a la casa. La saliva de la colilla El caso de Marta S. otra de las presuntas víctimas del supuesto autor del crimen de Bellvitge, tiene la particularidad de que había sido archivado en su momento por falta de autor conocido Sin embargo, esta joven de 19 años reconoció a Pedro Jiménez como su presunto violador en los informativos de televisión donde el hombre apareció cuando se le detuvo por el crimen de las dos mujeres policía de Bellvitge. Marta S. acudió a la comisaría inmediatamente y dijo que él era su violador. Con las pruebas de ADN, se comprobó que la saliva de una colilla hallada en el domicilio de la víctima por la Policía Científica, correspondía con los datos del acusado. Se podría imponer a Jiménez una pena de 15 años de cárcel, además de la prohibición de aproximarse a menos de mil metros de la víctima y a su domicilio por el plazo de 10 años. Además se pide indemnización de 10.000 euros por el daño moral a la mujer, que presenta estrés postraumático, y 543 euros por los bienes sustraídos. Un cuchillo en La Oca No transcurrieron muchas horas hasta que un cliente del famoso restaurante La Oca, situado en la céntrica plaza Francesc Macià junto a la avenida avenida Diagonal, encontrara en los baños del local un cuchillo y unas zapatillas deportivas. Las habría dejado el asesino para deshacerse del arma y de un calzado que le podía delatar. La Policía Científica actuó con toda celeridad. Obtuvo muestras biológicas (de semen y cabellos del agresor) y encontró pistas relacionadas con el teléfono móvil del asesino. Todo fue muy Incendió el lugar del crimen Según la reconstrucción de los hechos, una de las víctimas regresaba a casa de madrugada después de hacer el turno de noche en su trabajo, cuando fue sorprendida por un hombre, que la obligó a punta de navaja a entrar en su piso. Una vez en el interior de la vivienda, tanto ella como su compañera fueron atadas y amordazadas. Fuentes rápido. A los tres días, la Guardia Civil y los Mossos d Esquadra detuvieron en Girona a Pedro Jiménez García, en la barraca de otro delincuente con el que había coincidido en prisión. El caso sigue bajo secreto de sumario, en manos de la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de L Hospitalet de Llobregat. Fuentes judiciales han explicado a este diario que se trata de una cuestión compleja Existen, según estas mismas fuentes, más de cincuenta restos que están siendo sometidos a análisis por parte del Instituto Nacional de Toxicología y que podrían incriminar al acusado. La investigación policial acusa a Pedro Jiménez de dos delitos de homicidio, dos delitos de agresión sexual y un delito de incendio. Una agresión sexual puede comportar penas de entre uno y doce años de prisión. Pero al hablar de permisos y ante situaciones como el crimen de Bellvitge, los penalistas están divididos entre quienes consideran que la ley es justa y los que apoyan medidas más duras contra los delitos sexuales.