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ABC DOMINGO 23 10 2005 Los domingos 59 Las cuentas claras Según el Fiscal Nacional Antimafia, Pier Luigi Vigna, la actividad estrictamente criminal de las cuatro mafias fue equivalente el año pasado al 9,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Italia. Los 99.620 millones de euros corresponden a 59.022 millones en comercio de droga, 17.520 millones en sangrado de contratas públicas, 13.500 millones en extorsiones y usura, 5.104 millones en prostitución y 4.474 millones en tráfico de armas. Vigna advirtió que estas cifras se refieren tan sólo a las cuatro mafias tradicionales, Cosa Nostra, la Camorra, la Ndrángheta y la Sacra Corona Unita, y tan sólo a sus cinco actividades históricas: droga, contratas, extorsión, prostitución y armas La inversión de parte de esos inmensos beneficios en la economía legal permite a los jefes mafiosos controlar en torno al 15 por ciento de la economía limpia Según datos de Confcomercio- -la patronal de la mediana industria y los servicios- las mafias controlan en Italia el 70 por ciento del sector del cemento, el 24 por ciento de la construcción, el 20 por ciento de las agencias de viajes (instrumento clave para el reciclado de dinero internacional) el 18 por ciento de las clínicas privadas y el 15 por ciento de los hoteles y centros turísticos. El nuevo poderío de las mafias en la economía legal explica el respeto de muchos parlamentarios y la misteriosa ceguera de muchos otros. listas lo celebraron por todo lo alto. El pasado 16 de septiembre, cuando los carabinieri arrestaron a Paolo Di Lauro- -conocido como Ciruzzo O milionario los secesionistas atronaron la noche de Nápoles con fuegos de artificio. Pero la abanderada del narcotráfico es actualmente la Ndrángheta calabresa, que controla buena parte del comercio mundial de cocaína. Igual que las otras tres mafias, la Ndrángheta tiene como segunda fuente de ingresos la extorsión a los comerciantes. No practica la guerra de baja intensidad con los reacios a pagar sino que cada mes mata a algunos para estimular al resto mediante el terror. Su firma es quemar el cuerpo de la victima dentro de su propio coche prendiendo fuego al vehículo. Mirar para otro lado El Gobierno prefiere no hablar del problema, mientras pone el grito en el cielo sobre otros riesgos mucho menores. Desde 1999, el número de muertos en Italia por terrorismo es de tan sólo dos. Los asesinatos de las mafias superan los 300 al año, contando los desaparecidos por lupara bianca que causa menos alarma en la Prensa pues no hay imágenes de cadáveres. Al principio se disolvían los cuerpos en el ácido. Desde hace tiempo, en los crematorios. La influencia difusa de las mafias en el Parlamento ha quitado mucha fuerza a las leyes sobre mafiosos arrepentidos un instrumento necesario para luchar contra organizaciones basadas en la omertá el silencio absoluto de los testigos e incluso de las víctimas para evitar males mayores al resto de la familia. Ahora hay muchos menos arrepentidos y casi nadie confía en los programas de protección de testigos Carabineros en una casa del barrio napolitano de Scampiani Lucia, la extorsión la pagan todos, y en estos momentos constituye la principal fuente de ingresos de la mafia Bruno Piazzese, propietario de un pub en Siracusa, decidió denunciar el chantaje y el resultado es que le han quemado el local ya tres veces a pesar de que normalmente lo vigilan los carabineros Con estrategias distintas, pero igualmente eficaces ante la debilidad del Estado, la Ndrángheta de Calabria ha superado a Cosa Nostra en riqueza, mientras que la Camorra ha reforzado su control sobre Nápoles hasta el punto de que incluso las amas de casa camorristas agreden a la policía. El pasado mes de junio, en el barrio de Scampía, unos doscientos vecinos atacaron a botellazos a 12 agentes que habían arrestado a dos ladrones. Pocos días antes, cuarenta mujeres lo hicieron en el barrio de Chiaiano a dos policías que osaron pedir la documentación. El 4 de marzo, en el barrio de Secondigliano, centenares de mujeres bloquearon los vehículos de los Carabinieri durante una maxirredada de camorristas, mientras otras les tiraban botellas e incluso muebles desde las ventanas. Según el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, todo esto denota una disgregación social y económica que los responsables de la ciudad no han sabido combatir. Estos hombres y mujeres actúan a favor de la Camorra pues reciben el pan de esos criminales. Será pan ilegal pero es su pan de cada día Un killer gana de 10.000 a 20.000 euros por pieza Un jefe tiene un sueldo de 20.000 a 40.000 al mes. Un centinela, sólo 4.000 Esfuerzo de Ciampi En los últimos años, tan sólo el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, ha mantenido incansablemente alta la bandera de la lucha contra una gangrena que se extiende por Italia. El pasado 21 de marzo, día de la lucha contra las mafias, acudió a la Plaza del Capitolio de Roma para participar en la lectura de 640 nombres de víctimas famosas. A lo largo de este año, Ciampi ha ido a Nápoles, a Calabria y a Sicilia para repetir: Si amáis vuestra ciudad y vuestra tierra, no os dobleguéis bajo las amenazas y las intimidaciones. Ayudar al Estado a combatir las mafias es ayudarse a uno mismo. Es deber e interés de todos los ciudadanos reaccionar, aislar a la criminalidad organizada, extirpar este cáncer que corroe nuestra vida El pasado martes, Ciampi acudió a Reggio Calabria para rezar en silencio, durante cinco minutos ante el féretro de Francesco Fortugno. Su capilla ardiente era el hemiciclo del Parlamento de Calabria. Un padre llora a su hija, víctima del fuego cruzado entre camorristas Según datos policiales, un killer cobra de 10.000 a 20.000 euros por cada asesinato, un jefe de zona gana de 20.000 a 40.000 al mes, mientras que un centinela se queda en 4.000 euros. El volumen de negocios del crimen organizado es astronómico. Para defender su parte, la Camorra mata y mucho. En 2004, Nápoles cerró el año con nada menos que 134 asesinatos de Camorra, incluidos los 60 de la guerra interna en el barrio de Secondigliano entre el narcotraficante Paolo Di Lauro y un grupo de secesionistas liderados por Raffaele Amato. El rebelde Amato fue detenido el 27 de febrero en Barcelona, cuando salía de jugar en el Gran Casino, y los lea-