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72 DOMINGO 23 10 2005 ABC Cultura y espectáculos Nobel, Planeta, Torrevieja: los premios literarios están en entredicho porque parte de sus jurados ha dicho basta Rebelión a bordo TEXTO: SERGI DORIA FOTOS ELENA CARRERAS BARCELONA. Crean a este cronista, que lleva años arrastrando su escepticismo por los premios literarios. Tras el fallo y la gala, nada más tedioso que la rueda de prensa posterior. El trámite exige generosas dosis de voluntad y café. Sigue la previsible euforia del vencedor y la unanimidad del jurado sobre las bondades de la obra. Como el congreso de un partido, o un referéndum cubano. El escritor sonríe a las cámaras y discurre alguna frase con que aliñar las crónicas. Y a dormir... Pero todo cambió el pasado año. Premio Planeta. Triunfo de Lucía Etxebarría con Un milagro en equilibrio El jurado presentaba novedades: Pujol, Gimferrer, Blécua, Posadas, Prieto, Lombardero de secretario, Regàs... y Juan Marsé. Estaba ahí en sustitución de Manolo Vázquez Montalbán: Me lo había pedido Manolo Lombardero, que es un buen amigo... Probaré un año... En el turno de preguntas, el creador del Pijoaparte se apartó de aquel milagro de equilibrios que había sido el jurado del Planeta desde el año del Congreso Eucarístico. Los otros hablaban y Marsé dibujaba en sus papeles; los otros hablaban y Marsé miraba en derredor como si la cosa no fuera con él; los otros dejaron de hablar y habló Marsé. Anunció que él no había votado a la ganadora. O sea, que no era responsable del milagro, ni del equilibrio. Como en Rebelión a bordo Marsé rompía la disciplina del navío planetario... Decepcionado por el sistema de selección, comunicó la renuncia a José Manuel Lara Bosch. El presidente del Grupo Planeta le pidió que reconsiderara su decisión: el escritor propuso modificaciones en la mecánica de trabajo Incluso se pensó en hablar de todo ello en una rueda de prensa que, al final, no se produjo... Modalidades de rebeldía La rebeldía desautoriza el premio. El Día de la Hispanidad nos desayunamos con la dimisión de un amigo de la cultura española, Knut Ahnlund, conocido por estos pagos como Don Canuto Miembro de la Academia Sueca desde 1983, el pasado año protestó por la concesión del Nobel de Literatura a Elfriede Jelinek, una parásita de lenguaje monótono y simple La autora de Las amantes como se sabe, padecía fobia social y la lectura de sus ladrillos ortográficos provocó en Don Canuto fobia a seguir otorgando nobeles oportunistas. La rebeldía potencia el premio. Las divergencias en el jurado pueden favorecer al premio y a los galardonados. Romper el monolitismo hasta cierto límite puede salvaguardar la buena literatura: sucedió en el Premio Fernando Lara de 2001. Lo había ganado Ángeles Caso y en las bases no se contemplaba la edición del finalista; pero la insistencia de Terenci Moix sobre la calidad del entonces desconocido Carlos Ruiz Zafón posibilitó la publicación de La sombra del viento der la palabra a Zoé, galopó cual caballo de Atila sobre el ganador. Vidal le parecía ideológicamente detestable La audiencia sacudió su modorra. ¡Catarsis! al premiado no le hacían la pelota, sino que le sacudían. ¡Y no los periodistas, sino el jurado que le eligió! Reaccionó Vidal: Siempre me he preciado de ser políticamente incorrecto... Estoy pensando pedir a la editorial que ponga una faja en el libro que diga Ideológicamente detestable. Caballero Bonald Ante el estupor de los presentes, la jaca jerezana se desbocó. Por su modo de abordar la masonería y las revoluciones, Vidal tenía algo de pedagogía franquista Y fue la Revolución. Y salió Cuba. Y Caballero dijo que no había visto miseria en la isla de Fidel. Y Zoé Valdés le recordó que ella era una exiliada... Marsé no ocultó su opinion sobre la obra de Maria Pau Janer (abajo) ganadora del Planeta Planeta le pidió un aplazamiento: Marsé aceptó dimitir después de la gala, pero advirtió que si le pedían su opinión no mentiría Y le preguntaron. Y no se calló: el nivel de calidad era bajo prácticamente subterráneo al no poder declarar el premio desierto habría de votar la menos mala Y la menos mala fue Pasiones romanas de Maria de la Pau Janer, que ya quedó finalista hace tres años con Las mujeres que hay en mí En la rueda posterior, Marsé lanzó una andanada: Este premio no tiene nada que ver con la literatura, pero nuestro cometido tampoco El finalista, Jaime Bayly, salió indemne con ironía peruana, pero la Janer, más acostumbrada al halago que al reproche, escuchó con rictus maquillado de sonrisa que su novela desvelaba la carpintería, las tuberías y las ínfulas literarias Juegas a enfant terrible le espetó la mallorquina. No tengo edad repuso Marsé. Sí, a veces se pasa la edad, ése es el problema reiteró ella. No te confundas. A mí me interesa la literatura y a vosotros la vida literaria sentenció el escritor. El martes 18 de octubre, Juan Marsé dimitía por tercera vez como jurado del Planeta. Su comunicado llevaba fecha del 15. Muchos se preguntaron desde el primer día cómo podría conjugar su espíritu crítico con el unanimismo comercial. Y dos preguntas para Caballero Bonald. ¿Seguirá juzgando ideológicamente las obras literarias? ¿Seguirá presidiendo el jurado del Ciudad de Torrevieja? Medianoche en Torrevieja La medianoche del 30 de septiembre pasado, César Vidal, el hombre de La Linterna, se embolsaba los 360.000 euros del Premio Ciudad de Torrevieja, de Plaza Janés, con Los hijos de la luz mientras el historiador- -y hermano de la ministra de Cultura- -José Calvo Poyato era finalista con La orden negra Según el protocolo, el presidente del jurado, José Manuel Caballero Bonald, glosaría la novela de Calvo Poyato y la cubana Zoé Valdés enfocaría la luz de Vidal. Caballero tomó las riendas de su jaca jerezana, trotó garboso por la obra finalista y, en lugar de ce- Este premio no tiene nada que ver con la literatura, pero nuestro cometido tampoco dijo Marsé la noche del premio Planeta ¿Seguirá juzgando ideológicamente las obras literarias Caballero Bonald? ¿Seguirá presidiendo el jurado del Ciudad de Torrevieja? ...Y volvió Marsé Las palabras de Juan Marsé seguían flotando en el aire las vísperas del último Planeta. Cuando cayeron en sus manos las cinco obras finalistas constató que nada, o muy poco, había cambiado en la selección del jurado. Presentó, por segunda vez, su dimisión a Lara Bosch. A treinta días del premio... Un escándalo; el presidente de