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78 Cultura DOMINGO 23 10 2005 ABC ROCK The White Stripes Concierto de The White Stripes. Lugar: Sala Razzmatazz, Barcelona. Fecha: 19- X- 05. CLÁSICA Concierto inaugural Obras de Luis de Pablo, Cristóbal Halffter, Alberto Posada y Francisco Guerrero. Intérpretes: Cuarteto Arditti. Lugar: Auditorio 500 (Museo Reina Sofía) Madrid. BARBARIE BICOLOR DAVID MORÁN LA BENDICIÓN ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE N o hace mucho, alguien tuvo la temeraria ocurrencia de comparar a The White Stripes con el también rojiblanco Fernando Torres alegando que tanto la banda de Detroit como el delantero colchonero chutaban mucho pero no marcaban tanto. Con el tiempo, Torres parece haber recuperado la puntería, pero Jack y Meg White siguen aplaudiendo sus propias limitaciones mientras dejan que el concepto estético- -matrícula de honor en decoración de interiores- -le coma terreno a un discurso musical cada vez más circular. En disco, y a pesar de la flojera del reciente Get Behind Me Satan su reinvención del blues a golpe de rock electrizado y garage crispado consigue dar el pego, pero en directo todo se antoja mucho más superficial, monótono y previsible. Jack araña las seis cuerdas con ademanes cavernícolas y Meg aporrea los tambores a lo loco. Se acabó. Con semejantes ingredientes, las canciones saltan a la pista a medio hacer, con apenas un acorde y un patoso ritmo de batería al que agarrarse. Y así es muy difícil mantenerse en pie. Toscos, gritones y fríos como el metacrilato- -se retiraron sin tocar la machacona Seven Nation Army The White Stripes salieron a escena como epítome de la furia eléctrica y, curiosamente, sólo llegaron a brillar de verdad cuando el piano sustituyó a la guitarra y piezas como My Doorbell Forever For Her (Is Over For Me) y Passive Manipulation demostraron que, además de esbozos, también saben hacer canciones. Apareciencia de esto último es, precisamente, lo que le falta a un repertorio, que, borracho de electricidad y presa de un dudoso virtuosismo, se antoja como un manojo de ideas arrancas de raíz y recubiertas por un bonito y atractivo envoltorio bicolor. Más cerca del rock acerado que del blues arcaico, la barbarie revisionista de The White Stripes tiene, cada vez más, mucho de anzuelo mediático y poco de aquelarre eléctrico. Algo falla, no lo duden, cuando lo más logrado de la noche está dentro del escenario, con toda esa conjunción estética en la que instrumentos, amplificadores, vestimentas, telón de fondo e incluso asistentes exhiben una perfecta sintonía rojiblanca- -bueno, también había algo de negro- Será que, después de todo, sus canciones no son tan relevantes como nos habían hecho creer. Una serie de retratos de Lennon incluidos en la exposición AFP La Ciudad de la Música de París rescata la memoria de John Lennon Una exposición presenta distintas facetas del músico: poeta, compositor, fotógrafo, agitador... del ex- beatle, Yoko Ono, ha bendecido esta muestra, titulada Música inacabada que incluye una colección de vídeos de la época JUAN PEDRO QUIÑONERO PARÍS. Tras sus homenajes a Jimi Hendrix (2002) y Pink Floyd (2003) la Ciudad de la Música consagra una gran exposición- homenaje a John Lennon, la legendaria personalidad de los Beatles, presentado a través de sus múltiples facetas de hombre orquesta músico, poeta, agitador, fotógrafo, guitarrista, compositor, dibujante, etcétera. Su viuda, Yoko Ono, ha bendecido el acontecimiento aleccionando a los visitantes: Imaginad la paz. No olvidéis el amor, jamás La exposición se llama Unfinished music (Música inacabada) y presenta la vida, obra y milagros de Lennon, el más intelectual de los Beatles, a través de trece largas etapas, de la infancia a la beatlemanía del movimiento Peace and Love al misticismo final, pasando por una larga relación de tentaciones de toda especie. Yoko Ono ha prestado una selección muy personal de objetos, guitarras, manuscritos, chucherías, pianos, indumentarias, que harán las delicias de los amantes del fetichismo pop Algo más seria es la cuidadosa presentación cronológica, que permite reconsb La viuda truir y poner en paralelo la obra de Lennon y los Beatles y la historia de los años 60, 70 y primerísimos 80 del siglo pasado, muy ricos en movimientos difuntos: beats hippies Peace and Love etcétera... Viejas historias del siglo pasado que, en apariencia, continúan teniendo un cierto interés mitográfico para las nuevas generaciones, a quienes va dirigida la exposición consagrada a Lennon. El homenaje de la Ciudad de la Música se cierra con una colección de vídeos de época y una película (un corto) realizada por Raymond Depardon, el gran fotógrafo, con motivo de la muerte de Lennon, en Nueva York, cuando el personaje comenzó a entrar en la leyenda. Los vídeos de época tienen el interés de los documentos sentimentales. Resulta simpático, aleccionador y no sé si una pizca cursi volver a contemplar las viejas imágenes florales, pacifistas y musicales de un mundo difunto. El reportaje de Depardon es ya otra cosa: una crónica fría, distante, pero muy tierna, sensible, de un acontecimiento bisagra la trágica muerte de Lennon ponía fin a una época, preludiando tiempos mucho más duros, feroces. La antigua musa adolescente Yoko Ono es ahora una señora muy digna, pulcra y una brizna grandilocuente. Ella inauguró la exposición, declarando: Deseaba que este homenaje se celebrarse en París, porque esta ciudad continúa siendo la capital cultural de Europa l espacio ha obrado el milagro. La inauguración del Auditorio 500 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, integrado en la ampliación firmada por el arquitecto Jean Nouvel, ha reunido a gran parte de la sociedad musical madrileña más vanguardista. El hecho es infrecuente. En estos tiempos, ni los homenajes, que ineludiblemente se suceden por demanda de la cronología, ni el estreno de una obra por importante que parezca, ni la concesión de cualquier galardón consigue una tan notable reunión de colegas. Y algunos de los que faltaban asistían en el Círculo de Bellas Artes al concierto del ciclo que organiza el Sax Ensemble. Porque esa es la realidad: la música más actual se escucha en Madrid en una cantidad y con una calidad nunca sospechadas. ¿Es suficiente? La respuesta es obvia. Pero por el momento ahí están, a vuela pluma, el ciclo Musicadhoy, el mencionado del Sax Ensemble, el que propone el Plural Ensemble, el festival Coma o las sesiones del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea que a partir de ahora, al amparo de las nuevas instalaciones, promete una continuidad estable con grupos de primera línea mundial y una temporada que duplica sus actividades de producción propia Así lo escribe la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, en la presentación de este primer concierto de inauguración. Puesto que la panacea parece que está en el espacio, conviene reseñar que a todos ha gustado el nuevo auditorio. Por su claridad acústica (sostenida, todo hay que decirlo, por el sonoro fluir del aire acondicionado y la intromisión de algún ruidillo) por su comodidad y por su adecuación estética. Y en sintonía con tan notable lugar se ha presentado el Cuarteto Arditti, cuyo virtuosismo y capacidad para desentrañar las más enigmáticas partituras es siempre una garantía. Se escuchó con garra y temperamento el Cuarteto núm. 6 de, Cristóbal Halffter; la trabajada polifonía de Fragmento de Luis de Pablo; la compleja concentración de los Zayin I y II de Francisco Guerrero, y la exquisita introspección de A Silentii Sonitu de su alumno Alberto Posadas. Y aún Irvine Arditti interpretó la partitura definitiva de las Tres piezas académicas para violín solo, de De Pablo, convirtiéndolas en un ejercicio de sonoro virtuosismo. Unida la profesión, se aplaudió intensamente el desarrollo de esta jornada inaugural. E